🦎 Capítulo 27

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Alice y Jasper no tuvieron problema en encontrarla, ya que la joven, "invisible" o más bien camuflada con el entorno, había dejado pisadas profundas en la tierra mojada de Forks, todas dirigidas al tupido bosque. El aroma no podía guiarlos, porque el camuflaje de la joven camaleónica hacía que se mezclara con el aroma pesado del clima húmedo.

Se tardaron aproximadamente una hora en encontrarla, suficiente para seguir el rastro de plantas rotas y pequeñas telas rasgadas. Finalmente, la encontraron arrojando piedritas a unos metros, farfullando.

Ambos la miraron con cautela, preparándose para su próxima reacción. Jasper percibía enojo, molestia, dolor, coraje, tristeza y arrepentimiento en la joven. Ella empezó a dejarse ver, sentada sobre un tronco caído, con el cabello mitad negro y mitad rojo, lo que les permitió evaluar más o menos cuán molesta estaba por lo sucedido.

-Me da gracia que, siendo vosotros vampiros, aún os cueste encontrarme -comenta en voz alta, sin mirarlos, con un toque de ironía cómica.

-No es fácil, no te vemos ni olemos. Fue un milagro encontrar las pisadas y las pistas. Ni siquiera mis visiones ayudan, ¿sabes? -responde Alice, con un tono irónico y curioso.

-Pero tienes a Jasper. Y mis latidos -añade la joven, tras una exhalación y girando la cabeza hacia ellos, inclinada hacia atrás sobre el tronco.

Jasper traga saliva ante la elasticidad de la joven, aunque puede notar claramente los párpados hinchados por las lágrimas y las venas rojizas.

-Es cierto, señorita, pero tu dolor es el mío, y costó seguirte el paso de esa forma -acota el sureño.

La joven de ojos verdes intenta decir algo más, pero sus labios tiemblan, incapaz de articular palabras. Finalmente, en un susurro, dice:

-Los... he... vuelto... a lastimar.

Alice se acerca rápidamente, tomando su mano con mucha delicadeza. Jasper, por su parte, no puede evitar tomar la cabeza inclinada hacia atrás entre sus manos para besar dulcemente la frente.

-Tranquila... Shhh... Estamos bien -susurra Jasper con cautela y cariño.

-No sé cómo puedo evitar hacerles daño... Soy un monstruo... No debería estar con ustedes... Tal vez lo que ha dicho Rosalie sea verdad... Solo soy un problema más para...

-Te prohíbo que termines esa frase -advierte Alice con dolor, sus ojos cristalizados sin lágrimas-. No eres un problema para la familia. Confía en lo que he visto. Eres una parte importante de nuestra felicidad.

La joven llora sin poder evitarlo, sintiéndose culpable por seguir lastimándolos. Se siente muy culpable.

-Carole, te diré algo, pero necesito que te calmes. Respira conmigo. Exhala los pensamientos negativos y tu respiración -sopla suavemente Jasper, intentando calmar su respiración errática y su llanto culpable. La joven lo sigue, creyendo fielmente en el sureño-. Inhala el aroma del bosque y lo que te parezca delicioso, lo que te tranquilice tener cerca. -Inhala aire sin necesidad, percibiendo el delicioso aroma a bosque y hojas de eucalipto de su compañera camaleónica, así como el perfume a limón de Alice-. Hazlo de esta forma hasta que puedas tranquilizarte.

Carole sigue el consejo, percibiendo y cerrando los ojos ante la tranquilidad que le proporcionan Jasper y el agridulce aroma de Alice. En una serie de 10 respiraciones, logra calmarse en 2 a 5 minutos. La presencia de sus compañeros le ayuda mucho; sin ellos, podría haber tardado una hora en calmarse.

Jasper y Alice, orgullosos de notar el cambio en el ánimo de Carole, se miran por un momento, compartiendo una emoción: amor. Luego, Carole se acomoda mejor en su lugar y acepta que ambos vampiros se sienten a su lado.

-Ya estoy lista, creo.

-Nos alegramos mucho, cariño -admite Alice con felicidad, sin poder contener su emoción.

