La tierra comenzó a temblar conforme los cimientos del gran edificio se rompían y se despendían de la tierra, el sonido de las vibraciones y fracturación de los vidrios de las ventanas se volvió sonoro y Fubuki y Saitama contemplaban esto de forma expectante, sin parpadear.
Saitama lo hacía con terror, prisionero del miedo y la decidía, mientras que Fubuki se colmaba de un sentimiento de satisfacción y admiración.
¿Quién lo imaginaría? ¿Fubuki levantando todo un edificio de ese tamaño ella sola de forma tan precisa?
Ella nunca hubiera podido conseguir algo así en el mundo real, fue gracias al poder de Tatsumaki pero eso no importaba ahora, porque Fubuki nunca se había sentido tan fuerte y decidida y triste y perdida y libre y...
Vaya mundo, ¿eh, Saitama?
El edificio se alzó hasta alcanzar una altura mayor a la de un rascacielos y cubrir la vista del cielo, oscureciendo aún más todo a su alrededor. Toda la edificación comenzó a rotar con lentitud desde su centro, acomodándose como una lanza de forma vertical en dirección hacia la casa.
Una puntería perfecta.
Fubuki sólo tendría que cerrar su puño y dejar caer su mano.
La casa estaba sellada, ellos no tendrían a dónde ir.
Estaba demasiado oscuro pero Fubuki podía ver perfectamente los ojos cafés, ligeramente enrojecidos, de Saitama; también sabía que él podía verla.
Saitama forcejeó intentando salir, por fin dándose cuenta que Fubuki había dejado de atacarlo, pero, en cambio, había sellado sus pies en el suelo.
Saitama maldijo con voz temblorosa y Fubuki le sonrió triunfante y ladina, más hermosa y peligrosa que nunca.
El viento se volvió de pronto más agresivo y el huracán abarcaba cada vez más superficie, extendiendo su diámetro alrededor de la ciudad; cubriendo así las montañas a la lejanía y arrastrando las nubes, las hojas de los árboles y pedazos de escombro.
Detener a Saitama mediante algo tan simple parecía casi absurdo, pero Saitama siempre había sido un hombre simple y absurdo.
Aun con eso, era obvio que él no era un completo idiota.
Saitama se quitó sus botas y comenzó a correr con sus pies descalzos hacia la fuente de aquél aura verde que movía el edificio: Fubuki.
Ella le sonrió triunfante, declarándose la ganadora, él no tenía escapatoria, esa pelea ya estaba prácticamente terminada.
Fubuki apretó su puño y bajó su mano con rapidez, dejando caer toda la edificación directo a la casa a la vez.
El viento resopló con fuerza emitiendo un silbido que hizo estremecer a Saitama, quien inmediatamente frenó en seco. Él miró al cielo, al edificio, a Fubuki y a la casa.
Luego apretó sus puños, por fin tomando su decisión, y corrió en dirección contraria, directo hacia la casa, posicionándose frente a la puerta.
Los ojos de Saitama miraron a los de Fubuki por un instante, justo antes de dar un gran salto y ponerse frente a frente con el edificio.
Fubuki quiso entrar en pánico al ver que Saitama todavía tenía la suficiente fuerza para saltar a esa gran altura, pero de inmediato se recompuso al darse cuenta de que romper el edificio de un puñetazo no era una buena opción.
No para él.
A esa velocidad, a esa altura, con la gran magnitud de esa cosa, con la fuerza de Saitama... un golpe directo causaría una enorme e inevitable explosión y lluvia de escombros.
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Habitaciones cuadradas (Saibuki)
FanfictionSaitama ha caído en un sueño profundo y ninguna cosa lo ha podido despertar, Fubuki está dispuesta a salvarlo a toda costa siguiendo su plan, pero, ¿cómo podrá lograrlo en un mundo donde sólo existen ellos dos? Sin querer, Fubuki termina volviéndose...
