-Creo que deberíamos hacer cosas divertidas, como hacíamos antes - dijo Pablo después de deshacernos del abrazo.
-¿Ah, sí? ¿Cómo qué? - contesté mientras me apoyaba de nuevo en la puerta.
-No sé, cosas. Hacer puenting, tirar huevos a la casa de alguien que nos caiga mal, correr una maratón...
Reí. Pablo me sonrió.
-Creo que paso de la maratón, no tengo mucho fondo.
Se le escapó una carcajada y lo miré mal.
-Eso es verdad. También podemos ir al cine.
-Eso está bien, pero la idea de tirar huevos a una casa ajena, me atrae mucho.
-¿A quién se los tienes pensado tirar? - me dijo mientras se reía y se apoyaba en la pared.
-Primero, los tiraría en la casa de Erik - ví como Pablo apretaba la mandíbula - y luego a esa chica rubia que te tira los tejos en el gimnasio - esta vez, puso cara de asombro.
-¿Y a ella por qué? ¿Te ha hecho algo malo?
-¡Oh vamos! Te pone las tetas en la cara y tú se las babeas. Es asqueroso. Y creo que a tu madre no le haría mucha gracia tenerla como hija política.
Se empezó a reir tanto que hasta lloraba.
-¿Y te molesta? - iba a protestar cuando me soltó - ¿Estás celosa? También me puedes poner tus pequeñas en mi preciosa cara - dijo mientras hacía el mismo gesto que The Miz. Le dí una patada en la espinilla todo lo fuerte que pude.
Se empezó a quejar a la vez que se reía.
-Hasta mañana, Pablo.
Cerré la puerta, pero seguí escuchando su risa.
-Eres muy infantil - grité mientras me metía en la cama.
-Yo también te quiero, enana - contestó mientras abría mi puerta.
Le lancé un cojín, que esquivó agilmente. Lo recogió del suelo y me lo devolvió.
-¿Puedo ver una peli contigo? - dijo mientras se metía conmigo en la cama.
-Tienes habitación propia y con tele. ¿Por qué yo y mi habitación? Este es mi espacio personal.
Apoyó su cabeza en mi hombro y me miró con ojos de cachorrito.
-Oh vamos, un ratito. Me lo debes - levanté una ceja - quieres llenar de huevos la casa de Meredith, y sin ninguna razón.
-No la defiendas. Se la tengo jurada a esa rubia.
-No te preocupes, soy todo tuyo - dijo mientras ponía una pose sexy.
Me reí y le dí un codazo en el pecho.
-Te voy a denunciar por maltrato - contestó mientras se tocaba donde le habia dado.
-Tiene que haber una relación amorosa para que sea válida la denuncia.
-¿Y no la hay? - levantó una ceja y pasaba la lengua por encima de sus labios.
-Idiota - le empujé mientras me reía y Pablo casi se cae de mi cama - Más quisieras.
-Vamos a ver una peli - cogió el mando de la tele y buscó SeriesLy - ¿qué te apetece ver?
-Lo que sea mientras no sea de miedo.
-Y que más da, estás conmigo, no te va a pasar nada - me contestó mientras se acercaba más a mí.
Bufé.
-El mismo, si eres un miedica y quita, das mucho calor - se acercó aun más y me abrazó.
Nos estuvimos peleando, hasta que decidimos ver Infiltrados en la Universidad.
Las casi dos horas que duró la película nos estuvimos picando el uno al otro, sin prestar mucha atención a la tele. Al final acabemos riendonos por las cosquillas que nos hacíamos mutuamente.
Nuestros vecinos de abajo empezaron a dar golpes en su techo, como aviso para que paramos. Al final, pusimos otra vez la película. Pablo se quedó dormido agarrado a mi cintura una hora después. Me quedé mirandole. Cuando estaba despierto parecía más viejo de lo que era, y sólo teníamos veinte años, pero cuando estaba dormido era como si tuviera cuatro años menos. Estaba muy guapo. Le aparté unos rizos de la frente, apagé la luz y me acomodé junto al cuerpo de Pablo.
-Hasta mañana, enana, duerme bien - me deseó Pablo con voz ronca detrás de mi cabeza. Sonreí y me dormí.
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Perro Callejero (WWE fanfic)
FanfictionNo se sabe mucho acerca de Vanessa. Es testaruda, agresiva, insegura, pero tiene claras sus prioridades. Vive con un amigo de la infancia en EEUU. Su vida cambia cuando conoce a uno de sus luchadores favoritos. Le gusta mucho su forma de hablar, cam...
