036 - Principio de un romance

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De repente, un escalofrío recorrió mi cuerpo. No sé cuanto rato hacía que nos habíamos dormido, pero el frío de la empezaba a hacerse presente. Abrí los ojos y me si cuenta de que mi cabeza estaba apoyada en el regazo de Billy.

— Estás preciosa cuando duermes, ¿lo sabías? —alcé la mirada y me encontré con sus preciosos ojos en los que se reflejaba la luz de la luna.

— ¿Me estabas mirando? —me incorporé quedándome sentada y le miré arqueando una ceja— ¿Ahora resulta que eres un mirón? —intenté no reírme y parecer molesta.

— ¿No puedo mirar a mi novia mientras duerme sobre mi regazo? —acunó mi cara entre sus manos y  unió sus labios con los míos con suavidad.

— ¿Tu novia? —sentí como el corazón me latía con fuerza.

— Ya te he dicho que no quiero separarme de ti, preciosa —pasó un mechón de pelo detrás de mí oreja y dejó su mano en mi nuca—. Quiero ir en serio contigo, no quiero estar con nadie más —esbozó una amplia sonrisa, creo nunca lo había visto sonreír con tanta sinceridad.

— Yo también quiero estar contigo Billy —situé mi mano en su mejilla con ternura. Sonreí y le besé fugazmente—. Pero, aunque te quiera mucho, ahora creo que deberíamos vestirnos. Tengo frío —rocé con mis pies helados sus piernas desnudas por debajo de la manta.

— ¡Joder Isabella! —se apartó de mí—. Pareces un tempano de hielo, no me hagas eso con los pies —le entró un escalofrío mientras se quejaba.

— Ya te he avisado de que tenía frío —estallé en una carcajada y agarré mi ropa.

Ambos nos levantamos y nos vestimos rápidamente. El frío de la noche estaba muy presente y, siendo diciembre, si seguíamos desnudos en medio del bosque como mínimo íbamos a coger una pulmonía.

Después de vestirnos, ayudé a Billy a recoger todo lo que había traído y llevarlo de vuelta hasta su coche. Cuando empezamos a caminar, noté como empezaban a rozarme gotas de lluvia y en un segundo se puso a diluvia, por lo que tuvimos que ir corriendo lo más rápido posible hasta el coche.

— Vaya —dije metiéndome en el auto después de dejar las cosas en el asiento trasero—. Llegamos a esperar un minuto más y nos pilla de lleno tumbados. Agradécele a mis pies fríos que nos hayan hecho levantarnos.

— No le voy a agradecer nada a tus pies —se sentó en el asiento del conductor riéndose—. Estás empapada, te llevo a casa.

— Tu también lo estás —le miré y la camiseta blanca se le transparentaba pegándose a su musculado pecho—. No me cansaría nunca de esta imagen —le acaricié lentamente el pecho.

— No empieces, sabes que caigo fácilmente —inspiró con intensidad—. Te voy a llevar a casa. No me gusta tener sexo con chicas enfermas y tú te vas a enfermar si sigues mucho rato así.

— Y adiós al romanticismo —rodé los ojos y me recosté sobre el asiento.

Billy arrancó en coche y yo, en realidad, no pude evitar sonreír al ver que se preocupaba porque estuviera bien y no solo por acostarse conmigo. Nos pusimos de camino a mi casa, Billy colocó su mano derecha sobre mi muslo y yo puse la mía encima. No dijimos nada en todo el camino, solo le acariciaba la mano y disfrutábamos de un paseo en coche bajo las estrellas y la lluvia. Nunca imaginé una situación así con él y eso hacía que me gustara más.

Sin darnos cuenta, ya estábamos aparcados delante de la puerta de mi casa. No quería irme, quería que el tiempo se detuviera y quedarme con él, pero es cierto que el frío me estaba calando los huesos

— Nunca me imaginé una primera cita contigo tan romántica —me giré sobre el asiento para ponerme frente a él y jugué con uno de sus rizos—. Sabía que había una parte tierna en tí, aunque solo quieras mostrarla conmigo —le besé en la frente—. Gracias por escucharme y sincerarte conmigo.

Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora