Capítulo 36

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"Pero en algún lugar,

quizás en ningún lado,

perdimos nuestro camino en la conmoción de ahí.

...¿Por qué se desvanece tan rápido?"

[Square Rooms (versión extendida, 1984) – Al Corley]




Todo fue cuestión de tiempo.

Tiempo.

Parecía que todo giraba en torno al tiempo; el tiempo que pasó dormida, el tiempo con Saitama que se perdió y el tiempo que a Fubuki le quedaba para idear una estrategia rápida para desenfocar la mirada que todos tenían en ella justo en ese momento.

Fubuki trató de improvisar con voz segura y clara, fuertemente opacada por el malestar de su estómago y el nudo en su garganta.

Ella trató de disimular, de idear, de crear algo factible en su mente de tal forma que fuera capaz de engañarlos, tal y como lo había hecho Saitama con ella.

Saitama.

Saitama.

Todo era cuestión de tiempo y de Saitama.

Nada de lo que ocurrió con Saitama fue real, pero no tenía caso que él supiera de esa mentira. ¿Por qué lo tendría? Fubuki debería ofrecerle una respuesta más alegre, más apegada a lo que ellos eran ese momento y no en lo que fueron.

Fubuki le había prometido a Saitama un mundo real y eso era lo que ella le daría.

—En ese sueño, —comenzó Fubuki captando la atención de todos al instante, un silencio total en la habitación, —Saitama era un héroe que combatía monstruos al igual que aquí...

Ella tomó una pausa para mirarlos a todos, a Genos, a King, a Tatsumaki, pero no a Saitama, ella no se sentía capaz de mentirle a la cara a él.

Todos estaban expectantes, Genos no dejaba de tomar notas en su libreta.

De pronto ese sueño se sentía tan lejano, tan fuera de sí misma. Ella nunca había pertenecido ahí, apenas y podía reconocerse. Quizás ese era el camino correcto después de todo, aquél que haría felices a todos, especialmente a Saitama.

Fubuki aclaró su garganta. —...Y Saitama estaba pelando con uno, un poderoso monstruo que destruía la ciudad. Yo llegué en medio de la pelea e intenté ayudar un poco. Al final Saitama pudo vencerlo, con muchos inconvenientes de por medio, fue bastante complicado. Es todo.

Hubo un silencio, nadie parpadeó, Tatsumaki entrecerró sus ojos y Genos siguió escribiendo.

King abrió sus ojos con ligera sorpresa. —¿Es todo?

Fubuki asintió. —Sí.

—¡¿Cómo que todo?! ¡¿Estás diciendo que pasaste tanto tiempo metida en su mente sólo para eso?! —Exclamó Tatsumaki con cierto desconcierto y frustración.

King dio un ligero brinco y volteó a ver a Tatsumaki. —T-tranquila. No sabemos si en realidad todo fue un sueño. Pudo haber sido alguna clase de enemigo espiritual al que Saitama pudo vencer, Saitama pudo haber salvado al mundo de nuevo mientras dormía.

—¿Es eso cierto, Fubuki? —Preguntó Genos dejando de escribir y mirándola fijamente. —¿Se trataba de un enemigo espiritual?

—P-puede ser...

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora