Kyle nunca fue bueno haciendo amigos, pero tras mudarse a Everless se encontrará con muchas personas que le cambiarán la vida. En especial uno, Alex.
****
La infancia traumática que tuvo Kyle lo dejó con una marca de por vida, un trastorno de ansied...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¿Estás seguro que quieres hacer esto?
Me preguntó Dave al momento de cerrar la puerta.
—Por décima vez, sí. ¿Quieres dejar de preguntar eso? Estás comenzando a irritarme.
—Lo siento, es que. Quiero estar seguro-seguro de que estás seguro —estaba haciendo demasiadas pausas innecesarias—. No estás borracho, ¿verdad?
—¡No!
—Mentiroso, hueles a alcohol.
—Sí, pero no estoy borracho. No suelo beber, pero convivir con Alex me ha dado una extraña resistencia. Seguro es porque viviendo en el mismo piso que él respiro un 20% oxigeno y un 80% humo de marihuana.
—Bueno... —arqueó la ceja, confundido—. ¿Cuántos dedos estoy viendo?
Preguntó levantando tres dedos.
No puede ser...
—Cuántos dedos estoy levantando, tonto.
Lo corregí.
—¿Tú?, ninguno —obviamente él no comprendió—. Pero, no me cambies la pregunta, Greg. ¿Cuántos?
—Tres —contesté con tedio.
—Bueno, pasaste la primera prueba. Ahora llévate el dedo a la nariz mientras dices el alfabeto al revés en un solo pie.
—No voy a hacer eso —me crucé de brazos—. Ya déjate de tonterías, mejor vamos a lo importante...
Me acerqué para besarlo y ayudarlo a despojarse de su playera. Esto realmente iba a pasar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.