012 - Nueva novia

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Al día siguiente me levanté con tiempo. Al haber dormido por la tarde y quedarme dormida enseguida por la noche, estaba tan descansada que me desperté una hora antes de lo normal. 

Aproveché que tenía tiempo de sobra para cardarme un poco el pelo. Se estaba poniendo de moda ese peinado y creo que me favorecía bastante. Me puse una falda vaquera con unas medias, unas botas negras con un poco de tacón y una camisa de colores vivos. En cuanto al maquillaje, me centré solo en marcar bien mis ojos, ya que la herida del labio no me dejaba pintármelo.

Bajé las escaleras y vi que había unos gofres con una nota de mi madre:

"Seguramente tengamos turno doble en el hospital, no nos esperes despierta. Tienes comida en la nevera. Un beso, te queremos."


Salí de casa después de desayunar y me fui en dirección a casa de los Byers para ver si Joyce necesitaba algo. Aparqué delante del portal y toqué a la puerta.


— Buenos días Joyce, ¿todo bien?

— Buenos días Isabella. Todo bien, gracias por preguntar —sonrió—. Y gracias por ayudarme con el tema de Will, no me gusta que vaya solo por ahí y sin Jonathan aquí es difícil.

— Lo sé, lo entiendo —suspiré—. Sobre todo después de todo lo que pasó...

— ¿Sabes lo que pasó? ¿Jonathan te lo ha contado? —hizo un paso atrás sorprendida.

— En realidad fue Steve quien me lo contó. Pero sí, sé lo que paso y fue todo una locura. Entiendo tu preocupación así que en todo lo que pueda ayudar aquí estoy —añadí con amabilidad y comprensión.

— Muchas gracias, linda —Joyce me abrazó aliviada—. Bob ya se ha llevado a Will y a los demás al colegio. Pero me harías un favor si pudieras ir a recogerlo ya que yo tengo que trabajar. Sé que después de clases quieren ir a los recreativos, y no estoy tranquila si van solos.

— Tranquila, me ocuparé de ellos. Si es todo, me voy al instituto, estamos en contacto —le sonreí.

— Gracias de nuevo, Isabella —Joyce se metió en casa y cerró la puerta.

Me metí en el coche y fui directa al instituto. Al llegar, vi que Steve estaba en la entrada, así que bajé corriendo del coche y fui hacia él.

— ¿Cómo estás Steve? —le miré preocupada. Aún se le notaban bastante las magulladuras de la pelea—. Tienes una cara de mierda —bromeé intentando hacerle reír.

— Idiota... —rio y dio un golpe en mi hombro con el suyo—. Auch. Si me haces reír me duele todavía más —llevó una mano a su labio haciendo una mueca de dolor.

— Lo siento... Pero bueno, al menos tienes mejor cara que ayer. ¿Tus padres te dijeron algo?

— En absoluto, ya sabes que mis padres paran poco por casa. Así que por suerte no me vieron y no tuve que dar explicaciones —sonreí al escuchar eso. Hice una mueca al notar como la herida me provocó cierta tirantez. Steve sujetó mi mentón con una mano para observar mi labio con atención—. Vaya, al final si fue un buen golpe el que te llevaste... Menudo cabeza hueca —apretó el puño.

— Da igual —respondí mientras acariciaba su mano para que relajara el puño—. Mejor pasar del tema, de lo contrario alimentaremos más el ego de Billy. Eso es lo último que necesita, que se hable más todavía de él. Vamos a clase anda.

— Que remedio —rodó los ojos, lleno de resignación.

El chirrío de unas ruedas hizo que nos diéramos la vuelta. Reconocería ese ruido en cualquier parte: Billy acababa de llegar al instituto. Bajó de su auto, luciendo unos pantalones vaqueros ajustados que no dejaban lugar a la imaginación. No mires Isabella. Una camiseta blanca y una cazadora vaquera.

Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora