Edward había comprendido el motivo por el cual su compañera se encontraba tan dolida con él. Después de varios instantes contándole a Rosalie al respecto, ella pensó con la lógica más ponzoñosa:
«Te quedaste por celos, cambiaste porque otra persona podría arrebatar tu lugar, y no te quedaste por ella. Es comprensible que no te quiera ni ver en pintura. Ni yo volvería a hablar a mi osito si me hiciera lo mismo».
Al escucharla, lo vio todo claro y se sintió ridículo, estúpido, molesto consigo mismo por no haberlo notado antes. «¿Qué tan idiota podía llegar a ser?», se preguntó.
«¿Qué haré para recobrar su confianza, su mirada?», pensó nervioso.
Jasper lo miró con una sonrisa burlona.
«Ten nervios, Edward. Para tu mala suerte, nuestra compañera tiene un carácter difícil de adular o endulzar», pensó con diversión.
«Aunque sea, ahora sabrán lo que sentí unos meses atrás. Es desesperante no saber cómo acercarte a ella, pero cuando sabes cuál es el encanto que le pertenece y te hace suyo, no hay más muralla que te separe de ella...», fueron los pensamientos de Emmett, mientras se encontraba cruzado de brazos, analizando la situación.
Edward lo miró confundido. «¿Qué tipo de encanto amaría de mí, o qué me hace especial para ella?», pensó.
En ese momento, Alice se levantó de manera precipitada y lo miró, teniendo una idea en mente.
«¿Y si ofreces amistad a Bella? ¡He visto que seremos buenas amigas!... Aunque sea he visto algo de ello, creo...», pensó emocionada.
El desagrado se reflejó en los labios de Edward. No pudo siquiera enmendar aquello; cada vez que escuchaba ese nombre, lo sentía como si estuviera llamando al caos. Además... «¿Quién en su sano juicio quisiera acortar su nombre inicial solo porque no le gustaba haber sido llamada así?», pensó.
—Ni hablar. No voy a acercarme, para que Rosalie me salte a la yugular por exponernos —gruñó Edward.
La aludida lo vio confundida y, con el ceño fruncido, dijo:
—¿Qué quieres decir con eso?
—Alice quiere hacer amistad con la humana, para ganarnos el perdón de nuestra compañera.
—¿Acaso no tienes ni un poco de vergüenza después de todo lo que ocasionaste, Alice? —siseó Rosalie, volteando a mirarla con una enorme y creciente molestia que hasta parecía haber afectado a Jasper, quien se tensó al mirar a su esposa.
—No lo consiento. Esa humana podría llegar a dañar el avance emocional y sano que ahora tiene Eco —dijo Jasper, totalmente de acuerdo con el disgusto de Edward.
—Pero, Jas, podría ser una oportunidad perfecta para investigar si lo sería o no. Es decir, si Edward la vigila y aprovecha que deben hacer la tarea juntos, eso podría relajar el humor en nuestra pequeña camaleón, y al mismo tiempo podríamos ver cómo reacciona con nosotros a su lado —comentó Alice entusiasmada con esa escasa visión que había tenido del futuro.
—Alice, ¿te das cuenta acaso de que el motivo por el que no nos acercamos a otros humanos es para que no sospechen de nuestra naturaleza? —preguntó Rosalie con ironía y acidez.
—Pero no he visto ningún tipo de interés en nosotros, solo en Eco. Así que no creo que vayamos a ser descubiertos por ella, a menos que tenga ayuda de alguien externo —comentó molesta Alice por no conseguir que la apoyaran.
—Mejor no busquemos el caos, Alice. Prefiero mil veces intentar recuperar por mis medios el perdón de nuestra compañera a que todo se me vaya de las manos —dijo Edward levantándose del sofá y saliendo de la casa, dispuesto a cazar.
Alice pataleó en el piso de madera y gruñó por lo bajo.
—¿Es que no ven que si usamos a la humana, Eco sentirá calma y creerá que podremos con esto? Intentando confiar de nuevo en nosotros, a modo de notar nuestro esmero... —comentó, insistiendo y mirando a su esposo con ojitos especiales para que cediera.
—Alice, la sangre de Bella es atrayente hasta para mí. Su sangre es peligrosa, y yo no voy a ser parte de esto. Me incomoda su mirada sobre nosotros. Parece tóxica, cariño... —expresó Jasper, con todo el pesar y molestia al recordarla.
—¿Por qué tóxica? —preguntó extrañada Alice.
—Porque ha mirado por demasiado tiempo hacia nuestra mesa, persigue a Edward, e insiste en tener cercanía con nosotros. Los demás desistieron fácilmente con solo una mirada de desagrado. ¿Acaso no ves lo rara que es, al no tener instinto de preservación? —preguntó exasperado Jasper.
Alice quiso refutar aquello, pero las pruebas en las que se basó su querido compañero y esposo la dejaron incapaz de hacerlo. Cuánta razón llevaba.
—Pero en mi visión se notaba la felicidad que ella traería a Eco... Pero también tengo miedo de que la matemos cuando ella la quiera más que nosotros... Prefiero hacerme una idea de caerle bien, poder manipularla y evitar que nos la arrebate —pensó en voz alta, muy nerviosa.
Jasper, al notar cómo su pareja buscaba por todos los medios controlar esa visión, entendió lo estresada que estaba, por lo que le mandó ondas de calma, acercándose a abrazarla y acunarla. Resopló, mirando a Rosalie, preparándose para lo que haría a continuación.
—Mientras piensas bien en eso, con mente fría y calmada, Rosalie y yo iremos a cuidarla. Ten cuidado de que esa visión permanezca intacta o, más bien, lo más relajada posible, porque al menor impacto de una gran molestia en nuestra pequeña, no dudaré en protegerla por sobre nuestro lazo —advirtió Jasper.
Alice lo comprendió totalmente. Jasper la ayudaría dándole tiempo para ello mientras Eco se recuperase, pero no estaba muy a favor de la situación. Aunque al girarse para encarar a Rosalie, fue lo más difícil de hacer.
—¿Podrás cuidarla y no hacerle daño?
—Tks... Qué molestos son. Lo que haga yo o no, no les incumbe.
—Claro que sí nos incumbe. Eco es nuestra compañera compartida —replicó Alice—. Dime, ¿en verdad la quieres, o lo haces porque quieres que Carlisle te devuelva todos los caprichos que te quitó? ¿Es eso lo que te motiva? —preguntó con desconfianza.
Rosalie, con un tic en la mirada, la encaró y tomó del cuello del vestido a su hermana adoptiva.
—No me molestes más, Alice. Lo haré porque necesito avanzar en esto para poder volver a mi familia. Necesito esto más de lo que ustedes necesitan a la humana para esto —respondió segura—. Además, aprovecharé esto, la cuidaré y procuraré hacerlo mejor de lo que se pueda. ¿Quién sabe? Tal vez yo sea su primera mujer~.
Bromeó con petulancia Rosalie, logrando molestar a más de uno con ello. Pero Emmett se sintió atraído ante la idea seductora de hacer un trío, tanto como Eco lo ansiaba de manera incondicional. «Tal vez esa fantasía sí se haga realidad, después de todo, ecomuelita», pensó ansioso y feliz.
Así, Rosalie y Jasper acabaron en la misión del relevo en el hospital, mientras el resto buscaba la forma de conseguir la paz entre Alice, Edward y Eco de una manera más relajada.
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CAMUFLAJE (Cullen)
FanfictionCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
