Llegó el viernes, lo que quería decir que al fin tendríamos un leve respiro gracias al fin de semana. Los exámenes y el fin de curso están a la vuelta de la esquina, por lo que ahora mismo el ritmo del instituto era frenético.
Durante las primeras clases de la mañana, Billy y yo nos sentamos juntos ya que el resto de las clases las teníamos separadas. A Billy le costaba mucho concentrarse, los ratos que no prestaba atención en clase se los pasaba haciendo dibujos con su dedo índice sobre mi pierna, acariciándome el muslo o dirigiéndome miradas tiernas. Yo, inevitablemente, dibujaba una sonrisa tonta en la comisura de mis labios cada vez que sus ojos azules se encontraban con los míos.
Llegó la hora del almuerzo. Billy había quedado con los del equipo de básquet para almorzar mientras que yo iría con Nancy y Jonathan; Steve obviamente también estaba con los deportistas.
—- Acuérdate que esta tarde tenemos que ir al centro para comprar el regalo de cumpleaños de tu hermana —le dije mientras él agarraba su maleta de deporte.
— ¿Es necesario? —cerró la puerta de su taquilla rodando los ojos—. Me fío de ti, cómprale lo que quieras.
— Es tu hermana, tontorrón —me puse frente a él dibujando una media sonrisa.
— Hermanastra —me corrigió arqueando una ceja.
— Lo que tu digas —bufé—. Sería bonito que tuvieras el detalle de acompañarme a comprar su regalo. Estoy segura que de se alegrará de que le hagas un regalo por su cumpleaños.
— Iré contigo pero solo para que no me des más la brasa —se burló—. Pero como a Maxine se le ocurra darme un abrazo porque me obligas a comprarle un regalo, no respondo del castigo que recibas —sonrió pícaramente.
— Pues entonces ojalá te de muchos abrazos —le guiñé el ojo y me puse de puntillas rodeando su cuello con mis brazos—. Me gusta que me castigues —le susurré para después besar sus labios y dejarle un mordisco.
— No hagas eso... —inspiró con fuerza—. Sabes que no respondo de mí —apretó sus labios contra los míos con fuerza rodeando mi cintura con sus brazos.
— Ya sé que soy irresistible para ti, pero tendrás que esperar un poco —me reí y el negó con la cabeza dibujando una sonrisa en la comisura de sus labios— ¿Pasas por mi casa a las 5:30PM?
— De acuerdo. ¿Te quedas a dormir conmigo hoy? Susan me dijo que querías ayudarla a preparar la fiesta, si te quedas en casa ya estarás allí temprano por la mañana.
— No necesitas una excusa para que me quede a dormir contigo —reí levemente—. Nos vemos luego, te quiero.
— Yo te quiero más, preciosa —me besó de nuevo.
— ¿Me la prestas ya, Billy? —dijo una voz en tono burlesco.
— Sí, lo siento. Toda tuya Wheeler —sonrió y se cargó la mochila a un brazo. Me dio un beso en la mejilla y se fue en busca de sus compañeros.
— Al menos esta vez no os encuentro saliendo del baño —se burló Nancy.
— ¡Oye! —me agarré de su brazo mientras notaba como mis mejillas empezaban a arder—. Eso solo ha pasado una vez.
— Sabes que eso es imposible de creer tratándose de Billy —se rio mientras empezamos a andar en dirección al comedor.
Íbamos caminando entre la multitud intentando buscar una mesa donde sentarnos a almorzar tranquilamente; todos los alumnos habían salido a la vez y estaba todo abarrotado de gente. Divisamos una mesa vacía casi al fondo de la estancia y nos dirigimos hacia allí. Sin saber de donde, Eddie apareció con sus amigos caminando hacia atrás casi chocándose con nosotras.
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Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)
FanfictionDespués de estar dos años fuera por motivos de trabajo de sus padres, Isabella volvió a Hawkins y recuperó su amistad con los antiguos compañeros de instituto. También había caras nuevas, como la de Billy Hargrove. Nunca había conocido a nadie al qu...
