Capítulo 25

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"Lo sé, puedo verlas.

Puedo sentirlas.

Puedo verlas. Ohh, ohh.

Habitaciones cuadradas..."




Desde la tarde, mientras hacía su trabajo, hasta la noche cuando se acostó a dormir, ella no pudo sentir el aura de Fubuki.

Su presencia había desaparecido por completo del mundo físico repentinamente y durante muchas horas.

Decidió dejarlo pasar al principio, pero ya era la mañana del día siguiente y Tatsumaki seguía sin tener una respuesta de su pequeña hermana.

No respondía sus mensajes, ni sus llamadas, ni sus señales telepáticas, tampoco fue capaz de leer sus pensamientos; los inútiles de sus subordinados mencionaron que ella había salido a la casa de un tal Saitama durante el medio día, pero nada más.

No es que Tatsumaki fuera una acosadora de su hermana, es sólo que no podía evitar preocuparse por su bienestar y sus poderes no podían evitar detectar toda señal psíquica que proviniera de ella todo el tiempo y era extraño que de pronto no hubiera nada de eso. Era como si se hubiera esfumado y la única razón factible por la que la presencia de un esper podría esfumarse de esta manera era que hubiera muerto.

Era obvio que Tatsumaki no pudo evitar sentir su sangre arder ante tal pensamiento.

Tatsumaki avanzó por encima de lo que era ciudadela, los restos de lo que una vez fue la Ciudad A. No había forma de dar con el paradero de Saitama por su cuenta pero ella conocía a Demon Cyborg, también sabía que él tenía una relación cercana con ese sujeto.

Por eso, cuando divisó a Genos saliendo de uno de los complejos de departamentos, ella lo encaró.

—¡Tú!

—¿Qué haces aquí Tornado? ¿Acaso te envió la Asociación? Ya les dije que no me haré cargo de ninguna misión hasta nuevo aviso. —Gritó también Genos.

—Cállate. —Tatsumaki se acercó flotando, su cabello meciéndose y sus ojos mirando severamente a Genos. —¿Dónde está Fubuki?

Los ojos de Genos se abrieron en sorpresa por un momento, ella notó esto y sospechó al instante.

Él no dijo nada.

—¡Te estoy preguntando que dónde está Fubuki! —Repitió alzando la voz.

—¿Por qué debería saber algo como eso? Tus problemas familiares no me conciernen.

—Me dijeron que ella no había vuelto de su visita a un tal "Saitama". —Remarcó el nombre con intención de descolocar a Genos, que le diera una pista de lo que estaba buscando. —También me dijeron que era el mismo estúpido calvo que siempre está pegado a Silver Fang y a ti. Que él vive aquí y aquí es donde debería encontrarlo. Si Fubuki está con él...

Los brazos de Genos temblaban mas no sabía si era de enojo por su presencia o de nerviosismo por lo que sea que estuviera ocultando; por otro lado, sus ojos la miraban fijamente, como intentando demostrar que no se sentía intimidado en lo más mínimo.

—El maestro Saitama no tiene por qué sab-

—¡No me importa si Saitama esto o Saitama el otro, yo quiero saber por qué Fubuki prefiere estar con ese idiota en vez de responder mis llamadas!

—¡No es culpa del maestro Saitama lo que esté ocurriendo con Fubuki! —Dijo Genos a la defensiva, el zumbido de los ventiladores aumentando de forma amenazante.

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora