Capítulo 10

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El departamento de Saitama era pequeño en comparación al suyo; no es como si ella ganara mucho más dinero, sino que ella prefería los espacios más amplios, las fiestas elegantes y la comida de mejor calidad. Fubuki era una mujer apreciaba el buen gusto.

Pero hoy era uno de esos días donde no le apetecía cocinar, es por eso que fue a calentar sus sobrantes de comida en el microondas.

De reojo miró hacia Saitama en su comedor, él estaba pensativo.

¿Estará apreciando sus dotes de diseño de interiores?

¿Sentirá envidia de ver que ella consiguió un departamento mejor que el suyo?

¿Se sentirá nervioso de estar a solas con ella?

Cuando la comida estuvo lista, Fubuki la sirvió y acercó los platos a la mesa. Después tomó asiento frente a Saitama.

Él tomó sus palillos. —Creo que tienes razón. — Dijo antes de dar el primer bocado.

Fubuki detuvo su mano a medio camino hacia su boca. —¿Eh?

—Dijiste que es como si todos siempre intentaran complacerme, creo que tienes razón... un poco.

Ella guardó silencio un momento, viendo con un poco de sorpresa a Saitama. Él se limitaba a mirar su plato y masticar su comida. Saitama tragó y continuó hablando.

—Un día calculé mal mi presupuesto comprando en el supermercado y no tuve suficiente dinero para pagar. Luego un anciano se acercó y pagó todo por mí. Al final toda mi comida fue gratis, ¿no es asombroso? —Saitama se quedó en silencio por un instante. —Ah, olvidé mencionarlo pero en ese momento no utilicé mi poder de convencimiento.

Fubuki lo miró con fastidio, ese ejemplo era demasiado específico y el control de mentes a voluntad era algo muy distante al poder de convencimiento que Saitama creía tener. Pero al menos había conseguido que Saitama le diera la razón.

—No me refería a eso, pero de igual forma es muy conveniente. —Dijo ella.

—¡Conveniente! Esa debe ser la palabra, todo en mi vida a veces es conveniente pero no me molesta.

—Saitama, es obvio que no te molesta cuando todo es para tu beneficio. En cambio yo, —colocó una mano en su pecho, —tengo que adaptarme a tu forma de vivir y ver las cosas si no quiero tener el mundo en mi contra. ¡Es increíble que no pueda ni siquiera usar mis poderes a mi antojo mientras esté lejos de ti!

—Pero eso te hace aún más interesante, —respondió Saitama mientras la señalaba con sus palillos, ignorando completamente el comentario sobre los poderes de Fubuki, —porque nunca tratas de complacer a otros, todo lo contrario, siempre buscas llamar la atención y dar órdenes y esperas que te complazcan. Eres demasiado testaruda y te enojas demasiado fácil cuando alguien no está de acuerdo contigo.

Fubuki masticó la comida en su boca con más fuerza de la necesaria y luego trago, su ceño fruncido y sus ojos perforantes. —Estás en mi casa comiendo mi comida, ¡¿y aun así tienes el descaro de insultarme?! ¡No tienes nada de tacto! No tengo idea de cómo tu gato soporta estar contigo...

—Espera, espera, espera. Deja que termine de hablar.

—No, ya he escuchado suficiente de ti.

—Eres inteligente.

Fubuki se detuvo, dejó sus palillos sobre su plato y se cruzó de brazos. —Está bien, continúa.

Saitama se quedó quieto, observándola con atención. Su mirada era un poco pesada porque Fubuki repentinamente comenzó a volverse consciente de sí misma.

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora