46. Deletrear.

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La palabra «querer» lo implica todo

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La palabra «querer» lo implica todo

La casa de Taehyung siempre ha sido un hogar para él. Es tranquila, silenciosa durante el día, porque nunca hay nadie aparte de ellos y Unju, quien está siempre encerrada en su habitación y sólo sale a comer una vez al día cuando regresa del colegio.

Hoseok está bebiendo un vaso de bebida de arroz con cacao en la cocina. Espera el horario exacto para ir a clase. Las vacaciones se esfumaron, su vida cambió de repente y las ganas de regresar a la biblioteca se fueron con ello. Le ha mencionado a Yoongi a medias que quizá no regrese la última vez que se vieron. Como ha cambiado de lugar y respeta la casa de los Kim con su vida, tampoco lo ha visto estas semanas.

Se esconde detrás de una encimera cuando Unju lanza un jadeo exasperado y se cubre los ojos, puesto que él se encuentra en ropa interior.

—Vístete para andar por casa, por favor.

—Lo siento, sí, sí, lo siento.

—Vendrá Dahae en unos minutos. Así que espero que se vayan o como mínimo no traigan a ese tipo amigo suyo.

—¿Jungkook?

—Sí. —Escucha como arrastra los pies por la cocina—. Vístete, por favor, Hoseokkie.

—Lo haré. Lo siento.

Pero ella ya se ha ido.

Da suaves golpes a la puerta de la habitación de Taehyung, volviéndose un poco más insiste cuando este no contesta, así que después entra sin avisar. Su mejor amigo está sentado en la cama, frotándose un ojo.

—Vístete, por dios, Unju ya debe estar en casa.

—Lo siento. Ya no lo haré más.

—Bien. Me dormí sin querer. Iré a ducharme para que nos vayamos.

—Claro. —Se sienta en la cama cuando Taehyung se levanta—. ¿Me acompañas mañana a ver un lugar?

Los ojos de su mejor amigo se iluminan, porque sabe lo que esa noticia significa.

—¿Te confirmaron del trabajo? —pregunta con una sonrisa—. Eso es genial.

—Ya queda poco para dejar de molestarlos. Prometo andar vestido hasta que me vaya.

—No molestas, idiota. —Taehyung busca ropa limpia en su clóset—. Sólo me pongo feliz, porque tú quieres irte y ser independiente, como siempre. No soportas tanta gente a tu alrededor cada día.

Lo que no soporta, en realidad, es tener una familia. No es costumbre. Los padres de Taehyung lo tratan como a un hijo, le dan alimento, no le piden nada cambio, lo animan, acompañan e incluso abrazan de vez en cuando. Es inusual. Se siente como en casa cuando está aquí y no quiere acostumbrarse.

No es su familia, es la familia de Taehyung.

—Por cierto... hay algo que debo contarte.

—Dime. -—Taehyung continúa dando vueltas a su clóset—. ¿Recuerdas dónde dejé mi chaqueta azul?

—La tengo yo.

—Claro que sí —exhala—. Pero, continúa, continúa. Te escucho.

—Es sobre Yoongi. Lo que su...

Dos golpecitos contra la puerta lo detienen.

—¿Sí? —alza la voz Taehyung.

—Dahae ya llegó —anuncia Unju—. Para que estén decentes si van a salir de la habitación.

Una risita se escucha, no es precisamente Unju. Su mejor amigo revuelve los ojos y luego se enfoca en él.

—¿Decías sobre Don-biblioteca?

Han sido casi tres semanas de silencio absoluto. Como no recibe un llamado ni un mensaje, opta por hacer lo mismo. Supone que Yoongi está evitándolo y como no sabe mejorar las cosas por su cuenta opta por hacer lo mismo: evitar. Ojalá pudiese evitar sentirse mal por ello también. La tristeza le ha dicho que será mejor comentarlo a su mejor amigo antes de tomar una decisión.

Esto no es nuevo. Hoseok ya ha estado en medio de un matrimonio establecido antes. Lo que cambia todo es la forma en que Yoongi lo hace sentir: cómodo y tranquilo, agradecido de ser tocado y feliz de ser besado. Min Yoongi es una persona que no existe en otro sitio. A Hoseok le duele de sobremanera saber que alguien más ya lo tiene y probablemente jamás lo suelte. Él no lo haría.

—¿Y piensas regresar a la biblioteca? —Taehyung tiene los brazos cruzados en el pecho y lo mira con desaprobación—. Porque si te está evitando ha de ser por algo.

—Me pidió que volviese cuando le comenté que no lo haría.

—¿Hace cuánto?

Desvía la mirada hacia el suelo.

—Tres semanas. Pero, es que, necesito el crédito para Patología II.

—Sí, claro. Sufrir por un maldito crédito es más una opción que ponerte a estudiar con un poco más de esmero.

—Bien. No es sólo el crédito.

—No me digas que...

—No lo sé.

—¿Lo quieres? ¿En serio? —Las mejillas de Hoseok enrojecen-. O sea, es guapo, no voy a mentir, pero... de ahí a sentir algo por él que no sea atracción física... No entiendo. Es un hombre casado... con hijos y todo eso.

—No tiene hijos —musita.

—¿No? —La voz de Taehyung suena tan sorprendida que Hoseok alza la mirada hacia él—. ¿Estás seguro?

—Jamás he escuchado nada sobre eso.

Hay silencio. Taehyung termina de cambiar su ropa y luego, se acerca a él con un par de pantalones.

—Ponte esto, por si las chicas andan por ahí, y ve a vestirte. Almorcemos afuera antes de ir a clase.

—Bien.

—Y piénsalo, Hoseok. Tienes más en contra de lo que crees.

 Tienes más en contra de lo que crees

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