Capítulo 20

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El reloj no detenía su paso y cada golpeteo de las manecillas sumaban un minuto más a la espera de su última esperanza: el plan de Fubuki.

Hace bastantes horas que el sol se había ocultado, ya era de madrugada y King comenzaba a sentir los efectos de la pesadez en sus párpados y el frío en su cuerpo debido a la fundamental necesidad de dormir.

Genos no parecía notarlo, pero King hacía lo mejor que podía para mantener viva la conversación entre ambos con la finalidad de mantenerse despierto.

—Saitama es débil mientras duerme, alguien debió saber esto y decidió darle algún veneno para mantenerlo dormido y matarlo.

—¿Qué te hace pensar que el maestro Saitama es débil cuando duerme? —Cuestionó Genos con serenidad y unos ligeros aires de prepotencia dirigidos a King, quien se atrevía a asumir que Saitama tenía una debilidad tan vaga y corriente como el perder su fuerza al dormir.

—Él es humano al igual que tú y yo, ¿verdad? Un ser de carne y hueso. —King sentía que su voz se apagaba debido al sueño, pronto esperaba que sus palabras se convirtieran en murmullos carentes de sentido. —Un humano dormido es indefenso, su cuerpo no tiene reflejos suficientes como para reaccionar a un ataque o huir o defenderse... Eso es lo que he estado pensando ¿sabes? Incluso si esto no fuera cierto, probablemente a sus enemigos no les costaría nada intentarlo...

Los ojos de Genos se mantenían en el cuerpo de Saitama y comenzaron a intercalarse entre él y Fubuki.

Después, comenzó a revisar de nuevo las lecturas que presentaba la extraña máquina junto a la cabeza de Saitama.

—Desde que Fubuki entró a su mente, su actividad cerebral aumentó considerablemente. —Soltó Genos, sus ojos mostraban confusión. —Sea lo que sea que esté pasando en su mente, debe estar reteniéndolo de despertar.

King sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Una cosa era algún enemigo planeara derrotar a Saitama mientras dormía y otra muy diferente tratar de derrotarlo en sus sueños.

Además, el hecho de que Fubuki estuviera tardando tanto ahí metida, incapaz de despertar por su cuenta al igual que Saitama, podría considerarse como una prueba suficiente de que cualquiera que cayera dormido en esa habitación corría el riesgo de ser atrapado en un profundo sueño para siempre, o al menos por un muy preocupante tiempo indeterminado.

Puede que ni siquiera tenga que ver con Saitama o venenos o enemigos o sueños, sino la habitación misma en la que se encontraban, alguna clase de maldición que convertía en vegetales a todo aquél que cerrara los ojos estando dentro de ella.

Si ese era el caso, entonces Fubuki había sido una víctima más y King podría ser la siguiente. Genos podía mantenerse despierto sin problemas, pero King no, él necesitaba descansar aunque no quisiera.

Y, aun así, sin importar la incertidumbre que le causaba la situación, King era incapaz de detener la enorme pesadez en su cuerpo.

Genos se percató de esto, —puede dormir sin problemas, —le dijo a King, —yo mantendré vigilado a mi maestro el resto de la noche... y también a esa mujer.

—N-no, puedo mantenerme despierto, —porque el miedo a ser atrapado en el mundo eterno de los sueños era aterrador, no quería terminar como Saitama y Fubuki, —yo también quiero vigilarlos.

Genos lo miró fijamente. King sentía que su cabeza se balanceaba ligeramente hacia atrás y hacia delante. —...Está bien. —Dijo rendido, recostándose sobre el suelo, el sueño ha vencido su miedo a no despertar. "Dos minutos o tal vez cinco serían suficientes", pensó. Un King somnoliento era un King valiente. —Voy a dormir sólo un poco... sólo un poco...

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora