Jerez de la Frontera.
Actualidad.
Olivia.
Después de pasar por la enfermería para ver cómo estaba Damien y avisar a Meyer que debía abandonar la base en cuanto se recuperara, me fui directa a los barracones. Allí estaban los demás soldados, y uno por uno les informé que se largaban derechitos a sus putas bases de mierda. De mierda, porque no han sabido instruir a verdaderos soldados y, por eso, no sirven. Que coño, no sirven para nada. No sólo los he echado de aquí, también he mandado a sus superiores una carta detallando el trabajo tan nefasto que han hecho con cada uno de ellos. Les devuelvo lo que han criado porque no los considero aptos. Son unos incompetentes.
O unos cobardes.
Ahora, gracias a todo este lío, nos quedamos con apenas doce soldados. Y uno de ellos postrado en cama, Damien, que tardará días en levantarse. Por desgracia, para él y para mí.
Esta mañana, antes de venir aquí, llamé a Alexei y le pedí que no apareciera en la base durante dos días, tal y como me dijo Dom que hiciera. Se me vino el mundo encima al hacerlo, pero Dom tiene razón: no puedo ser una blanda con ellos. Tengo que mantenerme fría, aunque me parta por dentro, porque mostrar una grieta aquí sería lo mismo que firmar mi sentencia.
─ Entiendo que debas castigarme ─ me dijo por teléfono ─ Pero eres demasiado blanda conmigo. Podrías haberme abierto un expediente estando totalmente justificado. No pisaré la base durante estos dos días, aunque no puedes prohibirme salir del residencial. Iré a casa de Emma y estaré con ella y los niños; así al menos no me siento un estorbo.
─ Me parece bien ─ respondí con calma ─ Y lamento tener que hacerlo, pero necesito dar ejemplo ante los novatos. No te castigo por defenderme, sino por el error que cometiste y la forma en que lo hiciste. Nosotros no trabajamos así. Contra el enemigo sé tan cruel como quieras, pero entre nosotros no puedes serlo.
─ Te repito que no seas tan blanda conmigo ─ insistió con un tono más duro ─ No te prometo que no vuelva a pasar; mi cabeza es impredecible cuando de se trata de ti, Oli. Pero intentaré controlar mejor mi agresividad la próxima vez.
─ Justo eso quiero hablar contigo, sobre todo antes de irnos a Las Vegas ─ le advertí, tajante ─ Allí no puedes comportarte así. Si esta noche sigues en casa de Emma cuando regrese, hablaremos. Hasta entonces, cuida de ella.
─ Nos vemos luego.
─ Adiós Alexei.
Es la primera vez en todos estos años que Alexei me habla con tanta frialdad. Sé que no está de acuerdo con mi decisión, pero intuyo que no es eso por lo que lo tiene realmente así. El hecho de que algunos soldados piensen semejantes cosas sobre mí me duele, y sé que a él también le molesta porque conoce de sobra todo lo que he tenido que soportar y superar en el pasado por lo mismo. Pero si yo puedo dejarlo a un lado y seguir adelante, él también puede hacerlo. Y lo hará.
Dom, como cada mañana, lleva a sus sobrinos a la guardería antes de reunirse con Michael. Esta conversación me inquieta, pero Dom no es Alexei; sé que no habrá problemas entre ellos. Aún así, le pedí que, en cuanto salga de la reunión, me deje un mensaje con un breve resumen que ya leeré cuando tenga un momento.
Con Dom ocupado, son Pablo y Enzo quienes me acompañan toda la mañana con los soldados restantes para trazar planes y explicarles al detalle cada aspecto de la misión. Una misión que hemos tenido que aplazar unas semanas más, pero que llevaremos a cabo igualmente aunque contemos con menos personal. Siempre hemos sabido apañarnos entre nosotros, no creo que esto sea lo que logre detenernos.
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COMANDO
AçãoMi nombre es Olivia González. Teniente Coronel y líder del escuadrón más letal del planeta. No llegué hasta aquí por casualidad. Me entrené para esto, luché por ello y me lo gané con sangre, sudor y fuego. ¿Ser mujer? Para algunos, una excusa para...
