32. Cuarteto de Brujillizas

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Teddy se coloco en pie, y fue a la mesa del profesor Dumbledore.

— profesor, está va a ser la última presentación antes del almuerzo, luego de eso necesitamos que todos salgan excepto usted, la profesora Mcgonagall y el profesor Snape — dijo el peliazul — y no estoy muy seguro, pero James cree que la profesora Trelawney podría ayudar en algo.

Para el profesor Dumbledore, era claro que James se había arriesgado tanto buscando algo desesperadamente y tal parecía ninguno lo sabía, el intentaría ayudarle lo más que pudiese pero no estaba seguro de tener todas las respuestas, no está vez.

James se levanto y camino a la mesa donde ya solo quedaban unos pocos.

— su turno, Brujillizas—dijo en tono de broma.

—que fastidio siempre James—dijo una chica a la que cabellos pelirrojos se le asomaban por la capa.

— ¿Hasta donde debemos hablar?— pregunto otra chica a la que también se le asomaban cabellos rojos, solo que está tenía unas ondas.

— yo les dire— dijo James llendose a sentar a la mesa de los leones.

Cuatro chicas se colocaron en pie casi al mismo tiempo, lo que definitivamente si inquieto a más de uno.

— ¿Es normal que estén tan cordinadas?— pregunto Daphne por lo bajo.

— para lo cordinadas que son usualmente hoy no tienen nada de sincronía — dijo Frank.

Si eso era estar descordinado, entonces, nunca en mi vida he podido cordinarme ni un poco, la elegancia con la que caminaban y la precisión con la que lo hacían era asombrosa, como si todo ya estuviese planeado.

— claro que lo tenían que hacer— dijo Fred blanqueando los ojos.

— ¿Que cosa?— pregunto George con curiosidad.

— ya te darás cuenta— murmuro Roxanne.

Las cuatro chicas al llegar al centro del comedor llegaron con la cabeza gacha, un frío comenzó a extenderse por todo el comedor, y de algún lado comenzó a sonar las campanadas como si fueran la media noche, a pesar de estar a plena luz del día se empezó a oscurecer y el sonido del viento comenzó a golpear tan fuerte que los fantasmas salieron de dónde estaban y empezaron a revolotear alterados por encima de los estudiantes.

— Buenas— comenzó una de ellas.
— noches— siguió otra.
—querido— la tercera chica hablo.
— Hogwarts — finalizó la chica de la esquina.

La voz de todas era dulce, pero no un dulce como el de una voz aniñada, era un dulce que sabías que la dueña de esa voz podría llevarte a la locura y tú nunca dudarias de su palabra. Eso era lo que hacía escalofriante la dulce voz de esas cuatro chicas.

Las chicas levantaron la cabeza y dijeron al mismo tiempo.

— ¿Quieres jugar conmigo?— una dulce melodía comenzó a sonar desde ningún lado.

— de acuerdo, ya no mas— dijo Victoire con una ceja alzada.

Las cuatro chicas al tiempo, voltearon lentamente la cabeza en su dirección al tiempo que la ladeaban.

—¿Nos tienes miedo?— preguntaron al unisono.

— no temerles sería una estupidez— dijo entre dientes sentándose nuevamente.

Cissa se bajó del regazo de su padre y corrió hasta una de las chicas que estaban de pie.

— no, no, no— dijo con un puchero— me están asustando.

Una de las chicas la tomo en sus brazos y la alzó.

— ya Cissa, era solo una broma— dijo con voz dulce y tranquila.

De Vuelta Al PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora