Vino Escarlata.
Arco II.
Capitulo 34.
[...]
Quiero ser esa intención atrevida de seducir tu mente, pasear por tu cuerpo, conquistar tu corazón y llegar a tu alma.
[...]
Su baile continuó, siendo tan largo como la noche, áspero, violento, y sobre todo lento. Pudo sentir los segundos correr bajo su piel, la espesa saliva bajar por su garganta tardando una eternidad. Lo único positivo de los cuál podría beneficiarse era que el vino ya había echo efecto en él, causando que los colores centellearán como fuegos artificiales en plena noche de diciembre, las luces trazaban largas líneas divergentes que saltaban de objeto a objeto, todo luciendo intacta-mente borroso.
Las cosas daban ilusión a moverse como lo hacía él. Su esposa en verdad se esmeraba en dar vueltas, vuelta tras vuelta, como un juego de nunca acabar y próximo vomitar. No sólo eran burdas vueltas, no, eran coordinadas con tiempos y espacios entre sus pies y el suelo.
En medio de su confusión entendió que estaba alcoholizado. Todo a raíz de sentir la calidez y el dulce aroma de su Harry sobre la chica con quien bailaba. Juró ir con un psiquiatra cuando vio asomarse en aquellas esquinas de los pecaminosos labios de su comprometido que se levantaron en una tímida sonrisa que rozaba los pensamientos más impuros por el denso velo, aceptó su estado, y se declaró mentalmente incompetente.
¡Estaba demente!
Resultaba imposible que lo fuera, así que sacudió su cabeza un par de veces, la idea era confusa, quizás sólo lo extrañaba demasiado que ya hasta alucinaba. Sin duda el difuso pensamiento le daba vueltas, aún así, tenía un poco de lógica, había ingerido grandes cantidades de alcohol para no poder recordar nada, o si quiera sentirse tranquilo.
Siguió, y siguió bailando, su mejor amiga no se detenía, movía de sus cuerpos de un extremo a otro, acaparando toda la pista de baile. Cuadros blancos, y de colores los iluminaban bajo sus pies, como un arcoiris encerrado en fragmentos de cristal correctamente ordenados, presos de un estricta "normalidad", suspiró, quizás el suelo y él no estaban tan alejados de un razonamiento sensato.
Los aplausos fueron disminuyendo, la multitud ya no se deslumbraban por la pareja, con el tiempo restando les atención, acción que ambos agradecieron. Eran narcisistas, amantes de los reflectores, pero en esa ocasión lo agradecieron por la paz y silencio que tanto necesitaban. Sus oídos ya no sangrarían por el exceso de gritos y aplausos por sencillos movimientos de tan importante figuras para la mafia italiana.
La impotencia de la cúspide del máximo poder enardeció por lagrimas.
Conforme el silencio los envolvió cual escarcha a las más delicadas flores antes de nevada, detuvieron el baile así como el ruido de la celebración, a lo que su esposa lo dejó, literalmente. El vacío no tardó en envolver su cuerpo y poco sana cabeza.
Salió corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitieron, el pulso entre el corset ajustado, con el corazón en la mano que sostenía su anillo de matrimonio, todo doloroso y ferviente. Pero justamente antes de que pudiera abandonar la pista de baile, fue irrumpido por la mano de Louis, quien bufaba incomprendido y desolado por el malestar físico y mental que en ese momento lo atacaba.
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Vino Escarlata
FanfictionHarry Styles, omega, príncipe de las tinieblas. Louis Tomlinson, alfa, rey del fuego y el renacer. Un omega y un alfa en busca del más precioso imperio. 🥀🥀🥀 La muerte del jefe, la nota roja de los periódicos, la oportunidad de oro para las famili...
