028 - Miedo a enamorarse

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Cuándo todos los críos estuvieron embarcados en mi coche, empecé a hacer la ruta y a dejarlos uno por uno en sus casas. Al primero al que dejé en su casa fue a Will, ya que Joyce siempre solía ser la que estaba más preocupada. Y, en último lugar, dejé a Max.

Aparqué delante de su casa pero la pelirroja no salía del coche. En realidad tenía una cara de circunstancias. Le puse la mano en la pierna e intenté transmitirle tranquilidad.


— ¿Estás bien? —le dirigí una mirada cómplice— ¿Te da miedo como pueda reaccionar Billy? —ella negó con la cabeza—. Entonces, ¿qué te ocurre, porqué no entras en casa? Está anocheciendo y seguramente estarán preocupados por ti.

— No me preocupa Billy —Max tragó saliva con dificultad—. Me preocupa lo que su padre le habrá hecho al haberme escapado y Billy no tener ni idea de dónde estoy.

— ¿Qué? —la miré algo espantada— ¿A qué te refieres con qué le habrá hecho?

— Pues... —desvió la mirada hacia el suelo del coche—. Si Billy no sabe donde estoy y es la hora de que esté en casa... Su padre se enfada mucho y golpea a Billy... —se frotó las manos con nerviosismo.

— ¡No me jo...! —abrí los ojos como platos—. No deberías haberte escapado Max... Es verdad que Billy se portó mal antes, pero ahora está más calmado. Si le haces cosas como esta se va a volver a cabrear, y esta vez tal vez con razón —intenté hablarle con calma ya que parecía algo angustiada.

— Lo sé, solo es que... —sorbió—. Tenía muchas ganas de salir.

— Bueno —le di la mano—. No lo vuelvas a hacer. La próxima vez intenta convencerlos para que te dejen salir o llámame a mi e intentaré convencerles. O simplemente, a veces no podemos hacer lo que queremos y tenemos que aguantarnos, la vida es así —Max asintió—. Venga baja del coche. Te acompaño dentro a ver si no es demasiado tarde y podemos arreglarlo.

— Gracias Bella —la pecosa me miró con una sonrisa en la cara—. Gracias por ser tan buena.


Le sonreí y las dos bajamos del coche. Max llevaba las llaves de su casa así que abrió la puerta y entramos. Aparentemente, parecía que no había nadie. Max y yo avisamos de que estábamos allí pero seguíamos sin obtener respuesta. Hasta que, de repente, escuchamos un gran estruendo y gritos en una de las habitaciones.


— Oh, oh... —Max me miró con preocupación y corrió en la dirección de donde provenían los gritos.

— Mierda... —la seguí temiéndome lo peor.


Llegamos a la habitación de Billy y en el marco de la puerta se encontraba su madre, la cual tenía una mueca de consternación. Max se acercó a su madre y ésta dio un gran suspiro de alivio

Me asomé para ver que pasaba dentro de la habitación y lo que vi en ese momento hizo que se me escapara un grito ahogado y me llevara las manos a la boca con estupor. El padre de Billy, tal y como me había dicho Max, le estaba abofeteando y dando puñetazos.

— Para, Neil —Susan intentaba detener el abuso de Neil sobre Billy—.  Maxine está aquí. Deja de golpear a Billy, por favor. Le vas a hacer daño —suplicó. Esa mujer parecía preocuparse de verdad por Billy, así que no lograba entender que hacía casada con semejante monstruo.

— ¿Y dónde estaba? —Neil dejó de golpear a Billy y se giró para mirarme.- ¿Quién eres tú?

— Soy Isabella White, señor. Una amiga de Maxine y Billy —respondí con firmeza. Odiaba este tipo de gente—. A Billy se le debió olvidar que hoy Maxine había quedado conmigo —mentí, pero quería evitar que siguiera golpeando a Billy.

Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora