🦎Capítulo 76

640 77 1
                                        

El regreso de Eco al instituto es el soplo de aire fresco que el lugar necesitaba. Aunque Angela quisiera retener a su amiga Jessica, no todo le sale como planeaba. Angela es más tranquila y menos entrometida que la pelirroja, por lo que no se involucra demasiado en la vida de los demás. Jessica, sin embargo, no parece preocuparse por la tensión palpable entre los gemelos Hale y ella misma.

Jessica está preguntando por la salud de Eco, observando los parches de las inyecciones y el aroma del hospital que parece aún acompañar a la joven de ojos verdes. Nadie en el pueblo sabe detalles específicos sobre el motivo de su enfermedad, pues Eco fue internada fuera del área. Además, su interés en Bella Swan no pasa desapercibido.

—¿Y qué música prefieres para escuchar en un día en el que necesites escapar de todo lo que te rodea?—pregunta Eco, su voz suena sincera, y su mirada refleja la calidez de su reciente recuperación.

Bella, radiante de felicidad al estar junto a Eco, se sonroja mientras piensa en su respuesta.

—"Blood Moon", o tal vez "Eyes on Fire" de la banda Blue Foundation. Si ajustas el volumen correctamente, te distrae completamente del mundo que te rodea —responde Bella, con una sonrisa tímida, evitando que su mejilla se acalore demasiado.

—¡Oh! ¡Te recomiendo las canciones perfectas, querida Eco! —interrumpe Jessica con entusiasmo, como si la conversación se tratara de ella— "I'm Real" de Jennifer López, "Stronger" de Britney Spears, y, por último, "Yellow" de Coldplay.

Eco siente una leve molestia por la intromisión de Jessica, pero no puede negar que la última recomendación le llama la atención. Bella le ofrece un sándwich y un poco de jugo natural.

—Come un poco, eso siempre me calma la ansiedad —murmura Bella, sin querer ofender a Jessica.

Eco, con una sonrisa agradecida, prueba el sándwich y dice:

—¡Huele delicioso! Gracias, Bells.

El ambiente en la mesa cambia, y todos sienten que algo está a punto de cambiar. Solo una persona sabe cuándo la Cullen menor es cariñosa y cuándo no. Bella parece haber ganado el interés de Eco con un simple gesto de amabilidad a través de la comida.

Jessica, con una sonrisa falsa, piensa con frustración:

«Y allí vamos de nuevo. ¡Lo que me faltaba, que la mosquita muerta se ganara otra confianza en mi mesa de amigos!»

Mientras tanto, en el extremo opuesto del patio de comidas, Edward Cullen está a punto de explotar de ira hacia Jessica.

—Jasper... Dame un solo motivo por el cual no puedo matar a Stanley. Porque juro solemnemente que si vuelve a insultar a nuestra pequeña, la acosaré y la eliminaré sigilosamente —susurra Edward, su voz baja pero cargada de furia contenida.

—El primer motivo sería que podríamos ser descubiertos. Y el segundo, que Carlisle te alejaría de Eco —responde Jasper, resistiendo la tentación de intervenir.

Emmett, por primera vez en su vida, se reserva su opinión, pero no puede evitar reír ante la situación. Su risa atrae la atención de los demás.

—¿Y de qué te ríes, si se puede saber? —pregunta Edward, molesto.

—De la cara de burro que tienes, claro —responde Rosalie con sorna, antes de desviar su mirada hacia Eco— Ella te escuchó, y no sé cómo, pero lo hizo.

Edward, con cara de horror, gira su cabeza hacia Eco. La ve recostada en el hombro de Bella, disimulando un ligero dolor de cabeza. Todo es una simulación para observarlos con más atención.

«Aunque no la soporte y sea un grano en el culo, si tocas un solo cabello de la Stanley o amenazas mi integridad, considera que papá te va a regañar. No voy a permitir que seas un mocoso rebelde solo por territorialidad» piensa Eco, mientras sonríe adormilada.

El escalofrío que recorre el cuerpo helado de Edward es suficiente para hacerlo tragar saliva con dificultad. La advertencia de Eco ha sido clara. Su capacidad para mostrar diferentes facetas con tal desenvoltura deja a Edward frustrado y resignado, lo que lo lleva a dejar caer su cabeza contra la mesa.

—¡Uh! ¿Qué te dijo que te ha puesto tan dócil, hermanito? —burla Emmett, encantado de ver a Edward frustrado.

—Cállate, Emmett, no me molestes.

Todos en la mesa terminan riendo, excepto Edward, quien ha sido regañado por su compañera.

CAMUFLAJE (Cullen) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora