026 - Vuelta a la normalidad

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— ¿Billy? —susurré suavemente—. Billy, ¿qué acabas de decir? —pregunté aún algo aturdida. No obtuve respuesta alguna.

Me senté en el borde de un lado de la cama mientras Billy dormía plácidamente. Aún estaba petrificada por lo que acababa de salir de los labios del californiano. ¿De verdad me acababa de decir que me quería?

No, eso era imposible. Seguro que era a causa de la morfina, Billy no quiere a nadie más que a él mismo. Y, para que engañarse, querer solo quiería sexo.

¿Me pregunto si alguna vez se habrá enamorado?

Reaccioné y volví en mi. Aunque Billy estaba sobre la cama, se había quedado dormido en una mala postura y encima no me había dado tiempo ni a apartar la cobija. Así como pude, abrí la cama y lo recoloqué un poco para taparle, ya que hacía frío.

Yo fui al baño darme una ducha para quitarme el sudor, lavarme los dientes y ponerme el pijama. Mientras tanto, me puse a reflexionar en la cantidad de cosas que nunca pensé que podrían pasarme y que habían sucedido en a penas unas horas. Lo único bueno de todo esto es que parecía que al fin Hawkins estaba a salvo y todos podríamos seguir en paz con nuestras vidas.

Volví a mi habitación y Billy seguía dormido como un tronco. Seguramente que ya estaría así de tranquilo hasta mañana. No debería hacerlo, pero me quedé a dormir con él por si se despertaba en mitad de la madrugada con mal estar puesto que la morfina a veces también provoca nauseas.

Me tumbé a su lado y me tapé con la cobija, instintivamente me puse frente a él y le acaricié con dulzura la mejilla mientras se me dibujaba una sonrisa tonta en la cara. Me sentía tan irremediablemente atraída por él...

Pero rápidamente me coloqué dándole la espalda y manteniendo la distancia. Me vino a la mente todo lo que había eso esa noche, lo cual me ponía de bastante mal humor, y dejé de hacerle caso a mi corazón.

No tardé en quedarme dormida. La adrenalina de todo lo que había ocurrido ya se me había pasado y me vino todo el cansancio de golpe. 

A la mañana siguiente, la alarma del despertador me desveló. Alargué el brazo y lo apagué para que dejara de sonar.

Mierda, es lunes.

Noté un peso sobre mi vientre. Bajé la vista y era el brazo de Billy que estaba rodeando mi cintura abrazándome. Se había pegado a mi espalda en algún momento de la noche.

Por un momento algo dentro de mí quiso quedarse así. Era tan agradable notar su respiración tranquila sobre mi nuca y su calor sobre mi cuerpo. Quería que se detuviera el tiempo.

Aunque esa sensación solo duró unos segundos. Al recordar de nuevo como se había comportado la noche anterior aparté en seguida su brazo de mí. Me levanté de un salto de la cama y me dirigí al armario a buscar ropa limpia para cambiarme. Todo eso provocó que Billy se despertara.

— Buenos días William —le miré seria desde un rincón desde la habitación—. Hora de levantarse e ir al instituto. Si necesitas una ducha ya sabes donde está el baño. También hay toallas limpias. Te espero abajo.

— ¿Bella? —se frotó los ojos y se incorporó— ¿Qué hago aquí? Me duele todo... —me miró desconcertado esbozando una mueca de dolor.

— Ya hablaremos de eso después —le miré con severidad y me dirigí a la puerta de la habitación para bajar a la cocina—. Cámbiate y baja o llegaremos tarde a clase.

No le di tiempo a que pudiera replicarme ya que salí de ahí en el mismo momento en que terminé la frase. Me encaminé hacia la cocina y, una vez allí, preparé dos cafés y unas tostadas con mantequilla y mermelada. Nos harían falta tanto a él como a mí para enfrentar el día.

Object of my desire | Billy Hargrove (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora