Narrador Omnisciente:
3 de Julio
Cuando fueron conscientes de lo que acababa de pasar, Isabella fue rápidamente a dejar a los niños en casa de Mike. Quedaron a la mañana siguiente en casa de los Wheeler para planear como matar al Mindflyer y salvar la vida de Billy.
Isabella apenas pudo pegar ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los ojos no paraban de venir imágenes a su mente de Billy totalmente fuera de sí e intentado ahogarla. Jugaba con el anillo del californiano entre sus manos mientras sollozaba, quería ayudarle a que fuera el mismo de antes, necesitaba que volviera a ser él. Y lo último que quería era que muriera, si él moría no sabía que iba a ser de ella.
En algún momento de la noche consiguió quedarse dormida, aunque fueron muy pocas horas. Cuando sonó el despertador tenía la sensación que había dormido solo unos minutos. Se metió en la ducha y las heridas que le provocaron los cristales en los brazos y la cara escocían horrores.
— Aún no me creo que seas tú... —sollozó mientras el agua corría sobre ella— ¿Porqué tenías que ser tú? —se llevó las manos a la cara mientras lloraba con desesperación.
Salió de la ducha envuelta en la toalla y se miró al espejo. Sus manos fueron directas a su cuello, estaba rojo a causa de lo fuerte que la estranguló Billy. Un nudo se le hizo en el estómago al recordarlo. Se curó los cortes que le causaron los cristales y se puso puntos de papel en todos ellos.
Fue a su habitación y rebuscó en el armario algo para vestirse. Se puso una falda vaquera con una camiseta de manga corta y cuello vuelto, al menos así podría camuflar las marcas de su cuello. Pero al ser verano, los cortes en los brazos y la cara eran imposibles de esconder.
Cuando estuvo lista, cogió las llaves y se fue directa a su coche ya que tenía el estómago completamente cerrado y no le apetecía comer nada. Se dirigió hacia el centro comercial para intentar que le dieran el día libre y así poder ir a casa de los Wheeler. Estacionó el auto y fue directa a la tienda.
— Buenos días Isabella —saludó su jefa sin mirarla, pero cuando alzó la vista, la miró asustada— ¡Dios mío linda! ¿Estás bien? ¿Qué te ha ocurrido? -se acercó rápidamente a ella.
— Un accidente doméstico —no dio ni los buenos días, solo quería irse de allí y ayudar lo antes posible a Billy— ¿Me podría tomar el día libre? Si no es ninguna molestia —Isabella en su interior rezaba para que la respuesta fuera un sí.
— Por supuesto —la jefa le acarició la espalda para reconfortarla e Isabella hizo una mueca de dolor, pues en su dorso también tenía heridas por los cristales—. Tienes muy mala cara y estás llena de heridas. Tómate hoy y mañana libres, no hay problema.
Como no iba a tener mala cara, su novio por poco la mató y él también estaba en peligro de morir, ¿quién no tendría la cara desencajada ante eso?
— Muchas gracias, no sabe cuanto se lo agradezco —intentó sonreír y se dio media vuelta para irse.
— Descansa, bonita —escuchó la voz de la mujer a lo lejos mientras ella se alejaba.
Caminó lo más rápido posible, sin mirar a nada ni a nadie, solo quería llegar a su coche. Cuando al fin salió del recinto, iba tan centrada en sus pasos que chocó con alguien, casi cayó de espaldas pero esa persona la sujetó a tiempo agarrándola por la cintura.
— Isabella, ¿estás bien? —el castaño de ojos marrones la miró preocupado mientras la sujetaba por la cintura.
Había ido al centro comercial con intención de recoger las camisetas que había encargado; no esperaba encontrarse con una Isabella nerviosa y despistada.
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Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)
FanfictionDespués de estar dos años fuera por motivos de trabajo de sus padres, Isabella volvió a Hawkins y recuperó su amistad con los antiguos compañeros de instituto. También había caras nuevas, como la de Billy Hargrove. Nunca había conocido a nadie al qu...
