Después de estar dos años fuera por motivos de trabajo de sus padres, Isabella volvió a Hawkins y recuperó su amistad con los antiguos compañeros de instituto.
También había caras nuevas, como la de Billy Hargrove. Nunca había conocido a nadie al qu...
Pasaron dos semanas, llegando ya finales de Noviembre. Aunque seguíamos alerta porque todo lo del Upside down aún estaba muy reciente, parecía que esta vez si era verdad que las cosas se tranquilizaron y el peligro había pasado.
Por su parte, Nancy me pidió que la ayudara con el montaje del baile de invierno del colegio de Hawkins. Se había presentado voluntaria en la organización y necesitaba más manos. Dije que sí sin pensarlo. Entre eso y la preparación de los exámenes finales al menos tendría la cabeza ocupada y pensaría el menor tiempo posible en Billy.
Porque encima era tan estúpida que seguía pensado en el "te quiero" que me dijo cuando lo llevé a mi casa el día que ocurrió todo lo del Mindflyer.
No sabía porqué, pero una parte de mi deseaba con todas sus fuerzas que ese "te quiero" hubiera sido sincero. Deseaba que lo hubiera dicho de verdad. Pero él ni siquiera se acordaba de esa conversación.
¿En serio me estaba enamorando de ese gorila?
El mal momento que pasamos en el desguace y en casa de los Byers provocó que Dustin se volviera inseparable de Steve, sacándole la vena sobreprotectora a este último. Desde ese momento, Steve estuvo casi todos los días pendiente de él. Bueno, en realidad estaba preocupado por el bienestar de todos los niños. Quién hubiera dicho nunca que Steve tendría esa vena paternal.
Los más jóvenes también estrecharon su relación conmigo ya que yo en parte también me sentí responsable de ellos desde ese día. Aunque no tanto como con Steve, el cual casi parecía su madre. Era muy gracioso verle con ellos.
Por ejemplo, los días que Dustin y los demás quedaron durante este período de tiempo en los recreativos, Steve y yo nos ocupábamos de que todos llegaran sanos y salvos a casa. Cosa que Joyce agradecía encarecidamente.
Max, por su parte, al ser la única chica del grupo empezó a apoyarse bastante en mí. Me daba un poco la sensación de que en mi ha encontrado una "hermana mayor", ya que Billy no cumplía con ese cometido.
Cuando la conocías mejor, era una chica muy dulce y divertida. No entendía porqué Billy tenía que tratarla de esa manera con lo linda que era.
Lo único que hizo Billy estos días con respecto a Max, era esperarla fuera de los recreativos para llevarla de vuelta a casa. Ella era la única de la que Steve y yo no nos encargábamos de llevar a su hogar.
Lo bueno de todo lo sucedido es que al menos ahora no parecía que la mirara con odio, simplemente con indiferencia; que siendo él, ya era mucho y me daba algo de tranquilidad. A los demás niños y a Steve parecía que también les dejó en paz. A ellos directamente los ignoraba, así que parecía que había aprendido la lección.
Y luego estaba yo. Tonta de mi. A pesar de estar más calmada al ver que no le volvió a hacer daño a nadie de mi círculo de amistades, no dejaba de darle vueltas a que le dije que le odiaba. Tal vez me excedí con ese comentario y, además, creo que eso no le sentó nada bien. Y no era cierto. No le odiaba.
Desde ese día, me esquivaba como podía y, si nos cruzábamos fuera donde fuera, me lanzaba miradas que no sabía muy bien como interpretarlas. Tal vez él sí me había empezado a odia después de todo. O, por el contrario, quizás quería hablar conmigo. Pero como yo le marqué distancias y él era más orgulloso que yo, ni de broma él iba a dar el primer paso para intentar arreglar las cosas.
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