Rota, Cádiz. España.
Actualidad.
Alexei.
Han pasado 5 días desde que Olivia cayó en esa cama de la enfermería con varios tranquilizantes recorriendo su débil cuerpo. Fue decisión de Enzo, tras examinarla cuando la encontramos supo que era la mejor alternativa para evitar que su mente colapsara por completo. Tenía cortes por todo el cuerpo, la mayoría provocados por cristales, pero el peor fue el de la planta del pie que casi le secciona por completo la fascia plantar. Había perdido tanta sangre que, si hubiéramos tardado un poco más, quizás no estaría viva ahora mismo.
Cortes. Moretones. Temblores. Sangre por todas partes.
Así la encontramos y, sin duda, fue la peor imagen que he visto en mi vida. Ahora está aquí, atrapada en un silencio que nunca antes le conocí.
La líder, la furia, la tormenta.
Reducida a una figura frágil rodeada de vendajes y cicatrices.
No sé si algún día podré borrar de mi mente lo que vi cuando entré en esa habitación pero lo peor sin duda fue ver sus ojos vacíos, sin vida.
He sufrido con ella un secuestro que fue un verdadero infierno y ya le costó salir de aquello. Después de esto... no sé que será de ella. Lo único que si sé con certeza es que no la dejaré sola. Lucharemos juntos, como siempre hemos hecho y saldremos adelante.
La idea de Dom, de que deje el cuerpo, no me parece ningún disparate. De hecho, creo que es lo mejor. Estoy dispuesto a dejarlo todo por ella e intentar vivir lo más alejados posible de todo esto. Pero esa es una guerra que libraremos más adelante.
Enzo entra y sale de la habitación. Casi no ha dormido en estos días por tal de no dejarla sin supervisión. No se ha movido de su lado ni un minuto. Le pone la vía, le cambia los sueros, le revisa la fiebre. Cada día me demuestra más el buen doctor que es y si alguien podía salvarla, sin duda, era él.
─ Puedes sentarte a descansar 5 minutos ─ le digo ─ Dom tiene que estar al llegar con las cosas que le encargaste. Siéntate, por favor.
─ Tiene fiebre ─ responde mientras le toca la frente.
─ Ya le has dado los medicamentos, sólo hay que esperar a que le hagan efecto. Quién lo diría... soy yo quien tiene que decirte a ti que te tranquilices, cuando siempre ha sido al revés.
─ Tienes toda la razón ─ dice, apoyándose en la camilla. Me mira con los brazos cruzados. Sus ojos lo delatan, está agotado pero sigue al pie del cañón por ella ─ No me creo que sea así.
─ Porque sé que está en las mejores manos ─ respondo poniéndole una mano sobre el hombro ─ Pero si sigues sin descansar lo que puede pasar es que te equivoques con algo y le provoques algo peor. No pienso moverme de su lado, hazte el favor de descansar aunque sea 1 o 2 horas o hasta que llegue Dom.
Enzo mira a Olivia y suspira. Sabe que tengo razón y espero que haga lo que le pido.
─ De acuerdo ─ dice al fin ─ Llámame si algo va mal.
Sale de la habitación y me deja a solas con mi chica. Con mi estúpida y valiente chica.
Dom fue a casa de Emma para verla y por si necesitaba algo. Le dieron el alta hace unos días y pudo irse para seguir recuperándose en casa junto a Damien. Aún sigue débil pero estable y fuera de peligro.
Dom, en cambio, noto que todo esto le supera, parece que está al borde del colapso. Su hermana así. Olivia en este estado. Va de un lugar a otro roto por dentro y me tiene demasiado preocupado. Tenemos que hablar al respecto y mejor pronto que tarde.
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COMANDO
AcciónMi nombre es Olivia González. Teniente Coronel y líder del escuadrón más letal del planeta. No llegué hasta aquí por casualidad. Me entrené para esto, luché por ello y me lo gané con sangre, sudor y fuego. ¿Ser mujer? Para algunos, una excusa para...
