Capítulo 40: Conversaciones

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Llegué al bar donde había quedado con Seth. Lo ví sentado en una mesa apartada.

Lo miré desde lejos. Estaba cabizbajo y parecía algo triste. Sentí pena por él.

Fui acercandome a él con lentitud por detrás. Cuando me acerqué lo suficiente, le dí un susto por detrás. Seth saltó en su silla. Soltó una palabrota y giró su cabeza hacia mí.

Yo estaba riendome.

-¿Te he asustado mucho?

-Casi me sacas el corazón del pecho - dijo mientras se ponía la mano en su corazón - me late muy rápido.

-Lo siento mucho - me diculpé - ¿si te doy un beso, me perdonas?

Me miró.

-Puede... - le dí un beso en la mejilla - no funciona.

-Eres mala persona - dije sentándome en frente de él - aquí me tienes, pero me tienes que invitar a algo.

-A lo que quieras.

-Un chocolate - dije sonriendo.

Seth se levantó de la mesa riendose y fue hacia la barra y volvió varios minutos después.

-Aquí tienes - me posó el chocolate delante de mí.

-Muchas gracias, majo - se rió. Le dí un sorbo a mi chocolate - ¿de qué querías hablar?

De repente pareció ponerse nervioso.

-Yo... - evitó mi mirada - yo... tengo problemas.

-¿Qué tipo de problemas? - pregunté preocupada.

-Con Leighla. No sé que nos pasa - suspiró - últimamente peleamos todo el día y... y no sé que hacer - dijo escondiendo su cara entre sus manos.

Me partía el corazón verlo así. Seth era un chico increíblemente cariñoso y amable, claro que la gente solo conocía su personaje en la WWE y no conocían al verdadero.

Por la forma de la que había oído hablar Seth de Leighla, se notaba que le gustaba.

-Nos hemos separado y juntado tantas veces que estoy harto. No sé si quiero seguir intentándolo.

-El hecho de que lo hayas intentando hasta la saciedad, significa que aún te importa.

-¿Y por eso lo tengo que seguir intentando? - preguntó desesperado.

-Yo no he dicho eso - le contesté con cuidado - pero deberías replanteartelo bien. Igual lo que necesitáis es daros un tiempo. Donde podáis reflexionar sobre lo vuestro.

Seth no dijo nada. No sabía si le estaba dando un buen consejo, pero no quería seguir viendo a mi amigo de esa manera. Llevaba unos días muy decaído.

-Vane...

-Dime.

-¿Puedes prometerme que no le vas a hablar de esto a nadie?

Le tendí mi meñique.

-Te lo juro.

Seth unió su meñique con el mío. Me levanté y me senté a su lado.

-Va a salir todo bien - le dije - mi abuela siempre decía que después de mucho malo ha de venir mucho bueno.

-Ojalá tu abuela tenga razón.

Le sonreí.

-Créeme, siempre la tiene.

A Seth se le escapó una sonrisa.

Perro Callejero (WWE fanfic)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora