Guardaespaldas contratado
Narra: James Denet
No se en que momento son las seis de la mañana. Tengo unos papeles en la mano, un bolígrafo de tinta azul y a los dos artistas que más admiro frente a mi. Todo esto me pone nervioso.
— ¿Eres guardaespaldas?— me pregunta un señor que llegó hace poco. Trabaja para el señor Relish y se encarga de contratar a su personal. Según lo que escuché, lo levantaron en la madrugada para que viniera a contratarme.
— Sí, señor. Desde hace dos años y medio.— le respondo y asiente. Yo me muevo un poco incómodo ante tanta gente mirándome.
Veo a Noly ya cambiada y bañada a un lado de la mesa mirándome con una sonrisa. Las heridas están cubiertas por vendas que le colocó su madre y en su cabeza hay una gasa por el golpe que recibió ahí. Correspondo su gesto porque me nace.
Se ve muy linda con una blusa simple color rosada y unos pantalones de mezclilla. No quizo dormir nada en toda la madrugada, y es que querían contratarme hoy mismo.
— Todos sus documentos están en orden.— le dice el señor al padre de Noly que asiente. El hombre no ha dicho mucho desde que estoy aquí, suele estar de acuerdo cuando su hija le dice algo o su esposa.
Sus otras dos hermanas y su madre se han ido a dormir por petición de Noly. Su padre se encargaba de contratarme para que comenzara lo más pronto posible.
— Si estás de acuerdo con el sueldo y las condiciones, puedes firmar.— me extiende un papel y lo leo por encima. Se habían comunicado con la agencia hace tan solo unos minutos y ya habían recibido toda mi información. Ya me habían discutido mi contrato. Así que firme y le sonreí a Noly de nuevo.
— Comienzas mañana.— me notifican y me levanto estrechando mi mano con el señor Relish y con su hija. Esta última la sostiene por más tiempo, yo tampoco es como si quisiera alejarme.
— Lo veo mañana entonces. Mari le dará un pequeño recorrido por la mansión y le aclarará sus dudas.— dice el señor Relish, con una sonrisa me doy la vuelta y me voy del despacho.
Intente salvar a una chica en peligro y termine con empleo, no podía ser más afortunado. Antes de salir de la casa, Noly me detiene.
— Gracias.— susurra cuando me volteo.— De verdad.
— No tiene que agradecerme, lo haría de nuevo si es necesario. Gracias a usted por darme empleo.— respondo.
— No le confió mi seguridad a nadie más ahora.— se abraza ella misma y mira las escaleras.— Solo falta buscar dos guardaespaldas más, para mis hermanas.
En ese momento recuerdo a mis dos viejos amigos de la academia. Recuerdo que ambos son excelentes guardaespaldas y necesitaban trabajo.
— Puedo recomendarles dos que son buenísimos.— le digo y ella me voltea a ver. Sus ojos realmente son hermosos, y más aún cuando muestran esa emoción tan única de ella.
— ¿Harías eso?
— ¡Claro! Se llaman Max y Gustavo.— sonrío y ella también lo hace.— Los traeré mañana conmigo para que los conozcan.
— Confío en ti ciegamente, y mi familia también.— me alegra escuchar eso viniendo de ella. Entonces me despido y camino ahora si a la salida.
Me subo en el auto y me sorprende no ver el auto de Danela en el jardín donde lo dejo. Seguramente alguien se encargó de guardarlo ya que ella evidentemente no podía anoche.
Era una chica divertida, con un aire fiestero y escandaloso que me cayó muy bien. Por otro lado, Alen era sumamente callada.
Llame a Gustavo dos veces, y cuando pensé que no lo tomaría escuché su voz adormilada.
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SANO amor
RomanceUn secreto puede corromper una familia completa. Los problemas de nuestros padres no deberían de ser un problema el cual los hijos deban de cargar, o peor aún, pagar las consecuencias. Cuando la seguridad está en riego, la vulnerabilidad convierte e...
