La camaleón, al escuchar la voz de Jasper, dirigió su mirada hacia él. Fue en ese momento cuando él percibió una creciente molestia y duda en ella, como si la situación demandara que ambos mantuvieran la cabeza baja y guardaran silencio.
«También contigo...», pensó con la voz algo rasposa y grave.
—Q-q...—empezó a decir Edward, pero al notar que tartamudeaba, se calló con vergüenza.
—¡Oh! Ya sé lo que quiere Eco, vayan, vayan chicos... Ya luego nos vemos. ¡No seas tan dura con ellos, Eco bonita! —dijo Alice repentinamente, empujando a ambos vampiros fuera de la casa y cerrando la puerta tras ellos.
Desde el otro lado, se escuchó claramente:
—Terminen rápido, yo también quiero solucionar las cosas —admitió Emmett.
Jasper y Edward se miraron, el primero aún con duda en la mirada, y el segundo dijo escuetamente:
—Quiere hablar contigo también.
—¿Por qué?
Edward lo miró con obviedad, confundiendo más a Jasper.
«Serás mi traductor, Jas no me entenderá o... mmm... podría...» empezó a divagar Eco, en un intento por recordar cómo hacerlo.
—¿Qué es lo que recuerdas, Eco? —preguntó Edward más por Jasper que por sí mismo, incapaz de comprender los borrones que notaba en la mente de la pequeña. —¡Agh!... duele... —se quejó de dolor ante una punzada en su cabeza.
Jasper supo que algo de lo que Edward había visto le había causado dolor, por lo que esperó a ver qué ocurría.
«Pues ya no me leas, ya veré yo solita» se quejó la camaleón al ver que ni siquiera él podía comprender su mente.
Saltó de los hombros del cobrizo al suelo, y por un momento se hizo invisible a tal punto que ninguno de los dos la vio.
—¿Y ahora qué has hecho para que esté tan molesta la pequeña Eco, Edward? Date prisa y suplica perdón —dijo Jasper, ceñudo y totalmente preocupado por el pequeño animal camuflado.
—Pero si esta vez no he sido yo —gruñó ofendido Edward.
Ambos se tensaron ante el crujido de una rama, atentos al sonido del corazón del animal verde y a su respiración. Edward ya no podía verla ni escuchar sus pensamientos.
En ese instante, el sonido de un galope ahogado rompió el silencio del bosque, como si una bomba de humo se hubiera activado en la oscuridad, irrumpiendo en la quietud. No era un sonido casual, sino la señal de que Eco estaba transmutando. En cuestión de segundos, su forma de camaleón cedió, dando paso a su figura humana. El proceso, aunque conocido por ellos, siempre traía consigo esa peculiar mezcla de sonidos: el eco de un galope distante y la liberación de una nube espesa que se dispersaba rápidamente en la bruma del bosque.
La pequeña, vestida con un lamba que le cubría desde las axilas hasta justo antes de las rodillas, avanzó con pasos ligeros pero seguros. La tela del lamba, modesta y cómoda, caía suavemente alrededor de su cuerpo, adaptándose a su figura y al clima de Forks, donde el aire húmedo y fresco se colaba entre los árboles altos. A pesar de estar lejos de su tierra natal, la niña conservaba la vestimenta que le recordaba sus raíces.
La niebla, que parecía intensificarse alrededor de ellos, envolvía el lugar, haciendo que el aire se tornara aún más denso. Los rayos de la luna, apenas perceptibles entre las copas de los árboles, se filtraban tímidamente, creando sombras que se movían como espectros en la penumbra.
—Bueno, ya he recordado. Lo que quería preguntar es: ¿por qué están tan molestos porque haya estado con Esme? Explíquenme —dijo la pequeña niña de ojos verdes con una mirada que, en lugar de imponer, ahora despertaba ternura.
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CAMUFLAJE (Cullen)
FanfictionCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
