Alice y Jasper se quedaron observando durante un buen rato el progreso de la temperatura en el terrario, con la ayuda de un termómetro que el veterinario, el Doctor Alexander Meyer, les había proporcionado para asegurarse de tomar correctamente la temperatura corporal del camaleón. [El Doctor Meyer, que trabajaba en la clínica "Colmillo Blanco" ubicada en una zona apartada de Denali, se había ganado la confianza de la familia debido a que, para su extraña fortuna, también era un vampiro. Especializado en animales exóticos, Meyer poseía un don que le permitía entender y tratar a estas criaturas de manera excepcional, algo que lo hacía invaluable para los Cullen. Con su cabello oscuro, ojos ambarinos y un porte elegante, Meyer destacaba tanto por su destreza médica como por su presencia imponente.]
Volviendo al presente, la camaleón estaba dormitando, inducida a un estado de somnolencia por el frío. Afortunadamente, después de una hora, su temperatura comenzó a estabilizarse, revelando que el hambre empezaba a despertarse en ella.
Poco a poco, fue abriendo los ojos, encontrándose esta vez con tres pares de ojos observándola, lo que le provocó una sensación de pequeñez y vulnerabilidad.
-¿Qué ocurrió?-preguntó con una voz rasposa, notoriamente débil.
Los tres vampiros suspiraron aliviados, especialmente porque la relación entre Edward y la pequeña no era la mejor en ese momento. Jasper, con una expresión seria pero cálida, abrió instintivamente la puerta superior del terrario y extendió su brazo, invitándola a salir.
-Hablemos, pequeña. Me gustaría entenderte mejor. -expresó Jasper, transmitiendo con su tono una mezcla de curiosidad, preocupación y comprensión.
-Me alegra ver que te sientes mejor. ¿Quieres comer saltamontes o prefieres la comida de Mamá?-preguntó Alice, con una sonrisa amable, lista para conseguir cualquiera de las opciones que ella eligiera.
-¿Te sientes mejor, hija?-preguntó Carlisle con una mirada atenta, aunque su mente seguía inquieta por la conversación previa con Edward sobre el ambiente tóxico en el hogar.
El pequeño camaleón verde, al percibir los diferentes enfoques de los tres vampiros, comenzó a sentirse más a gusto y, por primera vez en meses, pensó que tal vez no todo terminaría tan mal si simplemente hablaba sobre cómo se sentía. Quizás se había apresurado al pensar que la estaban presionando todo el tiempo.
Suspiró y lentamente se desplazó hacia el brazo derecho de Jasper, hasta que él la ayudó a salir con cuidado del terrario, esperando pacientemente a que tomara su forma humana para facilitar la comunicación. Tras unos minutos de concentración, Eco saltó al suelo, transformándose en una joven de piel morena y ojos verdes, rodeada por un suave *puff*.
-Me encantaría la comida de mamá. Esta noche comeré los nutrientes de la pesca de hoy, hadita. -dijo Eco jugueteando con sus dedos, revelando una sonrisa traviesa mientras sus ojos verdes brillaban.
Alice le devolvió la sonrisa y rápidamente le dio un beso en la mejilla derecha antes de salir corriendo en busca de Esme, sabiendo que su madre no estaba en casa, ya que había salido de caza.
-¿Soy tan predecible?-preguntó Eco, con una mezcla de sorpresa y diversión, mientras se quedaba con la sensación cálida del beso.
-La mayoría de las veces, sí. Pero no tanto para mí. -admitió Jasper con su habitual porte recto, mirándola con ternura.
Carlisle, por su parte, se sintió aliviado al ver a Eco más animada gracias a la energía positiva de Alice. Sin embargo, sus ojos verdes aún no reflejaban la plena confianza o felicidad que mostraba en los primeros meses que la habían cuidado. Preocupado, Carlisle se acercó y tomó suavemente el rostro de Eco entre sus manos, examinándola con atención.
-¿Papá?-preguntó Eco, sorprendida por el gesto.
-¿De verdad estás bien? ¿Te sientes lista para hablar con nosotros sobre temas serios?-preguntó Carlisle con cautela, mientras la miraba con una mezcla de preocupación y cariño.
La joven, enternecida por la preocupación en los ojos de su figura paterna, sintió un nudo de nervios en el estómago ante la idea de abrirse con ellos.
-Empezaré poco a poco, ¿sí?
-Me parece perfecto. -respondió Carlisle, mostrando plena confianza en ella.
Eco se sintió reconfortada por la respuesta de su padre y lanzó una mirada de reojo a Jasper, quien la observaba con ternura.
-Después de comer, hablemos mejor. -dijo, antes de darle un rápido abrazo a Carlisle, depositando un beso en su mejilla, y luego se escabulló ágilmente de sus brazos para tomar la mano derecha de Jasper.
Carlisle, tocándose la mejilla donde recibió el beso, esbozó una sonrisa que parecía aliviar parte de su preocupación.
-Como usted desee, señorita Eco.
Jasper aceptó el gesto de Eco y juntos se dirigieron hacia la cocina, esperando a Esme, quien llegó acompañada de Alice. La expresión y emoción en el rostro de Esme al verlos juntos era tan reconfortante que todos se sintieron más felices.
Rosalie, por su parte, era consciente del ambiente en el piso de abajo, y aunque deseaba arreglar las cosas, su orgullo le impedía ceder tan fácilmente. Emmett permanecía a su lado, brindándole apoyo en su proceso de cambio, aunque deseaba con todo su corazón poder unirse al grupo y enterarse de los chismes. A ninguno le agradaba la idea de que Eco tuviera como amigo al "chucho" de la otra esquina, pero sabían que necesitarían tiempo y paciencia para aceptar la situación.
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CAMUFLAJE (Cullen)
Fiksyen PeminatCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
