—Jas, por más que leas muchos libros, ninguno podrá darte las respuestas a sus próximos pasos —comentó su pequeña pareja, entrando con un nuevo libro—. Pero... si tanto quieres leer, ayúdame a elegir a alguien que la acompañe.
—¿Acompañe? ¿A dónde irá? —preguntó Jasper con duda.
—No irá a ningún lado. Es que... —Alice empezó a decir, titubeando.
Jasper percibió la preocupación en ella, además de ansiedad e inquietud.
—¿Qué pasa? ¿Qué sucede, Alice?
—Pronto volveremos a la jornada estudiantil y la dejaremos sola —admitió, avergonzada por querer acaparar todas las necesidades de la pequeña camaleón.
—Esme estará aquí, no la dejará sola —respondió Jasper, extrañado.
—Sí... pero no será lo mismo. Esme también tiene su rutina de quehaceres; no podrá estar siempre, como nosotros, para cuidar esa mirada o estar ahí cuando nos necesite... y si nos necesitara... y si...
—Cariño, me parece que estás exagerando un poco. Eco estará a salvo, con buena atención, y no necesita nada más —aconsejó Jasper, comprensivo ante su hiperactiva compañera, mientras la atraía y la besaba dulcemente—. No generes tanto estrés, o te saldrán canas.
—Jas... Los vampiros no podemos... —comenzó a decir Alice, pero luego empezó a comprender el punto de su compañero empático.
—Correcto. Ya estás haciendo lo máximo por ella. Deja que vaya a su ritmo, cariño —comentó Jasper, influyendo paz en su dirección.
Por un momento pareció que la había convencido, pero la sonrisa nerviosa de Alice le dijo otra cosa. En un descuido, lo besó y se soltó, quedando Jasper sin ella en sus brazos.
—Lo siento, cariño, pero no puedo quedarme de brazos cruzados. Iré de compras, te veo luego —expresó Alice, con las llaves del auto en la mano.
Jasper suspiró sin necesitarlo cuando ya no pudo ver a su pareja. Luego escuchó el motor del auto, y después nada más, dejando en claro que ya se había marchado completamente. Sin embargo, su mirada fue directa a la causante de los desvelos compulsivos de compras de su pequeña: la pequeña reptil que lo miraba como si lo observara desde todas las direcciones, curiosa, intrigada y hambrienta.
—Lo siento, Eco. Intenté detenerla, pero no pude... —expresó Jasper, avergonzado, como si necesitara decirlo, aunque aún no comprendía el motivo real de por qué sentía tal necesidad. No creía que fuera posible tener otra compañera y menos que fuera compartida con todos.
La pequeña camaleón se movió delicadamente, como si fuera una pluma entre las pequeñas ramas, muy lentamente —aquel tronco que cada semana renovaban para su comodidad—, hasta quedar cerca de la compuerta y luego mover su boquita, mostrando un poco su lengua.
No tardó mucho en comprender la sensación de inquietud, además de escuchar el sonido del estómago del animal pidiendo comida. Por lo que se acercó a la otra pecera, donde había bichos; era un pequeño criadero de grillos. Con una pequeña red, similar a la de cazar medusas de Bob Esponja, empezó a atraparlos con cuidado. Luego cerró de nuevo el criadero y se acercó a la pequeña Eco.
—Hazte a un lado y te daré de comer —comentó suavemente.
La camaleón hizo lo que él dijo, aún ansiosa por atacar la comida. En cuanto los grillos cayeron al suelo, no tardó en soltar el látigo de su lengua en esa dirección. El movimiento imprevisto asustó a Jasper, quien nunca superaría esos momentos. No era solo Edward quien quedaba maravillado por la agilidad de aquella lengua.
ESTÁS LEYENDO
CAMUFLAJE (Cullen)
FanfictionCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
