Los últimos tres días, Riki no había parecido.
Su día libre eran los domingos, por lo cual no los contó al ver desaparecido un viernes, pero en el momento que llegó el lunes y marcó las diez de la mañana empezó a preocuparse.
No había carta de renuncia en su escritorio, tampoco una explicación coherente de su repentina desaparición, y no sabía si descontarle dinero a su cheque o llamar a sus hermanos.
¿Debería hacerlo? No, era su jefe, no tenía porqué incumbir en su vida personal. Y si lo veía desde el lado capitalista, entre menos le pague a sus empleados mejor, pero esto no cumplía su función como debía si sus empleados no trabajaban el doble. Como uno ahora.
Rascó su cabeza con sus manos y desordenó su cabello rubio, escuchando el incesante tictac del reloj una y otra vez. ¿Desde cuándo se escuchaba tan alto? ¿Por qué los segundos iban tan lentos?
No, no estaba ansioso por ver a Riki, tampoco tan preocupado. Bueno, sí, estaba algo preocupado, también asustado. No tener noticias de tus empleados durante tres días no es algo agradable, podría haber una demanda de por medio, tenía que verlo desde todos los ángulos.
Sí, la demanda.
El sonido de su computador lo alertó y dio un brinco en su lugar, algo sorprendido. Abrió su email buscando por todos lados en la bandeja y sólo vio un mensaje de Momo, fingió no sentir algo extraño e indescriptible en su estómago.
Bien, él esperaba a otra persona.
Abrió el mail y encontró la lista de los mejores investigadores del país más los precios, además de su trayectoria y el contrato que imponían. Uno llamó su atención, era una asociación, escondida por ser un bufete de abogados reconocido, teniendo como coartada a la hora de sus investigaciones. ¿Eso era legal, tan siquiera?
Pero de todos, el mejor era aquella asociación. Por lo cual, siendo legal o no, anotó el número de a quien tenía que llamar y lo dejó entre sus pendientes. Esto sería un paso importante y procuraría estar lo más solo posible para lograr su cometido.
Él necesitaba saber qué ocurrió esos últimos diez años que no recuerda, por si no llegase a recordar jamás, sabría que hizo y que no. Era un pensamiento muy coherente conociendo a sus padres y todos los secretos que ocultaban. En tal caso de meterse en algún problema legal, tenía suficiente dinero para escapar de él, de eso no tenía que preocuparse en lo absoluto.
"La curiosidad mató al gato", pero él ya regresó de la muerte, no tenía nada que perder.
Escribió un email rápidamente para hablar con la recepcionista de la asociación y así agendar una cita con su mejor investigador, del cual ya tenía el número, ya que no le gustaba contar su extensa historia y lo que quería hacer por celular. Cualquiera podría estar escuchando.
Borró los emails antes de que se guardarán en la copia de seguridad y sacó aquel celular extra que poseía en casos de emergencias, anotando el número del investigador y abriéndose un email personal para poder hablar con más comodidad y hacer sus diligencias. No confiaba a nadie.
Estaba tan ensimismado en sus cosas y de no dejar rastro que en el momento que la puerta fue abierta, casi grita del susto, más se contuvo. Alzó la mirada a punto de insultar a quien sea que se le ocurrió entrar de esa forma pero en el momento que abrió su boca, la cerró.
Era Riki.
—Lamento la tardanza, jefe, y el haberme desaparecido así, tuve que ir a mis consultas mensuales y mi doctor no me dejó salir porque estaba deshidratado —explicó, haciendo una reverencia frente a Jaeyun en modo de disculpa—. Estaba en mi última consulta desde temprano, aquí está mi justificativo, los tres días de reposo porque estaba en el hospital y la tardanza de hoy.
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Ocean Eyes 『Jakeki』
Fanfiction"Más allá del bien y del mal hay un jardín, yo te veré ahí". ¿Qué pasa cuando un amor es incluso más fuerte que la muerte? Existen personas que desearían tener un amor como ese, por lo cual impiden que sean felices. ❗Continuación de The Bathroom❗ ❗S...