Durante el trayecto de regreso a casa, mientras preparaban el desayuno y se sentaban a comer sobre la pequeña mesita en medio de la habitación; en ningún momento Fubuki dejó de pensar en lo ocurrido.
—Quizás no estés tan equivocado como pensaba. —Soltó de pronto Fubuki revolviendo su comida. —Tal vez el trabajo de héroe es lo que me trajo a esta ciudad.
Saitama la miró con la boca llena de comida. —¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —Dijo él sin dejar de masticar.
Fubuki lo vio e hizo una mueca, rechazó la idea de reprenderlo por su falta de modales ya que no quería desviarse de la conversación.
—Vine aquí para formar un equipo contigo. Si destaco más que tú hasta podrías convertirte en mi subordinado. —Respondió Fubuki recargando más su cuerpo sobre la pequeña mesa de madera. —No puede haber un buen equipo sin un líder y nadie más que yo puedo tomar ese papel.
Saitama rodó los ojos resoplando. —Si planeas seguir hablando de esa forma, entonces será mejor que te vayas de una vez.
—Eso es precisamente sobre lo que vine a hablar contigo. —Fubuki se cruzó de brazos, su rostro de pronto se enserió. Saitama dejó de comer al escucharla.
Después de un silencio prolongado para captar su atención, Fubuki continuó. —Vine aquí sin nada y tú eres mi único contacto en toda la ciudad. Entraré en servicio lo más rápido posible pero necesitaré un lugar dónde quedarme mientras consigo un departamento.
Saitama estaba a punto de hablar pero ella se lo impidió. —Cuando dije que vine sin nada, también me refería al dinero. Como no tengo nada, no puedo permitirme estar pagando una habitación de hotel mientras tengo que comprar ropa, zapatos, accesorios, comida, agua y muebles yo sola; primero necesito invertir en cosas para sobrevivir, después conseguiré el departamento.
Saitama no era idiota, él era perfectamente capaz de intuir lo que Fubuki le estaba pidiendo.
Como él no parecía estar convencido, Fubuki decidió comenzar a soltar todas sus cartas bajo la manga.
—Soy una esper de nacimiento muy poderosa y hábil. El problema es que, como pudiste presenciar antes, mis poderes fallan pero sólo cuando tú no estás cerca. Es extraño, lo sé, pero mientras no pueda averiguar si en verdad tú tienes algo que ver con esto o no, debo mantenerme a tu lado para poder trabajar como héroe. Así que lo de formar un equipo no está en discusión a menos que... —ella cerró sus ojos y juntó sus manos sobre su pecho, sin dejar de sonreír internamente, —a menos que quieras que me vaya lejos de tu departamento para vivir en las calles, yo, una mujer joven y hermosa, durmiendo en una banca sucia del parque o en un callejón apestoso. Sin contar que en cualquiera de esos lugares correría el riesgo de ser atacada por un delincuente o monstruo mientras soy incapaz de defenderme a mí y mucho menos a las pobres personas cercanas debido al problema con mis poderes.
Fubuki guardó silencio esperando la respuesta de Saitama, pero él fingía no darse cuenta de la propuesta.
Así que Fubuki se aclaró la garganta mientras se tragaba la vergüenza de tener que pedirle favores a quien esperaba convertir en su futuro subordinado. —Entonces, ¿podría quedarme aquí en tu departamento?
Yuuji se acercó a Saitama rogando por comida, él le dio un poco de su plato. Fubuki frunció su ceño al sentirse ignorada.
—Mi estadía será temporal, sólo hasta que termine de comprar algunas cosas básicas y encuentre un lugar para vivir. —Insistió ella.
El desentendimiento fingido de Saitama estaba molestando a Fubuki. Ella sabía que él hacía esto porque esa era una petición que ninguna persona que se hiciera llamar "héroe" podría rechazar. No había forma en la que Saitama accediera a la idea de dejarla desamparada en la calle en una ciudad llena de monstruos. Mucho menos si esta persona era su amiga.
—Saitama... —Dijo Fubuki entre dientes.
El aludido comenzó a sudar y a mirar las paredes, el suelo, el gato y al techo de su departamento; como dándose cuenta de que estaba acorralado dentro de su propia casa.
—¡No es tan difícil responder! —Fubuki comenzó a entrar en desesperación. —¡Sólo di "sí" o "no"!
—...No.
—¡¿Por qué no?! —Se enfureció ella. —¿En verdad quieres dejarme en la calle, Saitama? ¡Soy tu amiga!
—¡No quiero a otras personas en mi casa!
—¡Sólo será temporal!
—¡Eres rara, no te quiero aquí!
—¡¿Entonces por qué me dejaste pasar la noche si desde un principio no me querías aquí?!
Ante la última exclamación de Fubuki, Saitama se quedó callado.
Él se limitó a observarla con sus ojos abiertos y su frente fruncida, abrió la boca con la intención de responder pero se contuvo en el último momento.
El silencio entre los dos se prolongó y Fubuki trató de relajarse, ella estaba expectante y llena de dudas, esperando que Saitama se animara a responder.
Las palabras no llegaban así que los hombros de Fubuki bajaron un poco y su voz se suavizó, ella volvió a preguntar débilmente. —¿Por qué me dejaste pasar, Saitama?
Saitama retiró su plato y recargó sus brazos sobre la mesa, escondiendo su rostro entre sus manos y enredó con sus dedos el cabello de su frente. —Porque dijiste mi nombre. —Dijo susurrando, su voz sonó grave.
—¿Eh?
—Hace años que nadie me llamaba por mi nombre, ni siquiera mis mejores amigos. Desde que me volví héroe todos comenzaron a llamarme "héroe" y eso fue todo. —Saitama descubrió sus ojos y la miró fijamente, concentrado en el rostro de Fubuki. Ella correspondió la mirada y al ver a directo a sus ojos comenzó a sentir escalofríos por alguna razón. —También porque tú... eso, eso que haces, ¿cómo lo haces?
La intranquilidad en Fubuki incrementó junto con su confusión y de pronto se sintió perdida en la conversación. —¿Qué? ¿Hacer qué?
Saitama bajó sus brazos, cerró sus ojos y suspiró.
Al volver a mirarla, Fubuki pudo ver que su rostro estaba mucho más relajado que antes. —No es nada, olvídalo, —dijo mientras se ponía se pie para comenzar a recoger los platos de la mesa y dirigirse a la cocina, —y sobre tu pregunta, puedes quedarte el tiempo que necesites pero no quiero que intentes darme órdenes. Soy tu compañero, no tu subordinado.
Fubuki lo miró desconcertada por el repentino, y favorable, cambio de humor en Saitama. Decidió dejarlo pasar por el momento para no desperdiciar la oportunidad que se le estaba presentando.
—De acuerdo. —Respondió ella.
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Habitaciones cuadradas (Saibuki)
FanfictionSaitama ha caído en un sueño profundo y ninguna cosa lo ha podido despertar, Fubuki está dispuesta a salvarlo a toda costa siguiendo su plan, pero, ¿cómo podrá lograrlo en un mundo donde sólo existen ellos dos? Sin querer, Fubuki termina volviéndose...