-Bien, lo que quería decirte, y esto lo quiero decir frente a ambos, es que hay una realidad que siempre intentamos esconder con nuestro estilo de vida, pero no podemos ser tan hipócritas; todos somos monstruos en el mundo humano, somos vampiros -dijo con determinación, enfocándose en Carole-. Eres un cambiaformas, eres distinta al humano promedio, y por ende, somos parte del mundo de «monstruos sobrenaturales» en el mundo mortal. Así que, si tu intención era usar eso como un insulto a ti misma, estarías insultando también nuestra naturaleza. ¿Lo entiendes, señorita? -comenta Jasper con sabiduría.

-Pero... Rosalie dijo...

-Mira, lo que ella diga, no tiene excusa válida en estos momentos. Ella no está en sus cabales correctos -dice Jasper con molestia al recordar a Rosalie.

-Pero ella... me rechaza... Y yo...

-Cariño, Rosalie está resentida contigo. Estoy segura de que, muy en el fondo, se arrepentirá de todo el daño que te ha hecho, pero no tiene ninguna credibilidad lo que te ha dicho. No eres mala, solo tienes que aprender a entenderte, y nosotros también deberíamos hacerlo -dice Alice con una sonrisa de disculpa infinita, temiendo que su pequeña compañera los abandone.

La joven baja la mirada triste, pero asiente, comprendiendo el punto.

-Carole, Alice y yo te reconocemos felizmente como nuestra compañera. No pienses en abandonarnos solo porque has discutido con ella. No nos dejes por una cuestión en la que los demás no tenemos la culpa de sus acciones. Si hay dolor en ti, nosotros lo sentimos. Aún es muy nueva esta información y nos cuesta digerirla, pero te prometo que la próxima vez ya no te dañarán de ninguna manera -asegura Jasper con firmeza digna de un teniente.

-Aunque no lo pueda ver, sé que en el futuro que nos tocará vivir... podremos sobrellevar este asunto. Solo danos una oportunidad para intentarlo -pide Alice con total cautela.

Ni Jasper ni ella sabían de dónde venía el impulso de ser tan sinceros con ella, pero de alguna forma, Carole sabía que era por ser compañeros, y eso la calmaba. Ellos eran buenos, ellos eran familia.

-Comprendo que no... que no podré abandonarlos porque no podría... lo intentaría, pero no lo conseguiría. Pero no quiero estar donde está Rosalie, no puedo, no tengo fuerza ni ganas de sentir más dolor... -pide con voz lastimera, sin poder creer lo que decía, como si fuera una cruel pesadilla-. ¿Por qué me es tan difícil ver ese futuro que viste con mi llegada, Alice?

-Porque solo veo atisbos del futuro. No veo expresamente cómo suceden. Tus decisiones y las nuestras son quienes dan guía, curso y camino hacia ese futuro -admite Alice con desánimo, aceptando la limitación de su don.

-Tarde o temprano sabremos llegar a esa meta, y si cambia, será para mejor -se anima a decir Jasper.

-No sé qué decir ni pensar ante ese futuro tan irreal, pero mi corazón siente que será difícil aceptarlo.

-Nada en la vida ha sido sencillo de hacer o vivir. Lucha por ello y sé capaz de aceptar que mereces lo que logres -vuelve a decir Jasper.

-Es una buena frase de reflexión, Jas.

-Me gusta el desafío, señoritas -acepta el halago indirecto.

-Oh, cierto, yo fui una al llegar a ti. Me hiciste esperar mucho tiempo -bromea Alice, guiñándole un ojo a Jasper.

-Mil perdones, señorita.

Una ligera sonrisa se escapa a Carole, que se encuentra en medio de ambos, soltando su molestia y preocupación para disfrutar del momento.

-Algún día quiero saber disfrutar del amor como vosotros lo hacéis -admite con una mirada soñadora y una risueña sonrisa digna de un ruiseñor.

-Habrá oportunidad, no cabe duda. Lo he visto -dice Alice mientras toma con suavidad la mano derecha de Carole.

-Y si nos llegamos a tardar, es por mero paso humilde de cortejo hacia una gran joven como usted -explica Jasper con una sonrisa suave, besando la mano izquierda suavemente, para luego entrelazar sus dedos.

-Gracias por tenerme paciencia, Jas y dulce hadita -dice Carole, afianzando con un apretón ligero pero posesivo en cada mano enlazada.

Así, tras cada acción individual, logran un mismo final: una joven enternecida y emocionada por un amor verdadero, que pronto luchará por mantener.

CAMUFLAJE (Cullen) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora