Aun llevando a Maxine a casa tal y como me había hecho hacer mi padre, no me libré de que me abofeteara. No podía soportar a ese ser que se hacía llamar "padre". Hiciera lo que hiciera, todo estaba mal para él. Decidí largarme de allí a comprarme una botella de licor y emborracharme para ahogar las penas.
Cuando me la hube terminado, me metí en el coche. No sabía dónde ir, no tenía ganas de aguantar a mis amigos y menos a mi familia, sobre todo a mi padre. Arranqué el coche y comencé a conducir sin rumbo fijo. Sin darme cuenta estaba en delante de la casa de Isabella, de nuevo. Todos los putos caminos acababan conduciéndome a ella, incluso estando borracho.
Aparqué y bajé del coche, tambaleándome, a duras penas podía aguantarme por el alcohol. Empecé a merodear por el jardín en busca de la habitación de Isabella con intención de llamarla tirando pequeñas piedras a su ventana.
— ¡Oye, Billy! —vi como Isabella se asomaba al portal— ¿Qué haces aquí a estas horas? ¿No deberías estar en casa, o con tu novia, o con tus amigos bebiendo cerveza? —intenté acercarme a ella como pude, pero empezaba a notarme bastante mareado— ¿Estás bien Billy?—preguntó con preocupación cuando estuve frente a ella.
¿De verdad alguien podría preocuparse alguna vez por mí?
— Vaya, hasta cuando estás desarreglada estás preciosa, Isabella —le acaricié la mejilla. En ese momento me parecía tan tierna—. Verte preocupada por mí solo hace que me gustes más. Creo que eres la única persona que en algún momento de mi miserable vida se ha preocupado por mí —acurruqué su cara entre mis manos y la besé con suavidad en la frente.
— Apestas a alcohol. No deberías haber conducido en ese estado, podría haberte ocurrido algo grave Billy —me regañó. Y me di cuenta de que también me gustaba hasta cuando me regañaba porqué estaba preocupada por mi—. Déjame que te lleve a casa, mañana ya vendrás a recoger el coche.
— ¡NO! —esgrimí. Ese era el último sitio en el que querría estar—. Si estoy aquí y en este estado es precisamente porque no quiero estar en mi casa.
— Vale... De acuerdo, tranquilo —dijo con voz dulce y calmada— ¿Y Carol? ¿Porqué no vas con ella?
— Estaba con ella y con los demás, pero me aburría. No me interesaba estar con ellos hoy. Carol no me interesa en absoluto. Y estar en casa me apetece menos todavía —por un momento me incliné levemente, perdiendo el equilibrio. Ella intentó sujetarme poniendo sus manos en mi pecho—. Lo único interesante que hay en este pueblo de mala muerte eres tú, Bella.
— Vale, está claro que has bebido demasiado —me ayudó a enderezarme y a entrar en su casa—. Ya que no quieres ir con tus amigos ni a tu casa... Tienes suerte de que mis padres no estén. Entra en casa y esperaremos a que se te pase la borrachera.
Se hizo a un lado para que entrase en su casa. Con algo de torpeza y desequilibrio, hice lo que me indicó y escuché como cerraba la puerta detrás de nosotros. Avancé mis pasos hasta llegar a lo que suponía que era el salón. Dejé caer mi cuerpo en el sofá.
— ¿Qué estás mirando? —pregunté al ver la tele encendida, sin lograr vislumbrar las imágenes a causa de que todo a mí alrededor empezaba a dar vueltas.
—Grease. Es mi película favorita —respondió sin darle mayor importancia—. Creo que te voy a preparar un café, te ayudará a despejarte.
— Es una película demasiado romanticona y típica. La chica buena se enamora del chico malo —la miré a los ojos y sonreí embelesado—. A lo mejor yo acabaré teniendo la misma suerte. Recuerdo que vestida de Sandy en la fiesta de Halloween estabas espectacular —le guiñé el ojo—. Ojalá hubiera sido esa noche tu Danny Zuko.
ESTÁS LEYENDO
Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)
Hayran KurguDespués de estar dos años fuera por motivos de trabajo de sus padres, Isabella volvió a Hawkins y recuperó su amistad con los antiguos compañeros de instituto. También había caras nuevas, como la de Billy Hargrove. Nunca había conocido a nadie al qu...
