- Más te gustaría, Hargrove -di media vuelta dispuesta a irme pero noté como Billy me agarraba de la muñeca. Tiró de mí hacía él, por lo que acabé mojándome entera por el agua de la ducha- ¿¡Qué cojones haces Billy?! Acabas de mojarme entera -mi ropa estaba completamente empapada.
- Ese es el efecto que causo en las mujeres, sí -guiñó el ojo, divertido. Si es que se lo había puesto en bandeja, soy tonta.
- Idiota... Suéltame Billy, ya basta -intenté hablarle con calma, a ver si funcionaba mejor que con el enfado.
- No sé qué tienes, Isabella, pero desde el día que te vi sé que quiero que seas mía -me miró profundamente.
- Esa frase está muy vista, William -puse los ojos en blanco-. No tengo nada de especial, solo quieres que caiga rendida a tus pies igual que las demás chicas, y luego harás como si nada hubiera pasado, ese es el patrón que seguís los chicos como tu.
- Te equivocas en una cosa -me miró serio.
- Sorpréndeme -escupí con ironía.
- Lo que hicieran o con quien estuvieran las otras chicas antes o o después de estar conmigo me daba absolutamente igual -respiró profundamente mientras vi como su mirada se ensombrecía.
Me agarró de las dos muñecas con una sola mano y me empujó contra la pared, sujetando mis manos sobre mi cabeza. Me tenía inmovilizada completamente. Su otra mano se apretó en mi cintura, haciéndome su prisionera. Podía sentir su respiración agitada acompasándose con la mía. Nuestras caras estaban a escasos milímetros.
- En cambio, verte a ti con otro chico -se acercó a mí oído, susurrándome con voz grave-. Eso me ha enfadado, y nunca me había pasado con ninguna chica.
- ¿Celos, Hargrove?
Intenté mantener la serenidad, pero tenerlo tan cerca me estaba haciendo temblar las piernas. Era un completo imbécil, narcisista y ególatra. A pesar de eso, yo no estaba ciega ni era de pierda. Ese hombre MUY atractivo y él era plenamente consciente. No solo eso, sabía perfectamente como usar su atractivo para conseguir que todas cayeran rendidas a sus pies.
No caigas Isabella, no es tu tipo.
- Tal vez -se apartó de mi oído para volver a mirarme directamente a los ojos-. Me tienes hechizado. Y tenerte así como te tengo ahora, joder pequeña -se relamió mientras recorría todo mi cuerpo con sus ojos-. Te juro que estoy luchando contra las ganas que tengo de arrancarte la ropa y hacerte mía aquí mismo. Con otra chica, ya lo habría hecho, ¿ves lo que intento decirte?
Volvió a inclinarse sobre mi. Sus labios repasaron lenta y sensualmente la totalidad de mi cuello, de arriba abajo. Llegó hasta mi clavícula, depositando y allí un cálido beso por el cual no pude evitar estremecerme. Cerré los ojos es inspiré profundamente al sentir como mis latidos querían acelerarse. Al contrario de lo que pensé, fue un beso muy dulce.
No, Isabella, ni lo pienses.
- Bi...Billy -la voz se me entrecortó.
- Incluso iría a tu ritmo si me lo pidieras -susurró de nuevo a mi oído antes de besarme debajo de la oreja.
- Se... Seguro que eso se lo dices a todas... -exhalé temblorosa.
- Ya te lo he dicho, preciosa, tu no eres todas.
En ese momento al fin me liberó, soltando mis muñecas y mi cintura. Esos ojos azules estaban clavados directamente en mis labios. Situó sus manos alrededor de mi cuello, a la altura de mis orejas, para sujetar con firmeza mi cara y hacer que le mirase.
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Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)
FanfikceDespués de estar dos años fuera por motivos de trabajo de sus padres, Isabella volvió a Hawkins y recuperó su amistad con los antiguos compañeros de instituto. También había caras nuevas, como la de Billy Hargrove. Nunca había conocido a nadie al qu...
