🦎 Capítulo 18

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Una vez que Edward cruzó el umbral de la puerta, se dirigió rápidamente hacia la voz de la pequeña Eco, pero encontró los pensamientos de Esme. Su madre parecía estar recordando con plena dicha el tiempo que pasó con su esposo y la pequeña Eco esa mañana en la casa.

A medida que Edward escuchaba los recuerdos, notó que Carlisle había pasado la mañana cuidando a Eco durante su primera consulta médica.

—¿Mamá? —escuchó una voz suave, que Esme recordaba con cariño.

El alivio lo reconfortó al saber que la pequeña estaba feliz y tranquila con sus padres, aunque aún buscaba a Esme.

—Llegué, mamá —anunció Edward.

—Bienvenido, hijo. ¿Y tus hermanos? —preguntó Esme.

—Fueron a cazar. ¿Y Eco?

—Hoy tuvo consulta con tu papá y decidió dormir un rato.

—¿Está mal? —preguntó Edward preocupado—. ¿Qué diagnóstico obtuvo?

—No, todo está bien. Los resultados son similares a los de los humanos. Espera a tu padre para más detalles —dijo Esme con tranquilidad.

—Tienes razón. ¿Dónde está Carlisle?

—Una vez que la pequeña pasó el examen y la vio calmada y feliz, volvió al trabajo. Necesitaban a tu padre —explicó Esme mientras limpiaba el suelo con una escoba, sin molestar a la niña dormida.

Edward iba a responder, pero Rosalie llegó y, al escuchar la conversación, mostró indiferencia al ver a la camaleón.

—¿Qué pasó, Edward? —pensó Rosalie.

—Hola, Esme. ¿Cómo ha ido tu día? —preguntó con cariño.

—Todo bien, cariño. Tu padre revisó a la pequeña Eco y parece que mejorará pronto —respondió Esme con una sonrisa—. ¿Y el tuyo?

—Normal, lo mismo de siempre —dijo Edward, luego notando algo—. ¿Cómo que papá la examinó? Papá no estudió veterinaria.

—Es cierto, pero Eco cambió a su forma de infante, lo que facilitó mucho el proceso. Traer a un veterinario solo para ella sería exponerla a un extraño —explicó Esme, mostrando preocupación solo de imaginarlo.

La actitud protectora de Esme era evidente.

—¿Por qué siempre cambia con ustedes pero nunca conmigo? —preguntó Rosalie, molesta.

—No has tenido suerte, hermana —dijo Alice, tomando a Jasper de la mano y abrazándolo al observar a la pequeña camaleón en buen estado.

—¿Y a ti quién te preguntó? —respondió Rosalie con irritación, pensando: «Metiche».

—Oye, relájate. Si fuerzas las cosas, no funcionará, Rosalie —dijo Jasper, incómodo ante la actitud de la rubia.

—No te soporto —espetó Rosalie de nuevo.

—Rosalie, por favor, no pelees con tus hermanos. Solo se preocupaban por ti —intervino Esme con tono conciliador.

Rosalie, al recibir la llamada de atención, se sintió un poco avergonzada y murmuró un escueto: —Lo siento.

Luego se retiró del lugar, y Emmett se dirigió al terrario de Eco. Al verla dormir, se acomodó en un sillón cercano con su videojuego, dispuesto a estar cerca de ella y hablarle cuando despertara.

Así transcurrió otro día normal en la casa de los Cullen.

CAMUFLAJE (Cullen) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora