10 (ACTUALIZADO)

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Jerez de la Frontera. España / Bremen. Alemania.

Actualidad.


Dominick.

Amanece un nuevo día y, con él, espero que no llegue un nuevo problema... aunque, aquí, eso es pedirle demasiado a la suerte. La calma nunca dura demasiado.

Llevo un tiempo al mando y empiezo a sentir el peso real de este puesto. No sé cómo demonios Olivia consigue mantener siempre ─entre comillas─ ese buen carácter y esa cara serena después de toda la mierda que le cae encima a diario. Siempre he pensado que era impecable, imparable... pero ahora, después de ocupar su lugar por un tiempo, me doy cuenta que es mucho más que eso.

Para este trabajo no basta con tener la mente fría ─cosa que sí tengo─ también se necesita una organización férrea, la capacidad de manejar varias cosas a la vez sin que ninguna se te caiga, y una disciplina de hierro. Y, por encima de todo, hay que ser letal. Ella lo es.

No lo admitiría en voz alta, pero... hay algo en cómo camina, cómo observa, cómo decide en segundos lo que otros tardarían minutos, que me hace querer estar cerca. Aprender de ella, sí... pero también, de alguna forma, entenderla.

Anoche, antes de que Carla y Marcos llegaran a cada y con ello se fuera al traste todo el plan salvaje que teníamos en mente, le confesé que su trabajo todavía me quedaba demasiado grande. Hay muchas cosas que, simplemente, se me escapan. No se rió de mí, ni siquiera sonrío con condescendencia. Todo lo contrario: me agarró la mano y me dijo que a ella también le costó muchísimo al principio, pero que todo es cuestión de ponerse y dedicarle empeño. Me aseguró que estaría ahí para mí siempre que lo necesitara, incluso estando de baja.

No pude evitar plantarle un beso en los labios. Es en momentos así cuando demuestra que no solo es una líder impecable, sino alguien en quien confiar.

Y aunque no me molestó que Carla y Marcos vinieran ─sé lo mucho que a Olivia le gusta pasar tiempo con su hermana─ no puedo negar que me quedé con las ganas de ver cómo habría terminado la noche después de la mamada que me hizo mientras cocinaba la cena. Qué manera de ponerme y qué sorpresa más perfecta... totalmente inesperada, y quizá por eso, aún más excitante.

Con Marcos, Olivia aún guarda cierta... molestia. Siempre ha sido uno de sus mejores amigos de la infancia, pero no le hizo demasiada gracia que empezara una relación con su hermana pequeña. De críos, Marcos se metía mucho con Carla, y no es que se llevaran precisamente bien en aquel entonce; supongo que esa historia es lo que todavía le choca.

Yo, sinceramente, no le veo el problema. Mejor que el novio de tu hermana sea tu mejor amigo antes que un completo desconocido, pero cada uno tiene su punto de vista, y no pienso ponerme en contra de ella. Olivia le habla y lo trata como siempre, aunque puedo notar que, en el fondo, le queda un pequeño resquemor.

Se quedaron en casa hasta bien tarde, así que solo dormimos tres hora,s mal contadas. Pero todo sea por verla feliz. Durante la noche, les confesamos que estábamos empezando una relación, que era algo muy reciente... y ninguno se sorprendió. Está claro que, desde fuera, la tensión entre nosotros era más que evidente. Quizá antes no quisimos verlo, o tal vez sí, pero ninguno se atrevió a dar el paso.

─ Dom, tenemos un problema ─ anuncia Michael, apareciendo por la puerta del despacho de Olivia con el rostro sombrío. Las ojeras profundas delatan que ha pasado una noche infernal, y no quiero ni imaginar qué demonios ha sucedido para dejarle con esa cara.

Entre todo el papeleo desparramado sobre la mesa, Alexei levanta la cabeza y le lanza una mirada cargada de mal humor, mientras que Olivia ni se inmuta, concentrada en el informe que sostiene entre las manos.

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