Eco llegó exhausta al borde del río, el sonido del agua era un consuelo a su agonía interior. Al otro lado, un imponente lobo negro observaba la escena con una mezcla de curiosidad y preocupación. Cuando se arrodilló, desbordando sus lágrimas, la frustración y el dolor eran evidentes. Se aferró a su pantalón, dejando que las lágrimas empaparan la arena y la tela, mientras su cuerpo se sacudía con el peso de su sufrimiento.
El lobo, con sus ojos intensos y vigilantes, parecía inquieto. Su presencia era una distracción incómoda para Eco, que intentó alejarlo con un grito ahogado.
- ¡Vete! ¡Quiero estar sola! -su voz estaba cargada de dolor y desesperación, mientras su angustia se reflejaba en sus rasguños sobre la tela y su piel.
Alice, que había seguido la pista de Eco, se detuvo al borde del río, aliviada al finalmente encontrarla, pero frustrada por la imposibilidad de cruzar. El lobo negro, que era Sam Uley, había hecho que su aroma fuera insoportable para Alice, dificultando su búsqueda.
- Eco... Sé que duele, pero sola no puedes estar... -dijo Alice con cautela, tratando de ofrecer consuelo.
- Volveré a casa... Pero no ahora, no quiero... No quiero que me veas así. -respondió Eco, intentando secar sus lágrimas con la tela de su manga, aunque estas seguían fluyendo sin detenerse.
Alice, con su tono suave y tranquilizador, trató de acercarse a Eco, aunque la joven no estaba dispuesta a ser consolada.
- Eco... Aún así, con tus ojitos cristalinos eres bella, con esa nariz roja como Rodolfo el Reno, todo en ti siempre será hermoso para mí... -dijo Alice, esperando aliviar un poco el dolor de Eco.
A pesar de las palabras de Alice, Eco no pudo evitar el impulso de buscar su espacio, necesitando desesperadamente estar sola para procesar su dolor.
- Perdón... Pero debes entender cuando necesito mi espacio... Todos deben entenderlo... -sollozó Eco, visiblemente herida y cansada. Luego saltó al risco y se adentró en el río.
- ¡Eco! -gritó Alice, angustiada, sabiendo que no podía seguirla debido a las limitaciones del territorio.
Sam Uley, el lobo negro, observó la escena con creciente preocupación. Al ver la joven saltar al río, se acercó al final del agua, reflexionando sobre el extraño encuentro. Su mente estaba llena de preguntas sobre quién era la joven y por qué la chupasangre quería acercarse a ella.
«¿Quién era ella? ¿Y por qué la chupasangre deseaba tanto tenerla cerca?» se preguntaba Sam, mientras se preparaba para seguir a Eco a una distancia segura, con la esperanza de entender mejor la situación y protegerla de cualquier peligro que pudiera enfrentar en su estado emocional y físico.
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CAMUFLAJE (Cullen)
Fiksi PenggemarCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
