Al día siguiente, Eco se preparó con gran esmero. Comió un desayuno rico en proteínas preparado por su madre y luego corrió a cepillarse los dientes. Sin embargo, alguien la levantó antes de que pudiera llegar al baño.
—¡Oye! ¿Qué te pasa? ¡Se me hace tarde! —protestó inquieta.
—Lo que pasa es que no me has dado mi abrazo, pequeña pascalita —refunfuñó Emmett, abrazándola con cariño y un apego notable.
—¡P-pero debo cepillarme los dientes! —gruñó, desesperada.
—Es raro que estés tan desesperada por eso. Tú nunca te preocupas por tu sonrisa perfecta. ¿A quién quieres impresionar? —protestó Emmett, ceñudo y casi pegado al cuello de Eco.
Eco dejó de patalear, pensativa.
«¿Por qué tenía tanta ansiedad?», se preguntó la joven de ojos verdes.
—¡Eco, nos hacemos viejos cada vez que piensas con Emmett! —exclamó Alice desde la puerta principal.
—¡Ah, cierto! Era por ella —recuerda Eco que su necesidad era para dar besos a sus compañeros antes de volver a la tonta apariencia de hermanos.
Emmett se sintió ofendido por la acusación de su hermana.
—¡Nosotros no envejecemos, tonta hada! —gruñó frustrado.
Eco se apoyó un poco en las manos de Emmett, desconcertándolo y atrayendo su atención hacia ella. Con delicadeza y ternura, ambos se conectaron con la mirada, reflejando confianza y conexión. Emmett aflojó su agarre mientras Eco se giraba para mirarlo.
—Emmett...
—¿Sí, pascalita?
—Te quiero.
Esa simple frase de amor hizo que Emmett se sintiera como si estuviera flotando. La ternura en las palabras de su joven compañera parecía borrar la realidad por un momento.
—Yo también te quiero, pascalita —contestó Emmett, sonriendo con sus característicos hoyuelos.
Aunque no se esperaba que Eco lo abrazara con tanta fuerza, ella le dio un suave y dulce beso en el lateral del cuello.
—Nos vemos después.
Sin más, Eco corrió por el pasillo, casi desapareciendo en su camuflaje, aunque sus pasos rápidos hacia el baño eran claramente audibles. No pasó mucho tiempo antes de que se escuchara el grifo del agua y las cerdas del cepillo rozar los dientes de la joven.
Mientras tanto, Emmett permaneció estático en el pasillo, como si la electricidad del pequeño e íntimo beso hubiera sido tan especial que aún flotaba en el aire.
—No se perderá. Aunque ese es su encanto, cada momento es especial a su manera —comentó Edward al pasar, bajando con su mochila y la de su compañera.
—¡Emmett! Prepárate ya, ¡o llegaremos tarde! Hoy no quiero llegar tarde —advirtió Rosalie.
Emmett se enderezó y suspiró antes de dirigirse a la habitación que compartía. Se cambiaría de ropa, pero no se bañaría; no quería perder la esencia del perfume natural del beso de su dulce compañera.
«Te amo tanto, pascalita», pensó, mientras aceptaba la advertencia de Rosalie y anhelaba el humor grato de antes.
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CAMUFLAJE (Cullen)
FanfictionCREPÚSCULO FANFIC - POLIAMOR Carole, una joven de cabellos negros y ojos verdes, es una metamorfa Cammaleoniri olvidada, sin recuerdos de su pasado ni de su origen. Su vida cambia drásticamente cuando el hielo que la aprisiona se derrite en Forks, l...
