Algún lugar. España.
Actualidad.
Olivia.
La carretera se abre paso entre una vegetación que hacia mucho que no veía. Tan bonita y tan verde. Las montañas a mi alrededor están cubiertas de un manto verde lleno de pequeñas flores de colores. La brisa del viento mueve suavemente los árboles y el cielo... el cielo está precioso con estos colores anaranjados. Todo parece sacado de un cuento... cuando, en realidad, acabo de llegar a mi peor pesadilla.
Aparco el coche frente a una pequeña casa de campo y me quedo unos segundos con las manos pegadas al volante intentando calmar el miedo dentro de mi. Miedo que me oprime el pecho y me seca la boca, pero la furia que siento es todavía peor que el miedo. Me odio por venir sola pero no me ha dado otra opción. Le estoy dando justo lo que quería, a mí sin esfuerzo.
Respiro hondo, saco mi block de la guantera y salgo del coche. Mis botas crujen contra la gravilla mientras avanzo hacia la puerta. Siento como cada paso que doy se hace cada vez más pesado. Empujo con cautela la puerta y encañono mi arma, lista para cualquier cosa. El interior es un lugar bastante... normal. Tiene un salón pequeño liderado por una gran chimenea la cual está encendida, una pequeña cocina, un baño y una habitación.
Nada más.
Justo al frente de la chimenea, se encuentra un gran hombre mirándome con una sonrisa. Y nadie más por ningún otro lado. Emma no está aquí.
La realidad me golpea con una fuerza sobrehumana. No hay gritos pidiendo ayuda, no hay signos de lucha. No hay nadie más aparte de nosotros dos. Todo ha sido una mentira. Una trampa en la que he caído.
─ Sabía que harías justo lo que te dijera, princesa ─ dice sonriendo y acercándose a mi. Levanto mi arma y le apunto a la cabeza ─ No vas a disparar porque todavía no te he dicho donde se encuentra Emma.
─ ¿Dónde está? ─ exijo intentando parecer firme pero mis manos temblorosas me delatan.
─ En la centralucha que tenéis como base, a salvo ─ responde con tranquilidad ─ ¿Por quién me crees secuestrando a damas inocentes? De hecho, supongo que ya han debido de dar con ella.
Cierro los ojos conteniendo la rabia que hierve bajo mi piel. Como he podido ser tan estúpida y no haber investigado mejor antes de venir hasta aquí... Siento como la respiración se vuelve lenta, medida, pero mi pulso golpea con fuerza contra mis sienes haciéndome ver algo borroso el rostro de Igor.
─ Enhorabuena, Igor, ya tienes lo que querías ─ escupo con desprecio ─ Has conseguido que venga corriendo hasta tus pies de la forma más mezquina que se te ha ocurrido. Otra de tus pequeñas obras de teatro para tenerme cerca...
Igor ladea la cabeza sonriendo con una dulzura enfermiza. Que sea tan jodidamente atractivo lo empeora todavía más.
─ No princesa, esto no es teatro. A esto se le llama destino. Tú y yo siempre fuimos el centro de la historia. Nunca lo fueron ni tu comandante ni tu capitán. Tú y yo.
Igor da un paso hacia mi. Luego otro. Y otro. Hasta quedar frente a frente demasiado cerca porque respiro el mismo aire que él.
No pienso recular. No conseguirá que el temor me achante y que ceda ante él. Su mirada es oscura como la de un animal acechando a su presa pero la mía es una mezcla entre asco y valentía.
Sin miedo. No esta vez.
─ Todo esta mierda empezó en una mentira en medio de una puta misión para ir contra tu cabeza. Follamos porque tenía que hacerlo, Igor. No eres especial. Fuiste un objetivo, como cualquier otro ─ digo con odio ─ Lo hubiera hecho con cualquiera por tal de que la misión siguiera adelante.
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COMANDO
ActionMi nombre es Olivia González. Teniente Coronel y líder del escuadrón más letal del planeta. No llegué hasta aquí por casualidad. Me entrené para esto, luché por ello y me lo gané con sangre, sudor y fuego. ¿Ser mujer? Para algunos, una excusa para...
