Capítulo 6

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"Y va a hacer frío,

el viento se detiene,

las nubes van.

Estamos solos..."


La ciudad era enorme, soleada y vigorosa en todo sentido.

Había muchos edificios, pero nunca los suficientemente altos ni los necesarios para ocultar la vista de las montañas.

Aún era posible ver el hermoso espectáculo del amanecer y anochecer, aún era posible ver el punto de concentración de los colores que marcaban el horizonte y se expandían por todo el cielo cada día. El departamento de Saitama era un lugar privilegiado en ese sentido, era el lugar exacto para ver ese espectáculo tan único y tan común al mismo tiempo, como un asiento de primera fila o como la coincidencia más conveniente.

La imagen de la ventana cambió y pronto se volvió tan sólo una pared gris. Por los altavoces se pudo escuchar el nombre de la estación a la que acababan de llegar, esa interrupción fue suficiente para traer a Fubuki de nuevo al momento donde debería estar: escuchando a Saitama intentando de forma perseverante adivinar dónde fue que se conocieron.

—Tuvo que haber sido en algún supermercado o algo. También puede que yo te haya salvado antes.

—No es nada de eso.

—¿Entonces qué es? ¿Dónde fue que nos conocimos? —Saitama giró a verla, sus ojos curiosos.

Fubuki se acomodó mejor en su asiento, el tren se mecía ligeramente, partiendo de la estación. El sol brillaba como nunca; luz blanca por donde quiera que mirara. —No lo sé, pero estoy segura que no fue en un supermercado.

Saitama se cruzó de brazos, mirando hacia las ventanas de frente. —Yo me la paso mucho tiempo en los supermercados, el resto del tiempo estoy combatiendo monstruos.

—Mnh, entonces tuviste que haberme salvado alguna vez.

Ella sonrío, Saitama llevaba más de dos semanas dándole vueltas a este asunto. Fubuki no sabía de dónde sacaba tanta determinación para vivir con la misma pregunta saltando en su boca y revoloteando en su mente.

Fubuki comenzó a considerar la idea de simplemente darle la razón y tomar el tema por olvidado, pero incluso ella se encontraba un tanto curiosa; era una pequeña incógnita que no le impedía el sueño en las noches, pero que siempre llegaba cada vez que no tenía nada más que hacer o decir.

El tren comenzó a estremecerse de pronto, el techó se partió en dos y las personas comenzaron a correr en pánico, los gritos empezaron cuando las luces comenzaron a parpadear.

Una enorme pata de cerdo, pelo escarlata, cortó el camino y dividió el tren en dos en cuestión de segundos. Fubuki se puso de pie y al voltear a su lado Saitama ya había desaparecido. Miró hacia arriba y en el techo del tren había un gran agujero por el cual Fubuki consiguió asomar su cabeza.

Si esto era un ataque de un monstruo, que definitivamente lo era, ella tenía que hacer su parte también. Así que Fubuki subió de nuevo a la parte superior del tren, el viento moviendo sus cabellos negros y su larga falda color blanco.

En lo alto, justo frente al enorme cerdo peludo y gigante y rojo, estaba Saitama.

Él dio un puñetazo justo en la nariz del monstruo, pero éste no cayó. Saitama soltó más golpes y justo al tercero consiguió derribarlo, pero no derrotarlo.

Fubuki por su parte intentaba alejar a las personas involucradas de la situación. Le era difícil, sus poderes se intercalaban entre contener los edificios cercanos que estaban próximos a derrumbarse, los ciudadanos atascados en los vagones, los escombros pesados y peligrosos volando y amenazando con aplastar a cualquier infortunado civil.

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora