43

214 9 0
                                        

Rota - Jerez de la Frontera, Cádiz. España.

Actualidad.

Olivia.


─ Si lo llego a saber, hoy si que no hubiera venido a entrenar contigo pedazo de bestia ─ me quejo con la frente empapada de sudor e intentando que llegue algo de aire a mis pobres pulmones.

─ Deja de quejarte, llorica ─ contesta Alexei pocos metros por delante de mi. El muy hijo de puta parece que no está ni la mitad de reventado de lo que lo estoy yo ─ Vamos.

Llevamos casi 25km corriendo a un ritmo de vértigo y el muy imbécil dice que no vamos a parar hasta que no superemos los 30km. Mis piernas están que echan humo y mis pulmones están en las últimas pero el muy imbécil dice que hasta que no me vea desmayada tirada por el suelo significa que aún puedo seguir corriendo.

Hijo de puta.

Hi - jo de pu - ta.

Normal que ninguno de los demás haya querido venir a entrenar hoy con nosotros los muy traidores... cuando lleguemos se van a enterar. Bueno, eso si consigo llegar de una pieza y no en brazos de Alexei porque entonces lo tendré que dejar para otro día.

─ Alexei, por favor ─ me vuelvo a quejar ─ Te juro por mi santa madre que no puedo más.

Vuelve la cabeza en mi dirección y me mira por encima del hombro con mala cara.

─ Llevamos 3 meses entrenando y todavía no eres capaz de aguantarme el ritmo, preciosa ─ se burla de mi pero aminora el ritmo de carrera ─ ¿Qué te pasa? ¿Ya no eres capaz de correr como antaño, cuando no había ser en la tierra que pudiera contigo? Te estás haciendo vieja ya, eh.

─ Eres un gilipollas ¿lo sabías?

Aminoro el ritmo poco a poco hasta dejar por completo de correr pero sigo caminando. Como me pare en seco me desmayo seguro porque veo destellos a mi alrededor.

Puto gorila de mierda.

Pero como amo a este puto gorila de mierda, joder.

─ Que sepas que te odio un poco ahora mismo ─ me quejo con mala cara ─ Me vas a matar.

Alexei viene hacia mi con sigilo y sonriéndome con picardía. Verle así tan sudado con la camiseta empapada y bien pegada a ese maravilloso torso me está ocasionando más calor de la que ya tengo. Gracias a Dios, qué digo. Gracias a Lauren y a Enzo por el maravilloso trabajo que han hecho conmigo estos meses, ya no siento temor por tener intimidad con Dom o Alexei. De hecho, nos las apañamos muy bien juntos... qué digo bien, nos las apañamos increíblemente bien.

─ ¿Qué me has llamado?

─ Gilipollas.

Se acerca a mi dejando su gran cuerpo muy cerca del mío. Siento su respiración algo agitada dándome en la frente pero ni con esas va a conseguir que me achante ante él. Pasa sus manos firmes alrededor de mi cintura y termina con la poca distancia que separaba nuestros cuerpos haciéndolos chocar suavemente.

─ Eres una pequeña mentirosilla, mi Teniente Coronel ─ susurra muy cerca de mis labios ─ No es eso lo que estabas pensando de mi cuando te he preguntado.

─ ¿A no? ¿Entonces en qué estaba pensando, listillo?

─ Mmmm... no sé, dímelo tú ─ dice rozando su miembro por mi estómago. No está empalmado pero aún así se siente enorme ─ ¿Que será? Piensa, preciosa.

─ ¿Gorila? ¿Bestia?

Se ríe y con una de sus manos aprieta mi culo.

─ Error ─ responde y me da una nalgada ─ Tienes otra oportunidad si no quieres que te arranque las mallas de cuajo y te de algunas cachetadas más.

COMANDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora