Capítulo 37

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Como se mencionó en la descripción, toda esta historia está inspirada en la canción del video ("Square Rooms" de Al Corley) y en el concepto del mundo de Mogami (Mob Psycho 100, otra obra de ONE), además de explorar más a fondo la habilidad de Fubuki de adentrarse en la mente de alguien más (webcomic).

No sé cómo fue que terminó alargándose tanto, yo tenía contemplado no pasar de los 4 capítulos jajaja.

Gracias a todos por seguir esta historia hasta el final.

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Estando frente a frente, Saitama pareció tensarse. Él se rascó su mejilla un poco, miró al suelo, a sus pies y luego miró directamente a los ojos de Fubuki con cierta cautela y curiosidad. —¿Por qué te disculpaste antes?

Durante todo ese tiempo, Fubuki se había olvidado por completo de ese asunto de la disculpa y, justo en ese instante, deseó en el fondo de su alma que Saitama lo hubiera olvidado también.

Justo como pareció haber olvidado todo lo demás...

—Porque se suponía que yo te sacaría de ahí. —Respondió ella de inmediato, sin pausas, sin dudas. Las palabras fueron totalmente sinceras. Brotaron de su boca como si hubieran estado esperando todo ese tiempo para ser dichas, para emendar el error de Fubuki.

Ella continuó. —Pero lo olvidé justo en cuanto entré. Si no fuera por mi hermana, yo seguiría vagando por tu mente como un invasor sin memoria. —Fubuki se detuvo para tomar aire con lentitud. —Fue un largo viaje ahí dentro, hay muchas cosas que no recuerdo justo ahora... pero estoy satisfecha con saber que pude lograrlo.

Los ojos de Fubuki se alzaron y se posaron sobre los de Saitama, él hizo lo mismo, ambos permanecieron en silencio.

Los ojos de Saitama seguían siendo cafés, cafés como en el sueño.

Darse cuenta de eso, de alguna forma, colmó a Fubuki de un profundo alivio.

Entonces Saitama le sonrió y ella tuvo que desviar la vista al instante, su corazón se sintió intranquilo y una mezcla de melancolía y calidez la invadió repentinamente.

Saitama volvió a hablar. —Gracias. —Dijo en un soplido que sonó muy sincero, tanto como lo habían sido las palabras de Fubuki.

Ligero, preciado y suave al oído.

Saitama la miraba a ella mientras se debatía entre seguir hablando o limitarse a sonreír. Era evidente que sólo estaba buscando un pretexto para seguir conversando con ella.

Fubuki lo dejó hacerlo.

—¿Qué más viste? —Preguntó él finalmente. —Sobre mi sueño... Mientras yo peleaba, ¿qué hiciste tú todo ese tiempo en el que no recordabas por qué estabas ahí?

El cuerpo de Fubuki se congeló, no esperaba que Saitama fuera directamente al grano en ese asunto.

El hecho de que ella fuera la única consciente de todo lo ocurrido sólo la hería más, la melancolía la inundó por completo y tuvo ganas de huir de ahí.

¿Cómo podría ella hablar de la vida que hizo sin mencionar a Saitama? Si Saitama fue literalmente todo su mundo, todo lo que tuvo y quiso.

—Yo fui... yo era... —Fubuki titubeó su respuesta, luego se aclaró la garganta y trató de recomponerse. Tendría que improvisar y tendría que mostrarse firme a su versión de la historia.

Habitaciones cuadradas (Saibuki)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora