Sus dedos se movían mediante iba escribiendo un par de apuntes, apuntando con su diestra su libro en una parte y con su izquierda escribiendo un par de cosas.
Era zurdo.
Analizó sus finos dedos, siendo largos por su altura que ya reconocía, pero no tan grandes como las suyas. Falanges palidos y de piel rosada en sus dobleces. Precioso.
—Deja de mirarme, pareciera como si me acosarás.
Sintió como su cabeza se movía hacía arriba y sus orbes se encontraron con otros, dorados como el sol por la mañana y con destellos marrones a su vez. Hermosos.
Por primera vez, sintió como si pudiese hablar directamente con él, como sí el pudiese controlar sus acciones en aquel sueño.
—Di algo, bobo —él chistó entre labios, cerrando su libro—. Pareces estatua.
—E-Estoy confundido... —susurró, casi inaudible. Aquel no era un simple sueño, ¿cómo era capaz de controlar lo que decía o hacía? Tampoco era un recuerdo..., ¿cómo era posible?
—¿Confundido en qué? Yo estoy aquí.
Agitó rápidamente su cabeza, levantándose de donde estaba y avanzando a donde lo guiaban aquel par de ojos, más no logrando ver más allá de sus pestañas onduladas y sus cejas marrones definidas.
—¿Dónde estoy? ¿Por qué me hablas y no parece un recuerdo? —preguntó, tomando lo que parecía ser su rostro con sus manos, y lo era, y se sentía suave, caliente, vivo.
Él soltó una pequeña risa y parpadeó.
—Porque te estoy hablando y no es un recuerdo. Estas en tu casa, bobo.
Soltó su rostro y miró a su alrededor, encontrando un departamento que se le hacía conocido, de gran ventanal mirando hacia la ciudad, una cocina pequeña e instrumentos musicales colgados en todas las paredes.
¿Ésta era su casa?
—¿M-Mi casa? —repitió.
—Tu casa —el otro asintió, sus pasos yendo hacia donde estaba—, ahora es mi casa, tú me la diste y yo te estoy esperando aquí, día tras día.
El contrato.
Aquella era el departamento a su nombre que fue traspasado luego de su accidente al chico de veintiún años, ahora confirmaba que no era nadie más que su ricitos. Era su antiguo departamento.
—¿Dónde estás? —preguntó, las lágrimas acumulándose en sus ojos y un terrible nudo colocándose en su garganta, haciéndole difícil la tarea de tragar y hasta respirar.
—Aquí, cerca de ti, sólo que no me ves, pero yo a ti sí.
—Quiero verte, necesito verte.
Escuchó su risa suave, más como sus suaves brazos le envolvían por detrás en un cálido abrazo, su corazón deteniéndose unos latidos al sentir aquella calidez tan real.
—Me estás viendo, sólo que no te das cuenta.
Su voz iba desvaneciéndose a medida que hablaba, como sí estuviese perdiendo en el más allá. Sus brazos ya no estaban alrededor de su cuerpo y se preocupó, volteándose y no encontrando sus ojos.
Se había ido otra vez.
Pasó una mano por su cabello y buscó por todos lados, caminando por todo aquel espacio, habían fotos borrosas, paredes blancas, un gran ventanal que daba hacia la gran ciudad y se le hacía tan conocido. Sabía que era su departamento, vivió allí, pero había visto esa parte de la ciudad en otra parte, no era solamente por ser su hogar que no recordaba.
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Ocean Eyes 『Jakeki』
Фанфик"Más allá del bien y del mal hay un jardín, yo te veré ahí". ¿Qué pasa cuando un amor es incluso más fuerte que la muerte? Existen personas que desearían tener un amor como ese, por lo cual impiden que sean felices. ❗Continuación de The Bathroom❗ ❗S...