Capítulo 42: Habitaciones extrañas

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Dean me llevó a casa. Subió a mi piso conmigo para asegurarse de que llegaba bien.

Abrí la puerta de mi piso.

Pablo estaba en la cocina.

-Ehh, hola. Me estaba empezando a preocupar.

-Lo siento, ha sido culpa mía - se excusó Dean.

-¿Estaba contigo? - asintió - entonces no me meto.

-No estabamos haciendo nada malo - dije.

-Nada de lo que se hace con tu pareja es malo - insinuó Pablo.

Puse los ojos en blanco y me quité la chaqueta bajo la atenta mirada de Dean.

Se levantó y me tocó la cabeza en busca del chinchón.

-Au, me haces daño.

-Lo siento, pero tienes un buen bulto.

Pablo se acercó.

-¿Qué ha pasado?

-Me metí una pedazo de hostia contra el hielo en la pista de patinaje - contesté.

-¿Y estás bien? - me agarró con cuidado por los brazos.

-Sí, sí. Me duele la cabeza, pero nada más.

-Ahora podemos pedir una paga al estado por deficiencia - se burló Pablo.

-Idiota - le contesté dándole un puñetazo.

Pablo se rió.

-¿Queréis algo de cena? - preguntó - puedo pedir algo.

Negué con la cabeza.

-Deberías cenar algo - comentó Dean - así que pide lo que quieras.

Pablo cogió su móvil y llamó a un restaurante.

Fui a sentarme al sofá. Dean me siguió.

Se sentó a mi lado y me rodeó con sus brazos. Apoyé mi cabeza en su hombro y entrelazamos las manos.

-¿Te encuentras mejor?

-Sigo dándole vueltas a lo del techo. Tengo un mal presentimiento.

-Es por el golpe - repitió - es normal que le des vueltas a lo que has visto - me besó en la sien.

-¿Y si es el presagio de algo? - pregunté asustada.

-Pensaba que no creías en esas cosas - dijo riendose.

-Y no creo, pero...

Soltó el agarre de una mano y apartó el pelo de mi cuello.

-No le des más vueltas - susurró en mi oído.

Me relajé y cerré los ojos.

-La cena llegará en media hora - dijo Pablo - ohh, la señora Ambrose se ha dormido.

-Pierdete, Pablo - murmuré.

Lo oí reirse.

Seguí con los ojos cerrados, con los fuertes brazos de Dean rodeandome y escuchando las voces de Pablo y Dean hasta que picaron en nuestro piso.

Pablo pagó las pizzas que había encargado y las llevó al salón junto con cervezas y agua.

-¿La ceveza no es para mí? - pregunté.

-¿Quieres una cerveza? - Pablo parecía sorprendido.

-No - contesté riendome - era para ver tu reacción.

Perro Callejero (WWE fanfic)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora