Hace 6 años.
Alexei.
Mi difunto padre debe de estar revolcándose en su tumba después de ver la obsesión enfermiza que tengo con esta mujer. Él, que jamás creyó en el amor, que se casó con mi madre solo por el apellido y el dinero. Nikolai Petrov, un auténtico hijo de puta que está mejor muerto que vivo.
Lo que siento no es amor. No lo llamaría así. Es obsesión pura, salvaje... pero no de esa clase podrida que destruye. Es mía, y me da igual cómo suene. No puedo dejar de mirarla, ni de querer tenerla bajo mi control, ni de protegerla hasta de su propia sombra. Desde el primer segundo en que cruzó esas puertas, supe que estaba acabado. Aunque, en realidad, ya lo sabía antes... cuando devoré cada página de sus informes. Esa mujer no era un nombre más en un papel. Era un golpe directo al pecho.
Es la criatura más increíble que he visto en esta jodida vida miserable. Y no hablo solo de lo evidente ─esa belleza que eclipsa cualquiera otra cosa─ sino de su mente, de cómo brilla cuando todos los demás se apagan. Nunca creí que alguien pudiera calar tan hondo sin apenas conocerla, pero ahora.. después de meses viviendo uno al lado del otro, me he perdido en ella. Y lo peor de todo es que me encanta estar perdido, me encanta esa sensación de ahogarme en su presencia.
Estos meses de instrucción han sido un infierno. Nos preparamos para lo peor, y lo peor siempre llega. Yo sé perfectamente lo que significa esta vida; la he vivido desde niño, con sangre, con miedo y con rabia. Ella no. Y sin embargo, la he visto levantarse cada vez, endurecerse, convertirse poco a poco en una de los nuestros. Al final de todo esto, casi nos alcanza... y en algunas cosas, maldita sea, incluso nos supera.
En combate cuerpo a cuerpo no hay Dios que pueda con ella. Es rápida, feroz, y cada músculo de su cuerpo parece responder con una precisión que desarma a cualquiera. Verla pelear es una mezcla entre admiración y maldita rabia... porque sé perfectamente que no debería poder con tipos como yo, pero a veces me hace sudar más de la cuenta. La renacuaja es jodidamente buena.
En "interpretación de personajes", como lo llamaba Pablo, es aún peor para mí. Esa parte en la que aprendemos a ser sombras, a fingir que somos otros... ahí ella brilla más que nadie. Y eso que los papeles que le tocan son siempre los más sucios, los más jodidos. Aun así, sale con nota alta. Es como si naciera para meterse bajo la piel de cualquiera.
En tiro todavía tiene que mejorar, sí, pero teniendo en cuenta que jamás había tocado un arma, su progreso es insultante. Y con arco... que Dios nos pille confesados. Nunca había visto a alguien tan certero con tan poco entrenamiento. En tecnología, está a nuestra altura, la mía y la de Pablo. Prácticamente podríamos decir que el equipo cuenta con tres hackers en vez de dos, aunque ella, humilde, prefiere dejarnos esa parte. Pero yo lo sé; si quisiera, podría humillarnos.
Y así podría pasarme horas, hablando de lo jodidamente increíble que es esta mujer. No venía de este mundo, no tenía ni idea de nada militar, y sin embargo... aquí está. Tan brillante, tan fuerte, tan mía en mi cabeza aunque aún no lo sepa.
Hoy, después de tantos meses de instrucción, hemos vuelto por fin a la base en Rota. Aterrizamos esta mañana tras demasiadas horas de vuelo desde Polonia. Al fin terminó toda esa mierda. No sirve de nada para personas como yo: hombres que ya han visto el infierno de cerca, que son crueles por naturaleza, que están preparados para sangrar y hacer sangrar. Hombres como yo... o como Dom.
Michael nos ha dado unos días para relajarnos, para hacer lo que queramos hasta nueva orden o nuevo destino. Mis compañeros han decidido que la mejor forma de celebrar el ascenso es cenando fuera y, después, emborracharnos en alguna discoteca de la ciudad.
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COMANDO
ActionMi nombre es Olivia González. Teniente Coronel y líder del escuadrón más letal del planeta. No llegué hasta aquí por casualidad. Me entrené para esto, luché por ello y me lo gané con sangre, sudor y fuego. ¿Ser mujer? Para algunos, una excusa para...
