El día había llegado: los jóvenes Cullen debían asistir al Instituto de Forks. Desde las 5 de la mañana, la pequeña Eco ya estaba despierta. Aunque no comprendía del todo de dónde provenía su ansiedad, en cuanto vio a sus "dueños" vestidos de manera más formal y recogiendo mochilas, supo que estaban a punto de salir.
«¿Es hoy ya?» pensó Eco, un camaleón verde que observaba desde su terrario.
—No deberías estar ansiosa, pequeña Eco. Solo yo debería estarlo —dijo Jasper, apretando con fuerza las correas de su mochila, su expresión grave—. Me preocupa no poder controlarme.
—Toda la familia te apoya, Jas. Estaremos en contacto, y mientras menos te preocupes, mejor te irá —respondió Alice, sentándose a su lado y dándole un suave beso en la mejilla. Vestía de manera impecable, como siempre.
«El vampiro no debe temer; los demás, tal vez, por su curiosidad suicida. Pero tú no eres un peligro», pensó Eco, con su rudimentaria comprensión.
Los Cullen habían notado algo curioso durante la semana previa al comienzo de clases: Eco había desarrollado una sorprendente habilidad para comunicarse. Cuanto más tiempo pasaba con ellos, más parecía "modular" su lenguaje, evolucionando desde simples balbuceos hasta pensamientos algo más complejos, aunque aún rudimentarios y algo primitivos.
Jasper, al escuchar el pensamiento del camaleón, sintió un extraño respeto por la criatura. Aunque la voz en su cabeza sonaba infantil, había una sabiduría que lo hizo sentir pequeño por un instante. Se preguntó cómo era posible que Eco supiera tanto sobre su naturaleza. Miró a Edward en busca de respuestas, pero este solo se encogió de hombros; él tampoco lo sabía.
—Despreocúpate, cariño. Hasta nuestra pequeña Eco sabe que no debes temer. Nada malo ocurrirá. Y lo sé gracias a mi don —dijo Alice, con una voz que denotaba un leve toque de incertidumbre. Aunque podía ver el futuro, no siempre podía garantizarlo todo.
La pequeña Eco, tras escuchar lo dicho, miró a Alice y luego hacia la salida de su terrario. Subió lentamente por la rama que le habían colocado hasta quedar cerca de la rejilla. «¿Un rato? Por favor», pensó, sabiendo que Edward entendería.
Edward sintió una urgencia inexplicable de complacerla. Nunca entendía del todo por qué se sentía tan inclinado a protegerla y cuidarla. Era extraño, considerando que Eco no era más que una mascota.
—Solo un rato, hasta que tengamos que partir —respondió Edward, acercándose a la rejilla y extendiendo su mano.
La pequeña Eco olfateó la mano de Edward, buscando el familiar aroma a canela y menta que siempre le recordaba al vampiro de cabello cobrizo. Al encontrarlo, rozó su cabeza contra el dorso de la mano de Edward, disfrutando del contacto, aunque la sensación era fría.
Edward sintió una extraña mezcla de emociones al sentir al camaleón subiendo por su brazo. Jasper, que percibía las emociones, notó un escalofrío cálido recorrer el cuerpo de Edward. Era una sensación tan agradable que incluso él deseaba estar en su lugar.
—No seas celoso, Jasper. Sus intenciones están dirigidas a ti. Déjame disfrutar el momento —murmuró Edward, lo suficientemente bajo para que la pequeña Eco no lo oyera.
Jasper, al sentir la felicidad proveniente de la pequeña, se sintió avergonzado por sus propios sentimientos. «Lo siento, Edward. No sé qué me pasó», se disculpó mentalmente.
—Descuida —respondió Edward, mientras acercaba su brazo para que Eco pudiera estar más cerca de Jasper—. Acércate, quiere hacer algo pero aún es muy pequeña para hacerlo sola.
—¿Eso dice? —preguntó Jasper, confundido por el torrente de emociones que percibía de Eco.
—Eso es lo que entendí. Se queja de ser tan pequeña —respondió Edward, con una sonrisa divertida, pensando en cómo el camaleón parecía tener la ambición de crecer más que ellos.
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CAMUFLAJE (Cullen)
Fiksi PenggemarCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
