CREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR
Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
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La joven morena de cabellos negros largos se encuentra totalmente envuelta en la sábana, acurrucada y dormitando tan profundamente que no percibe la presencia de sus compañeros en la habitación. Rosalie se acomoda con delicadeza en la cama, acariciando el cabello sedoso de su pequeña compañera. Aunque su intención era darle un tierno beso en los labios, termina besándola suavemente en la frente.
Los pies de Eco se mueven debajo del edredón, saliéndose poco a poco, retorciéndose levemente y estirando las piernas al crujir por estar en la misma posición durante tanto tiempo. Emmett se queda sentado en su sofá negro de cuerina, observando encantado el gesto amoroso de su esposa hacia Eco.
Los párpados de la joven ocultan sus ojos bajo el cabello, pero ahora se revelan, mostrando esa hermosa mirada verde que a los dos vampiros ha robado suspiros de cariño y admiración.
—¿Rose? —pregunta Carole en un murmullo somnoliento— ¿Cómo llegué aquí? Ustedes usan esta cama para sus juegos privados, ¿por qué estoy aquí? —frunce el ceño al respirar profundo, notando el aroma de Emmett y Rosalie mezclado con un tenue rastro del acto que acabó de ocurrir.
Dice "juegos privados" con un matiz de resentimiento, pues nunca ha sido invitada a participar, lo que la hace sentir apartada y molesta. No le gusta que solo ellos disfruten; ella también quiere experimentar lo que ellos tanto parecen gozar.
—¿Desde cuándo es un juego privado algo que anhelas probar con nosotros, preciosa Pascalita? —pregunta Emmett, divertido y sin moverse del sofá.
Eco, con las manos empuñadas en el edredón y los labios entreabiertos por la osadía de revelar su deseo, gira la mirada hacia Rosalie con las mejillas sonrojadas y el corazón acelerado por la vergüenza.
—N-no es lo que piensas, prometo que no solo le tengo ganas a tu esposo... yo... —intenta corregir, pero sus palabras sólo enredan más la situación.
Rosalie, con una sonrisa tierna y divertida, tira del edredón hacia el suelo, dejándola sin cobertura.
—¿Por qué nunca has sido directa en esto? Sabía que sientes cosas por nosotros, pero nunca nos dejaste claro que deseabas este tipo de afecto físico —pregunta la rubia mientras toma a Carole del mentón con dulzura y acaricia su mejilla.
—Es que... Nuestras continuas peleas me hacían sentir que si te lo decía, me querrías matar por desear algo que ya está escrito en papel que es tuyo —murmura, bajando la mirada con vergüenza.
—Buen punto.
—A lo que íbamos. Como estabas celosa de no ser invitada a nuestros encuentros carnales, hoy te invitamos oficialmente. ¿Aceptas o te mueres de la envidia sin probarlo una vez más? —pregunta Emmett de manera directa, ansiosa y deseosa.
Carole, al escuchar la propuesta, traga saliva y se relame los labios, mirando a su rubia compañera con mezcla de duda y deseo.
—¿S-segura que estás de acuerdo? —pregunta con vergüenza, su mirada verde se dilata ante lo que ocurre en la habitación, ansiosa y perceptiva.