🦎 Capítulo 75

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Una semana después.

Tras un reposo exhaustivo y aburrido, la joven de piel morena finalmente respira el aire frío de Forks. Sus ojos verdes brillan con entusiasmo mientras extiende los brazos, saludando a su libertad con un alegre abrazo.

—¡Libertad! —exclama, girando sobre sí misma, dejando que su larga cabellera negra ondee a su alrededor. Mira el cielo gris que tanto ha extrañado. Verlo a través de la ventana no es lo mismo que verlo en persona, sintiendo la libertad de poder caminar sin ningún cable conectado a sus venas.

Jasper y Edward la observan con sonrisas divertidas. A pesar de que aún se notan los rastros de su hospitalización en los parches que cubren las marcas de las agujas, la energía y vitalidad de Eco son evidentes. Viste un suéter grueso color crema, abrigador, que se ajusta a su figura, y unos jeans oscuros que contrastan con la palidez del frío entorno de Forks. Unas botas marrones de cuero complementan su atuendo, ideales para la lluvia y el barro que suelen acompañar a esa región.

—Estoy tan feliz de salir de ese encierro. ¡Tengo ganas de correr, gritar y abrazar a mis amigos lobos! —exclama llena de dicha, su voz reflejando la energía reprimida de días de confinamiento. Justo cuando está a punto de echar a correr, Jasper la toma de la cintura, deteniéndola suavemente—. ¿Qué...?

—Tranquila, hermanita, aún debemos esperar a nuestros padres para salir del papeleo —explica Edward, usando "hermanita" con una ironía velada. Su tono refleja más de lo que las palabras sugieren, su verdadera emoción oculta bajo el disfraz de la fraternalidad.

El ceño fruncido de Eco aparece rápidamente en su rostro, sus labios formando un pequeño puchero de disgusto. Sus ojos verdes destellan con impaciencia mientras una brisa fría alborota su cabello, añadiendo un toque salvaje a su apariencia.

—¡Pero papá ya dijo que podía salir! —protesta, su voz cargada de la frustración típica de alguien que ha sido privado de su libertad por demasiado tiempo.

—Salir no significa ir directamente a la Reserva, sino salir hacia el auto, pequeña princesa —aclara Jasper, divertido por su berrinche.

Eco gime en voz baja, frustrada. Sus hombros se relajan y sus brazos caen a los costados, resignada a esperar, aunque sigue moviéndose inquieta, incapaz de quedarse quieta.

—No los quiero cerca ahora. ¡Par de aguafiestas! —exclama, haciendo un puchero más pronunciado, antes de cruzar los brazos sobre su pecho en un gesto que combina desafío y resignación.

Ambos vampiros sonríen, encantados al verla tan expresiva. El contraste con las semanas anteriores es notable; antes apenas se movía, su energía limitada a lo esencial. El esfuerzo de ir al baño la agotaba, dejándola exhausta y lista para caer en un sueño profundo.

Verla ahora, tan llena de vida y alegría, llena de calidez los corazones fríos de Jasper y Edward. La ansiedad que ha invadido la casa durante su enfermedad comienza a disiparse, reemplazada por la esperanza y el alivio de que este día por fin ha llegado.

Finalmente, después de media hora de espera, Eco se aburre y decide subir al auto. Se acomoda en el asiento delantero, buscando una estación de radio que transmita música animada, apropiándose del ambiente musical del auto. Cada vez que Edward intenta cambiar la estación a música clásica, ella le da un suave golpe en la mano, protegiendo su elección de música con determinación. Jasper no puede evitar sonreír ante la escena.

Esta alegría es un bálsamo necesario para la incómoda realidad que Jasper enfrenta. Desde que Alice ha expresado su inconformidad con la relación entre él y Eco, el ambiente en su hogar está tenso. Alice, siempre apasionada, no deja de señalar que Jasper pasa más tiempo con Eco que con ella. Sus quejas, aunque inicialmente ligeras, se han vuelto agotadoras y persistentes. Aunque el malhumor de Alice ha disminuido al regresar a casa con Carlisle, no ha habido un cambio inmediato en su actitud. Sigue comportándose como una niña berrinchuda, y eso tensa aún más la situación.

¿Por qué se permite que Eco sea berrinchuda, pero no Alice? La diferencia radica en la intención y el impacto. La actitud de Eco es espontánea, ligera y llena de humor, mientras que la de Alice está cargada de seriedad y exigencias que agotan a Jasper. Mientras Eco hace pucheros de manera encantadora, Alice reprende, se queja y demanda atención constante, como si su lugar en la vida de Jasper estuviera en constante peligro.

Jasper espera que, una vez todos en casa, esta incómoda situación se resuelva. Con Eco fuera del hospital y de vuelta a sus clases, pueden centrarse en la convivencia diaria y en cómo manejar la situación con la humana que ha estado mostrando un interés inusual en la dinámica del grupo. Un interés que no todos aceptan de buena gana.

Rosalie quiere marcar los límites con la humana. 
Emmett fantasea con la posibilidad de un trío. 
Jasper, por su parte, desea que las cosas se calmen, pero no confía en las intenciones de la humana ni en su curiosidad.

En cuanto a Edward, la ansiedad lo consume. La visión de Alice, donde él y la humana compartan un beso, sigue acechando su mente.

CAMUFLAJE (Cullen) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora