Capítulo 17

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Era como si el tiempo pasara volando en un parpadeo, ambos estuvieron de acuerdo en eso.

El tiempo voló y se llevó a rastras tantas cosas de las que Fubuki se sintió feliz, excepto por ese remordimiento de no haber hecho antes algo tan simple como dejarse besar por Saitama en público y ver la expresión de las personas alrededor. Por alguna razón nadie pareció extrañado, pero fueron el tema principal de los espectáculos por tres semanas seguidas y eso para Fubuki fue más que suficiente.

Para Saitama no lo fue, él era bastante desvergonzado. Ella se dio cuenta de que él también era bastante hipócrita; Saitama siempre se había quejado de las parejas que se mostraban melosas en público, pero él resultó ser esa clase de chico al que deseaba en silencio recibir mimos a cualquier hora del día y en cualquier lugar, sin importar cuánto se quejara de lo molestó que era, nunca puso resistencia.

Un beso en la mejilla, un abrazo, la cabeza de Fubuki recostada en su hombro. Pequeños detalles que hacían paralizar a Saitama, a veces lo hacían tartamudear y alejarse con rapidez, como si el tacto fuera fuego; era como si ser malo reaccionando a las muestras de afecto ya fuera parte de la personalidad de Saitama.

Tan novato, tan inexperto, tan arisco como los gatos solitarios.

.

El cabello de Fubuki era muy oscuro y a la vez muy brillante, lacio, suave; aun así, no se comparaba a la cabellera castaña de Saitama.

El cabello de él crecía muy rápido y Fubuki tenía que ayudarle a cortarlo cada cierto tiempo.

Ella tomó las tijeras y comenzó a cortar las puntas del cabello de Saitama, era tan suave, demasiado, envidiable y rayando en la injusticia si se compara a alguien que invierte bastante dinero en tratamientos para el cabello con alguien que apenas y sabe usar el champú.

—Deberías cuidarte más el cabello o podría caerse. —Advirtió Fubuki.

Saitama intentó voltear a verla para responder pero ella detuvo su cabeza y lo hizo acomodarse de nuevo en la silla.

—Así está bien, no creo que sea tan importante, —respondió, —sólo no vayas a recortarlo demás porque tampoco me gustaría que mi cabello esté demasiado corto... No quiero que la gente diga que estoy calvo o algo así.

Fubuki ahogó una risa ante el comentario, Saitama como siempre preocupándose por cosas sin sentido, como si él no pudiera simplemente hacer que la gente dejara de mirarlo con tan sólo desearlo.

Él la escuchó reír y pareció molestarse al no sentirse ser tomado en serio.

Ella prosiguió. —No veo el problema, el que tu cabello este largo o corto o que en verdad te quedes calvo; estoy segura que yo podría amarte de cualquier forma.

Saitama volvió a girar su cabeza para mirarla de reojo, Fubuki no pudo evitarlo así que se detuvo de seguir cortando.

Él parecía de cierta forma conmovido. —Mnh, ya veo. —Después de decir eso, él volvió su vista al frente.

Fubuki sonrió para sus adentros, le encantaba descolocar a Saitama con cualquier muestra de cariño; acciones, roces, toques, palabras...

Saitama volvió a hablar. —¿Has estado recortando tu cabello?

De forma inconsciente, Fubuki llevó una de sus manos a su cabeza. —¿Eh? No, ¿por qué?

—Han pasado más de dos años y hasta ahora tu cabello no parece haber crecido mucho, apenas sobrepasa tus hombros.

Ella soltó un resoplido y sonrió, él se había vuelto más observador y menos silencioso; eso era algo bueno.

Con sus manos reacomodó la cabeza de Saitama para continuar con su tarea. —Bueno, tal parece que mi cabello es del tipo que tarda demasiado en crecer.

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora