9 (ACTUALIZADO)

446 16 0
                                        

Jerez de la Frontera. España.

Actualidad.


Desconocido.

─ Te he echado muchísimo de menos ─ le digo al hombre que descansa desnudo junto a mí en la cama ─ No podemos estar tanto tiempo sin vernos, cariño, pero ahora que estás aquí nos veremos todos los días.

─ Aún no cantes victoria, que las pruebas no han terminado y Olivia es bastante exigente en con los soldados que quiere junto a sus hombres en esta misión ─ responde él, dejando suaves besos sobre mi hombro desnudo ─ Pero entraré sin problemas y así podré verte cada día en este horrible lugar, vida mía.

Dos años llevo trabajando aquí con estos bastardos. Dos años en los que ni siquiera se han percatado que junto a ellos trabaja la mismísima hermana de Igor Belova. Dicen ser el mejor ejército del mundo, pero son un perfecto fiasco. Han dejado entrar al enemigo en su propio territorio.

Igor nunca dio a luz que tenía una hermana pequeña, así que ni mi nombre ni mi aspecto son reconocido por nadie. De hecho, dudo incluso que mi nombre haya salido a la luz en algún momento de mi vida y, de ser así, dudo mucho que mi hermano haya dejado vivo a quien lo haya descubierto. Gracias a eso estoy infiltrada en el ejército, y no tienen ni idea de que soy yo.

Desde la distancia, observo cómo se mueven, cómo interactúan, cómo caen en sus rutinas sin darse cuenta de lo vulnerable que son ante alguien como yo. No saben que estoy aquí, que estoy vigilando, que estoy controlando casi todo. Y mientras lo hacen, sonrío por dentro: el juego recién comienza.

Llevo dos años trabajando sola, observando cada movimiento, cada error y cada acierto y, por fin, Igor ha visto correcto meter a alguien más en la base. Lo convencí para que mandara a mi hombre, para no sentirme tan sola y, a quién quiero engañar, porque prefiero tenerle a él antes que a cualquiera de sus loco hombres. Estoy segura de que acabarían jodiéndolo todo, porque tienen de todo menos cabeza.

Es cierto que debemos ser extremadamente cuidadosos; cualquier descuido y nos verían juntos en público, llamando la atención de forma instantánea. Por eso sólo podemos vernos de noche, cuando él logra escaparse de las habitaciones que les han asignado. Es peligroso, sí, pero vale cada segundo, porque llevo meses limitada a mensajes cifrados. Han metido toda la base en una puta burbuja; parece ser que sospechan de algo, así que tengo que ser aún más cuidadosa de lo que ya soy. Debemos serlo si queremos que el plan de Igor salga adelante.

Además de querer desmantelar la organización desde dentro, Igor se ha medio enamorado de la Teniente Coronel. Es un enamoramiento extraño, enfermizo incluso, hasta el punto de rozar la obsesión absoluta. Si él la desea, la tendrá; no seré yo quien le niegue eso.

Cuando llegué aquí, mi objetivo principal era espiar y dar información. Pero todo cambió cuando me encomendó ganarme la confianza de Olivia. No sé en qué momento la conoció Igor ni en qué condiciones, y, sinceramente, tampoco me importa demasiado. La obsesión que siente por ella es peligrosa, intoxicante.

A pesar de todo, debo admitir que de todos los que hay aquí, ella es la que mejor me cae. No es mi amiga, ni nada parecido, pero tampoco la odio con la intensidad que siento por los demás. Por ahora, es un lujo que me permito.

─ ¿Has descubierto algo más respecto a lo que planean una vez salgamos de aquí? ─ me pregunta y niego con la cabeza.

─ Tenemos que averiguar cómo están controlando los movimientos de tu hermano, tanto los falsos como su ubicación real.

─ Contamos con grandes informáticos entre nosotros, pero está claro que Alexei y Pablo operan a un nivel superior ─ explico ─ Debemos ingeniárnosla para dejarlos fuera de juego, o descubrir cómo manipulan todo el sistema y darles el golpe nosotros mismos. Michael confía en mí, pero no lo suficiente como para hablar con libertad delante de mí, y tú acabas de llegar... tampoco confiarán en ti.

─ Algo tenemos que hacer al respecto. Debemos plantar pistas falsas e intentar sabotear sus ordenadores nosotros mismos ─ dice él ─ Es arriesgado, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados.

─ De momento, lo mejor es informar a Igor de cada movimiento que planeen, para que estén preparados antes de que actúen o de que ellos se retiren. Igor todavía no ha logrado que los japoneses acepten del todo unirse a ellos; dudo mucho que lo hagan. Pero los italianos sí están de nuestro lado. Ellos piensan que es al revés, y eso nos da una ventaja estratégica enorme.

Cuando mi hermano se puso en contacto con Dante Caruso, líder de una de las mafias más poderosas de Italia, "La Camorra", ni siquiera consideró la idea de unirse a él contra los americanos y la FEME. Por lo visto, el italiano tenía aún más sed de sangre que mi hermano. Lo único que le advirtió Igor fue que, bajo ningún concepto, se le ocurriera tocar a Olivia. Hacerlo significaría declararle la guerra directamente, y Dante lo sabía perfectamente.

─ Es bueno escuchar eso. Dante es un buen aliado y no creo que sea tan tonto como para traicionar a tu hermano ─ dice mi hombre mientras se coloca entre mis piernas ─ No estoy aquí para hablar de nadie, princesa, estoy aquí para follarte... y eso es justo lo que vamos hacer ahora. Hace meses que no toco este cuerpo perfecto, y nada me sacia lo suficiente como para parar.

─ ¿Después de dos asaltos aún quieres un tercero? ─ pregunto divertida, con voz sensual mientras masajeo su polla suavemente ─ Yo no tengo muchas ganas ─ miento.

─ Pues si sigues frotándome así, vas a conseguir todo lo contrario ─ se queja, besándome el cuello ─ Te he echado de menos... a ti y a este coño tuyo tan húmedo. Esta noche habrá un tercero, un cuarto, un quinto...

Sigue dejando un rastro de besos húmedos por mi cuerpo, descendiendo lentamente hasta detenerse justo debajo del ombligo. Su mirada me quema, hambrienta, y siento un escalofrío recorrerme.

─ No sé a qué esperas para devorarme ─ susurro, con un hilo de voz entre queja y deseo. Sin esperar respuesta, se abalanza sobre mí ─ No pares, amor, no pares.

Pero el muy imbécil se detiene. Levanta la cabeza, buscando mis ojos, y su lengua recorre sus labios de manera provocativa, obligándome a contener un gemido.

─ Me encanta que me la chupes mientras yo te lo como, princesa ─ dice con voz ronca, y se tumba de espaldas sobre la cama, retándome con la mirada. Sus ojos brillan de deseo, y sé lo que quiere.

Mis manos se mueven instintivamente, respondiendo al desafío.

─ Me encanta cuando te pones así de guarro conmigo ─ le susurro, girándome para quedar encima de él en un intenso 69 ─ A ver quién de los dos llega antes al límite.

─ Es algo tonto que digas eso, sabiendo que serás tú ─ responde, contraatacando, y de repente me invade con su boca, provocando que gima sin poder contenerlo.

No dejo que me gane tan fácilmente y me lanzo a devorarlo con toda intensidad: lengua, manos, succión, lameduras sin tregua. Cada roce, cada movimiento me arrastra más cerca del clímax, mientras sus lamidas en mi piel me hacen perder el control. De vez en cuando siento cómo le tiembla el abdomen, señal inequívoca de que también se acerca al límite, y eso solo aumenta mi excitación.

─ Mierda, princesa, no puedo aguantar más ─ se queja, pero no deja de lamerme, haciendo que mi deseo se dispare aún más. Mis piernas tiemblan, pero no puedo dejar de chuparsela con ansias.

Sin planearlo, sin poder evitarlo, ambos llegamos a la vez al clímax. Yo corriéndome sobre su rostro, él en mi boca. Antes me resultaba desagradable el sabor del semen, pero desde que lo conocí, lo hago con ganas, y debo de admitir que me encanta. Incluso cuando le hago una paja, no puedo resistirme a atraparlo con la boca justo antes de que se corra.

─ He ganado yo ─ dice, con la cabeza entre mis piernas, aunque ya no está en contacto directo conmigo ─ Ha sido magnífico, como siempre. Tienes una boca muy sucia.

─ No sé yo quién se corrió antes ─ respondo, divertida, aunque me da igual ─ Me encanta chuparte la polla.

─ Y a mi comértelo todo ─ responde, y esa simple frase hace que me estremezca de nuevo.

COMANDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora