Capítulo 2: Puenting, codazos y llamadas de atención

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-Creo que deberíamos hacer cosas divertidas, como hacíamos antes - dijo Pablo después de deshacernos del abrazo.

-¿Ah, sí? ¿Cómo qué? - contesté mientras me apoyaba de nuevo en la puerta.

-No sé, cosas. Hacer puenting, tirar huevos a la casa de alguien que nos caiga mal, correr una maratón...

Reí. Pablo me sonrió.

-Creo que paso de la maratón, no tengo mucho fondo.

Se le escapó una carcajada y lo miré mal.

-Eso es verdad. También podemos ir al cine.

-Eso está bien, pero la idea de tirar huevos a una casa ajena, me atrae mucho.

-¿A quién se los tienes pensado tirar? - me dijo mientras se reía y se apoyaba en la pared.

-Primero, los tiraría en la casa de Erik - ví como Pablo apretaba la mandíbula - y luego a esa chica rubia que te tira los tejos en el gimnasio - esta vez, puso cara de asombro.

-¿Y a ella por qué? ¿Te ha hecho algo malo?

-¡Oh vamos! Te pone las tetas en la cara y tú se las babeas. Es asqueroso. Y creo que a tu madre no le haría mucha gracia tenerla como hija política.

Se empezó a reir tanto que hasta lloraba.

-¿Y te molesta? - iba a protestar cuando me soltó - ¿Estás celosa? También me puedes poner tus pequeñas en mi preciosa cara - dijo mientras hacía el mismo gesto que The Miz. Le dí una patada en la espinilla todo lo fuerte que pude.

Se empezó a quejar a la vez que se reía.

-Hasta mañana, Pablo.

Cerré la puerta, pero seguí escuchando su risa.

-Eres muy infantil - grité mientras me metía en la cama.

-Yo también te quiero, enana - contestó mientras abría mi puerta.

Le lancé un cojín, que esquivó agilmente. Lo recogió del suelo y me lo devolvió.

-¿Puedo ver una peli contigo? - dijo mientras se metía conmigo en la cama.

-Tienes habitación propia y con tele. ¿Por qué yo y mi habitación? Este es mi espacio personal.

Apoyó su cabeza en mi hombro y me miró con ojos de cachorrito.

-Oh vamos, un ratito. Me lo debes - levanté una ceja - quieres llenar de huevos la casa de Meredith, y sin ninguna razón.

-No la defiendas. Se la tengo jurada a esa rubia.

-No te preocupes, soy todo tuyo - dijo mientras ponía una pose sexy.

Me reí y le dí un codazo en el pecho.

-Te voy a denunciar por maltrato - contestó mientras se tocaba donde le habia dado.

-Tiene que haber una relación amorosa para que sea válida la denuncia.

-¿Y no la hay? - levantó una ceja y pasaba la lengua por encima de sus labios.

-Idiota - le empujé mientras me reía y Pablo casi se cae de mi cama - Más quisieras.

-Vamos a ver una peli - cogió el mando de la tele y buscó SeriesLy - ¿qué te apetece ver?

-Lo que sea mientras no sea de miedo.

-Y que más da, estás conmigo, no te va a pasar nada - me contestó mientras se acercaba más a mí.

Bufé.

-El mismo, si eres un miedica y quita, das mucho calor - se acercó aun más y me abrazó.

Nos estuvimos peleando, hasta que decidimos ver Infiltrados en la Universidad.

Las casi dos horas que duró la película nos estuvimos picando el uno al otro, sin prestar mucha atención a la tele. Al final acabemos riendonos por las cosquillas que nos hacíamos mutuamente.

Nuestros vecinos de abajo empezaron a dar golpes en su techo, como aviso para que paramos. Al final, pusimos otra vez la película. Pablo se quedó dormido agarrado a mi cintura una hora después. Me quedé mirandole. Cuando estaba despierto parecía más viejo de lo que era, y sólo teníamos veinte años, pero cuando estaba dormido era como si tuviera cuatro años menos. Estaba muy guapo. Le aparté unos rizos de la frente, apagé la luz y me acomodé junto al cuerpo de Pablo.

-Hasta mañana, enana, duerme bien - me deseó Pablo con voz ronca detrás de mi cabeza. Sonreí y me dormí.

Perro Callejero (WWE fanfic)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora