4 (ACTUALIZADO)

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Jerez de la Frontera. España ─ Hajnówka. Polonia.

Actualidad.


Dominick.

Que alguien me explique en qué momento sucedió todo tan rápido y de esta maldita manera. Está claro que todo fue una trampa, y que a quien realmente querían atrapar era a ella. A Olivia. No es fácil atraparla, pero esta vez casi la matan por error.

Llevamos dos días en esta base sin poder regresar a España porque el estado de Olivia ha sido bastante crítico. Casi no lo cuenta. Desde que salió del quirófano está conectada a varias máquinas para ayudarla a respirar, ya que el disparo casi le perfora el pulmón. Solo lo rozó, pero fue suficiente para dejarla en este estado.

Enzo tuvo que operarla de urgencia en cuanto llegamos a la base, junto con Hans y otros médicos que, gracias a Dios (o a lo que sea) estaban por allí en ese momento. La operación duró casi tres horas. Sentí que me moría mientras esperaba. Salió bien, aunque lo peor vendría después. Olivia tenía que resistir la operación, y por la cara de Enzo supe que la cosa estaba muy mal para ella. Entre el disparo y la cantidad de sangre que perdió por el camino, hicieron falta transfusiones para que pudiera aguantar.

Joder. Fuimos demasiado estúpidos al entrar ahí sin tener un buen plan preparado, pero ya no sirve de nada quejarse. Está hecho. Y ha tenido consecuencias. Consecuencias que han dejado a Olivia al borde de la muerte.

Todavía tengo pesadillas con ese grito desgarrador que escuché cuando le dispararon. En cuanto la oí, me giré sin pensarlo dos veces. Enzo y Liam hicieron exactamente lo mismo. Cuando llegamos al lugar, Pablo sostenía a Olivia en el suelo, taponándole la herida del pecho y llorando. Nunca en la vida había visto a Pablo llorar por nada, pero ahí estaba, tirado en el suelo con ella, destrozado por dentro.

Aunque nada, nada se compara con lo que sentí yo al verlos.

Pensé que estaba muerta, y el mundo se me vino abajo. Me acerqué lo más sereno que mi mente me permitía y me agaché para tomarle el pulso. Estaba viva, pero no podíamos seguir perdiendo tiempo, porque eso podría matarla.

Le hablé a Pablo, le pedí que se encargara del cuerpo del soldado y yo me llevaría a Olivia. Pero él ni siquiera respondió. Estaba en shock, paralizado, con ella en los brazos. Solo lloraba. Lloraba con una desesperación que me partió el alma.

─ Capitán, tenemos que llevarla a la base lo antes posible si queremos salvarle la vida ─ le dije, poniendo una mano sobre su hombro para que me prestara atención, intentando mostrarme lo más sereno posible, porque si no, empeoraría las cosas con Pablo ─ Encárgate tú del cadáver del soldado, y yo me ocupo de ella. Vamos.

─ Mi niña... mi niña ─ lloraba, meciéndose con ella en brazos.

─ Vamos, Pablo, no podemos perder más tiempo ─ le ordenó Enzo, quitándosela con cuidado de los brazos y entregándomela a mí.

Aún estaba consciente cuando tomé su cuerpo y la estreché entre mis brazos con fuerza. Nunca en mi vida había sentido tanto miedo como en ese momento, porque pensé que la perdía para siempre. La tenía medio muerta en mis brazos, y no dejé de rezar por ella ni un segundo ─ y eso que no soy creyente en absoluto ─. Maldecía al hijo de puta de Igor mientas juraba que, cuando lo tuviera delante, lo mataría con mis propias manos. Y es algo que pienso cumplir, me cueste la vida si fuese necesario. Porque herirla a ella es herirme a mi.

No quería que nadie se nos acercaran ni que la tocaran cuanto llegamos con los demás. Liam ni siquiera quiso mirarme a la cara, y Pablo seguía en shock, pero no dejó atrás el cadáver del soldado. Cuando llegamos al punto de encuentro con el resto del equipo, tampoco permití que ninguno se nos acercara. Me subí a la parte trasera del camión con ella entre mis brazos, taponando la herida y rezando ─ otra vez ─ para que llegara con vida a la base.

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