En el momento que pisó la entrada de su casa de playa no supo si devolverse o entrar.
Se cuestionaba eso mientras tomaba el picaporte de la puerta y pensaba arduamente en su situación. Había pospuesto su boda por lo menos unos tres meses más porque no estaba seguro de lo que haría, ni siquiera le respondía los mensajes a su prometida desde que está en Estados Unidos y tenía trabajo por montón del cual no estaba haciendo ni la mitad.
Oh, y la razón por la que no quería entrar a la casa que se supone que era su propiedad y que dormiría allí lo que restaba del viaje.
Un niño de ojos dorados y piel más blanca que la porcelana.
Recostó su frente de la madera de la puerta, un fuerte dolor de cabeza atacándolo al instante. No había comido en todo el día desde que salió de la casa y dejó a Riki durmiendo plácidamente allí, los inversionistas parecían querer estar más con el tedioso de Lucas que hacer negocios con él y no podía permitirse el perder ese negocio o se las vería con su padre. Sinceramente, no le tenía miedo, tenía veintiocho ya, sería el colmo, pero no quería perder aquella cosa por la que trabajó todo el año hasta llegar a ese punto.
Su estómago se encogió y sintió un dulce aroma llegar a sus fosas nasales. Provenían del interior de la casa. Alzó sus cejas al sentir el olor del pollo agridulce y unas papas al vapor.
Dios, olía demasiado bien.
Giró el picaporte finalmente, adentrándose a la sala y dejando su saco a un lado del sofá en la entrada. Caminó hacia la cocina, guiado por su hambre y el maravilloso olor del pollo, además de lo que parecía un pastel o lo dulce que lograba percibir que había en el aire y encontró a Riki con un tono delantal de rosas y unos shorts bobos de Bob esponja.
Se paró en el umbral de la cocina y siguió mirando aquella imagen; Riki tenía unos auriculares inalámbricos escuchando lo que sea y batía con una cuchara de palo algo que parecía ser chocolate en proceso de derretirse mientras tarareaba esa boba canción.
Runaway, Aurora. Reconoció por su ritmo bastante marcado por los labios del pasante a su frente. Quiso reír tan alto por verlo con aquel estúpido delantal que pertenecía a la señora de servicio que debería estar en su lugar en vez de él, más unos calcetines a juego con sus bobos shorts de Bob esponja. Lo único normal que traía puesto era aquella camisa blanca de corte largo.
Agitó su cabeza. Lo miraba así y pensaba que tenía dieciséis, y le producía un extraño sentimiento en su estómago. Quizás veía a Riki como alguien a quien proteger, ese hermanito menor que nunca tuvo.
Sí, "hermanito menor", cuando claramente sus ojos no paraban de verlo de arriba hacia abajo sin ningún tipo decencia aparente. No era homosexual, pero Riki era demasiado atractivo para ser verdad.
Sí, tampoco era homosexual y dos veces había probado esos labios esponjosos como su trasero.
Agitó su cabeza con más fuerza, ¿qué cosas pensaba?
Se acercó con sigilo, aunque claramente Riki no lo escucharía porque tenía sus auriculares puestos, y lavó sus manos en el lavabo, para después acercarse a la mezcla de chocolate y meter un dedo, sin importar que estuviese caliente.
Lo llevó rápidamente a su boca, para aminorar el dolor que sintió por lo caliente que estaba, sabiendo que era de esperarse porque estaba al fuego, y soltó una pequeña risa de lo bobo que fue.
Riki quitó sus auriculares al instante y dejó de batir, girándose a verlo, luciendo sorprendido y asustado.
Dios, su cabello estaba hecho un desastre.
Reprimió una risa.
—¡Jefe! ¡¿Qué hace aquí?! ¡Debería estar trabajando! —exclamó, sus ojos casi saliéndose de sus cuencas.
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Ocean Eyes 『Jakeki』
Fanfiction"Más allá del bien y del mal hay un jardín, yo te veré ahí". ¿Qué pasa cuando un amor es incluso más fuerte que la muerte? Existen personas que desearían tener un amor como ese, por lo cual impiden que sean felices. ❗Continuación de The Bathroom❗ ❗S...