Vino Escarlata.
Arco II.
Capítulo 28.
[...]
Te deseo con la desesperación y el anhelo de lo imposible.
[...]
Sicilia, Italia 15 de Noviembre.
7:28.a.m.
El alba rozaba el azulado cielo cuál pincel húmedo, escurriendo entre infinitas texturas con un sinfín de posibles tonalidades, mientras que, la luna se negaba a sucumbir por su destino la gravedad, deseaba ver a su amado sol, por más mínimo que fuera; lo deseaba con desesperación...con el anhelo de lo imposible.
Las esponjosas nubes se deshacían entre los cálidos rayos del astro rey, quedando en simples y suaves algodones apenas visibles. La brisa tenía la temperatura perfecta, la suficiente para sonrojar al omega, y unir a ambos en un cálido abrazo, no obstante, cargaba con si mismo ese sentimiento de ser muy reconfortante.
No podían dejar de mirarse, eran imanes opuestos, ni si quiera con la tenue luz que podía entre cegarlo, no, en definitiva no había poder humano que alejará de el manantial índigo que su alfa poseía, y es que las líneas que trazaban las orillas de sus ojos lucían suaves como la arena que se arruga por las suaves olas del mar. Sin omitir que sus frondosas y oscuras pestañas daban la ilusión de ser un delineador sobre sus caramelizados parpados.
Era maravilloso, glorioso, simplemente sublime el poder admirar como las finas líneas de azul, celeste y dorado se derretían en la mirada de Louis, el brillo era cálido, y delicado, mientras que el azul era frío, despiadado, inquebrantable, por otro lado el celeste era el balance de una composición imperfectamente perfecta.
Sonaba demente, quizá un tanto soñador, enamorado podría ser el concepto correcto, pero de entre los matices que coloreaban sus ojos, existía el rastro del mercurio líquido, derretido por el rubor sobre sus mejillas, y hecho sólido a la hora de toma de decisiones serias.
Con sus pensamientos fijos en la ilusión de su cuerpo al delineador dorado sobre sus parpados, la voz de Louis llegó a él como su más favorita canción, acelerandole el pulso, estremeciéndose por el tono dulce con el que le llama.
—¿Quieres saber un secreto?—Le cuestionó, esbozando una débil sonrisa que se quebranta por la dulzura de su prometido.
Y es que el honor que era poder admirar cada pequeña cosa que lo volvía extraordinario, pero a su vez tan real y quebrantable con el tacto, eso, lo volvía un sueño hecho realidad, entre espejismos de sentimientos desordenados.
Entrelazó sus manos con las de su omega, sintiendo ese escalofrío al percibir los dedos ajenos jugueteando con los propios, a la vez soltando el vaho debido a la repentina cercanía, acelerando su pulso y robandolé el aliento con imprudencia.
Asintió, con las más vivas rosas naciendo en sus mejillas, en un último y primer movimiento se ocultó, escondió su sonrojado rostro entre el pecho con latidos desembocados de su amado. Louis beso su cabeza, respingando su nariz ante el olor chocolate de sus rizos. El dulce aroma lo dejaba anonado, tan dulce que en su boca se generaba saliva en exceso.
—Me he enamorado de ti. —confesó con aquella sutilidad tan característica de su persona, carraspeó su garganta un par de veces y con la adrenalina corriendo por sus venas como cascada, continuó—Caí como un niño por tus encantos. Me enamore de cada pequeña cosita tuya. De tus manías y fantocherías, de tu risa y la mía al unirse, de tu forma de besar mi nariz, de tu voz susurrando en mi oído, de tu voz gritando que me amas, de tus miedos e inseguridades, de tu lucha contra todo ello, de tu forma de ver la vida. — la manera en que expresaba su tópico, era dulce, con un tono bajo y cálido, su voz siendo una melodía armoniosa, una sola nota, la mejor y primer nota que su voz aflora —Y es que, la manera en que cuidas y proteges a quienes adoras, de lo dulces que pueden ser tus caricias cuando se trata de mi a quien tocas con tal devoción, temiendo a romperme. Comos si fuera una pieza de arte que sólo admiras, pero lo que no sabes es que tu voz es mi mas perfecta melodía,y que tu vida es la única rosa que florece en el jardín que es mi corazón.
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Vino Escarlata
Fiksyen PeminatHarry Styles, omega, príncipe de las tinieblas. Louis Tomlinson, alfa, rey del fuego y el renacer. Un omega y un alfa en busca del más precioso imperio. 🥀🥀🥀 La muerte del jefe, la nota roja de los periódicos, la oportunidad de oro para las famili...
